CFK envió una señal al PJ y rechazó acusaciones por corrupción y traición
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La candidata a senadora por Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner envió una nueva señal al peronismo sobre una posible autoexclusión electoral en 2019, calificó de “absurda” la acusación de traición a la patria en su contra por la firma de Memorandum con Irán y consideró que “no es justo” señalar a sus gobiernos como corruptos.
“Acusarme de traición a la Patria forma parte de una persecución judicial. Por traición a la Patria fueron acusados Juan Domingo Perón y, si el juez (Claudio) Bonadío lo establece, seré indagada yo. No tiene ni pies, ni cabeza. Me parece un disparate”, dijo Cristina en una entrevista concedida al periodista Luís Novaresio, que se transmitió vía streaming desde el portal Infobae.
En el mismo día que trascendió que una pericia realizada por Gendarmería podría demostrar que el fiscal Alberto Nisman fue asesinado, la Expresidenta apuntó contra Diego Lagomarsino, ex asesor del funcionario, como eventual autor. “Ese asistente tenía un vínculo. Tenía una cuenta en el exterior a su nombre. Y esa persona era un furibundo opositor a mi gobierno”, dijo.
“En aquel momento, por parte de la oposición, hubo una utilización de todo este caso (la muerte de Alberto Nisman) para echar sospechas sobre mi persona y mi gobierno”, dijo Cristina, quien aseguró además que “no recibí ninguna información sobre la Inteligencia de mi país. Porque precisamente estaba investigando la Justicia. Cualquier cosa que yo hubiese pedido, hubiese entorpecido la investigación”.
Tras sumar rechazos a su convocatoria para unificar el PJ, Cristina dijo que no escribió a la dirigencia sino a los votantes, al tiempo que dijo “si en el 2019 soy un obstáculo para lograr la unidad del peronismo y ganar las elecciones” no se presentará. Igual, aclaró que ahora “no siento que soy un obstáculo” porque “es muy difícil” serlo “ganado las elecciones”, en referencia al resultado de las PASO.
Cristina dijo que “lo odie a José López como pocas cosas he odiado en mi vida”, cuando se enteró de los bolsos con dólares en el monasterio de Luján. Dijo que quiere saber “cuándo y quién le entregó ese dinero” pero al mismo tiempo consideró “injusto” que se considere corrupto a su gobierno. “Es un atentado a la democracia que un gobierno pueda ser equiparado con una asociación ilícita. Es un gran disparate”, dijo.
En ese plano, CFK indicó que “Cristóbal López y Lázaro Báez no fueron socios de nosotros. Un contrato de alquiler no es un contrato de sociedad”, y que su evolución patrimonial fue “fue evaluada y juzgada”. Apuntó al presidente Mauricio Macri al indicar que “nadie me descubrió una cuenta en Panamá Papers. Llegamos al gobierno con 23 propiedades. Todo está en nuestras declaraciones juradas”.
«Lo que no voy a defender de las cadenas nacionales es el tono, no el uso la difundir la inauguración de obras y medidas trascendentales. El tono no era apropiado, porque pensándolo en retrospectiva, muchas veces yo estaba enojada”, reconoció, aunque se justificó al señalar que el resto del espectro mediático no difundía su obra de gobierno.
“Es evidente que en los programas de televisión apuntan todos contra Cristina Kirchner. Un programa como 6,7,8, en el medio de un mar de programas y medios que atacaban al gobierno, que no difundían ninguna de sus obras, no afectaba a nadie”, dijo.
Cristina, en tanto, dijo que en el país está afectado el Estado de Derecho y que hay presos políticos -mencionó el caso de Milagro Sala- y admitió que algo similar ocurre en Venezuela, donde desde su punto de vista también hay presos políticos.