Charla abierta sobre cosmética oncológica
Es organizada por Farmacia Oyhamburu y el grupo Alquimia Rosa. Será este domingo en el local farmacéutico de calles 63 y 64
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2025/09/protagonistas_julieta_ciccimarra_silvia_eliolopulos_y_silvina_mender_de_la_charla_del_proximo_domingo.jpeg)
Farmacia Oyhamburu y el grupo Alquimia Rosa se han unido para tejer una red de apoyo y contención para mujeres que han transitado o están transitando el cáncer de mama. Esta colaboración, impulsada por la oncóloga Florencia Do Pico, culminará en una charla especializada que busca brindar herramientas prácticas y un espacio seguro para compartir experiencias.
La charla, que se realizará el próximo domingo 28, a las 15, será un evento íntimo y exclusivo para las integrantes de Alquimia Rosa y sus invitadas. Julieta Ciccimarra, en representación de Farmacia Oyhamburu, junto a su equipo, abordará temas clave como la hidratación corporal y de zonas íntimas, y el uso de maquillaje adecuado durante y después de los tratamientos oncológicos. Se pondrá especial énfasis en el uso de productos hipoalergénicos, explicando que, si bien no son "antialérgicos", minimizan los riesgos al tener menos componentes que puedan causar reacciones adversas en pieles sensibles.
El objetivo es ofrecer soluciones accesibles y seguras, como las de la línea Aveno, demostrando que el cuidado de la piel no siempre requiere una gran inversión económica. Esta charla representa un paso fundamental para que las mujeres se sientan contenidas y orientadas al llegar al mostrador de una farmacia, un lugar que a veces puede ser intimidante, como relató Silvina Mender sobre su propia experiencia con las quemaduras por radioterapia. La idea es que este sea el primero de muchos eventos, con la esperanza de organizar en el futuro un encuentro a mayor escala.
Remar juntas
Alquimia Rosa es un grupo de mujeres que, que han padecido o padecen el cáncer de mama, se unieron para visibilizar la importancia de la prevención durante todo el año, no solo en octubre, que es el mes “rosa” y símbolo de la lucha y prevención contra esta enfermedad. Nacido hace casi dos años de la iniciativa de Silvina Mender y Silvia Eliolopulos —quien es enfermera oncológica y aporta una perspectiva profesional fundamental—, el grupo encontró en el remo su actividad central.
Esta práctica tiene beneficios terapéuticos probados, ya que el movimiento de la palada ayuda a forzar el retorno del líquido linfático, actuando como un drenaje para prevenir o minimizar el linfedema, una secuela común tras la extirpación de ganglios axilares. Este movimiento a nivel mundial fue impulsado por el Dr. Don McKenzie en Canadá, quien observó sus efectos positivos en estas pacientes. El grupo, que se reúne los sábados en el Club Rowing, funciona como una red de contención donde las mujeres y sus familias pueden encontrar un lugar de apoyo y orientación. Remar juntas en un bote dragón simboliza “la fuerza de avanzar unidas y sincronizadas, mirando siempre hacia adelante”, lo que tiene un poderoso impacto mental y emocional.
"Cáncer" ya no es sinónimo de muerte”
Uno de los mensajes más potentes que busca transmitir el grupo es la necesidad de cambiar el paradigma asociado a la palabra "cáncer". Durante mucho tiempo, este diagnóstico fue percibido como una sentencia de muerte, una idea que hoy ha sido superada gracias a los avances médicos. Los tratamientos actuales son menos invasivos y la sobrevida es mucho mayor, por lo que un diagnóstico a tiempo abre un camino de esperanza y acción.
Silvina Mender compartió su propia lucha para nombrar la enfermedad, a la que antes llamaba "el bicho maldito". Ella enfatiza la importancia de hacerse cargo y nombrar al cáncer por lo que es, sin temor, como un paso fundamental en el proceso de sanación. La clave, según las integrantes, es adoptar una actitud positiva y buscar un propósito en la experiencia: "Por algo te pasó", afirmó Silvina, ya sea para ayudar a otros o para crecer personalmente. Este cambio de mentalidad, sumado a la detección temprana —una mamografía anual puede detectar un tumor del tamaño de una cabeza de alfiler— y las redes de apoyo, transforma radicalmente el pronóstico y la calidad de vida de las pacientes.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión