Charla sobre desigualdad de género
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En el Concejo Deliberante. Con testimonios, experiencias y datos, se abordó la situación de las mujeres privadas de la liberad y aquellas que tienen arresto domiciliario
Anoche se realizó un conversatorio de mujeres en el Concejo Deliberante, donde quedaron en evidencia ámbitos en los que la desigualdad de género todavía sigue siendo muy marcada. En este caso, en particular, se abordó la situación en las cárceles y en los arrestos domiciliarios.
Con la organización de la comisión de Políticas de Género del Concejo Deliberante, a cargo de Felicitas Cabretón, se desarrolló esta propuesta en el marco del Día Internacional de la Mujer, que se conmemoró el martes pasado.
Participaron de la actividad, Josefina Ignacio, comisionada del Comité Nacional para la prevención de la tortura e integrante del Espacio de Mujeres Elvira Rawson; Gisela Aprea, trabajadora social del Patronato de Liberados; Susana Beatriz Cejas, jefa de familia y liberada y la artista plástica Lis Lund.
Sin permisos para trabajar
Gisela Aprea es trabajadora social y se desempeña desde hace 15 años en el Patronato de Liberados. Parte de su tarea es trabajar con las personas que están con arresto domiciliario y las que están en condiciones de pre-libertad en la unidad penal de Batán.
Actualmente, son 10 mujeres que están con arresto domiciliario en el partido de Necochea y ahora van a llegar unas cinco más, bajo supervisión, que son las que ya accedieron a una libertad condicional o que ya cumplieron con la pena.
La trabajadora social apuntó a visibilizar de qué forma estas mujeres cumplen el arresto en el domicilio. “La mayor parte de ellas están en el domicilio para cuidar a sus hijos, pero no se les otorga ningún tipo de permiso para salida laboral, entonces se les hace muy difícil poder sostener el hogar porque son jefas de familia”, se detalló. También la crianza de los niños hace que muchas veces necesiten salir de sus casas, pero no pueden hacerlo y entonces tienen que contar con otras personas, que los lleven al médico, a la escuela u otras actividades.
“A la mayoría de las mujeres no se les otorga salidas laborales, cosa que a los hombres sí y no se les pide que el trabajo sea en relación de dependencia como sucede con las mujeres”. En este sentido, Aprea agregó que los hombres tienen salidas amplias para hacer “changas”.
“El trasfondo de esta desigualdad es la cultura patriarcal, donde persisten ciertos prejuicios acerca de una mujer que sale de su casa y no se sabe a dónde va. Es una cuestión de género”, remarcó la integrante del Patronato de Liberados.
Cárceles hechas para varones
Por otra parte, Josefina Ignacio, comisionada del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (organismo de control de cárceles), planteó la situación que atraviesan las mujeres privadas de la libertad, a partir de estadísticas y de su experiencia de recorrer penales por todo el país.
En primer lugar, dijo que el sistema carcelario ha sido pensado por varones y para varones, lo que significa que ni estructuras edilicias ni los tratamientos penitenciarios, ni las oportunidades laborales ni la educación están pensadas para las mujeres adentro de la cárcel.
Si bien de a poco se van viendo algunos cambios, aseguró que todavía falta mucho y cuesta. A modo de ejemplo, contó que el año pasado se creó un pabellón universitario de mujeres en un penal y fue el primero en todo el país, mientras que pabellones universitarios de varones hace mucho tiempo que existen.
En segundo lugar, se refirió a la “prisionización” en la mujer. “Cuando cae presa una mujer, se separa de sus hijos, lo que le genera mucha angustia y esta situación recae en los niños, quienes se crían sin su mamá y, en la mayoría de los casos, los padres están ausentes”. Esta situación de sufrimiento se suma a la pena y “no hay ningún dispositivo de acercamiento familiar, para que no pierdan el contacto con sus hijos”.
Además, Ignacio mencionó que en cuestiones sanitarias, “las mujeres privadas de la libertad tampoco acceden a ningún control anual ni tampoco a los métodos anticonceptivos”.
El mayor porcentaje de mujeres están presas por narcomenudeo. “Las que ingresan a la cárcel son las más pobres que entran al mercado ilegal para sobrevivir”, insistió. En general, son mujeres pobres, que han sido madres de adolescentes, que no han tenido oportunidades, que no han estudiado y que, en un gran porcentaje, también han sufrido violencia de género.
“Hay que pensar políticas públicas; se hace algo pero muy de a poco”, analizó Ignacio, y remarcó que “falta la mirada de lo que pasa en el cárcel”.
“Salir adelante”
Susana Cejas es jefa de familia y cumplió una condena de cuatro años en su domicilio. Durante el conversatorio, contó las dificultades que tuvo durante el arresto domiciliario porque tenía que realizar un tratamiento por enfermedad y no le daban el permiso para salir cuando lo necesitaba. También le negaron la autorización para trabajar. Por medio del Patronato de Liberados, ingresó al programa “Progresar”, lo que le permitió tener un ingreso, empezar a coser para afuera en su domicilio y también continuar el secundario. Tras cumplir su pena, desde enero, está en libertad y tratando de fortalecer su emprendimiento como modista. “Estoy tratando de salir adelante por mí misma, pero es difícil”, reconoció.
En el Concejo Deliberante, en el marco del Día de la Mujer, también se habilitó una muestra de pinturas del grupo de mujeres Pasaje del Arte, coordinado por la artista Edith Lacoste. En el inicio del conversatorio, Lis Lund, artista y profesora de artes visuales, dio detalles sobre la exposición que se lució toda la semana en la sala del Concejo, de la que ella también participó.///