Cierres, traslados y apuesta de comerciantes por la cuarentena
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/08/comercios.jpg)
Nuevos emprendimientos que abrieron sus puertas y otros que se mudaron de local por el costo del alquiler. Cambios provocados por la cuarentena
La crisis económica se agudizó durante la pandemia del coronavirus y en la zona del microcentro muchos locales cerraron definitivamente sus puertas, mientras que otros se trasladaron a lugares un poco más alejados por no poder solventar el costo de los alquileres, y están generando la aparición de nuevos polos comerciales.
En contrapartida, y como dato positivo a esta dura realidad, algunos pudieron concretar la apertura de su emprendimiento, proyectado antes de la pandemia. Así han surgido comercios de diferentes rubros en distintos puntos de la ciudad, ya sea en las principales avenidas o en calles aledañas, donde no era tan habitual encontrar locales de ropa, dietéticas, artículos de limpieza sueltos o venta de alimentos para perros, entre otros.
Cada caso es particular y el punto en común es que sus impulsores no están dispuestos a bajar los brazos y tratan de salir adelante, a pesar del panorama generalizado de parálisis económica.
Los sueños y proyectos programados para los meses de febrero o marzo quedaron en pausa y el decreto de aislamiento impidió que un local de venta de papas fritas al paso, que funciona en la Villa Díaz Vélez, se pudiera trasladar al sector céntrico.
En ese período, sus dueños tuvieron que afrontar el pago de los dos alquileres y estuvieron imposibilitados de abrir sus puertas. Finalmente, en abril comenzaron a atender por delivery y hoy trabajan normalmente, siguiendo el protocolo de rigor.
Por la mitad
Algo parecido le sucedió a Raúl Fernández, propietario de un bazar, que en marzo tenía previsto mudarse tras no llegar a un acuerdo contractual con los dueños del inmueble que ocupaba.
Hasta ahí, todo se limitaba a una simple mudanza aunque todo se complicó con la pandemia. Tuvieron que cerrar durante dos semanas y les quedó la mitad de la mercadería en cada lugar.
Tras ese traspié hoy se encuentra completamente instalado y trabajando, dentro de la nueva normalidad que impone la pandemia.
En una época donde no impera el optimismo es gratificante cuando se pueden concretar los proyectos y ese fue el caso de Brenda, que tenía su local de artículos de decoración cercano a la 59. Aunque ya tenía decidido trasladarse a la principal avenida tuvo que esperar hasta que se decretara la apertura de comercios e instalarse en su nuevo espacio.
Al recorrer los distintos barrios de la ciudad, es posible advertir que mientras algunos locales establecidos bajan las persianas, al poco tiempo se instala un nuevo emprendimiento, tal como ha sucedido en varios sectores de la avenida 75 donde en los últimos tiempos se habilitó una heladería, una distribuidora y un amplio local de indumentaria, por solo mencionar algunos.
Impulso
“La necesidad de trabajar nos impulsó a abrir el negocio”, afirmó Adriana propietaria de un local de regalería que abrió sus puertas el pasado 11 de junio.
La mujer y su familia, desde hace ocho años, explota un local del rubro en la zona de la playa y la pandemia les impidió completar la temporada.
Así, de un día para el otro, se vieron impedidos de trabajar y, reuniendo todos los ahorros familiares, en primer término instalaron un kiosco para generar ingresos y, cuando hallaron un local acorde a sus necesidades, instalaron la regalería.
Las expectativas de la comerciante son muy buenas, está ubicada en una zona muy concurrida y de a poco se está haciendo conocida en el vecindario.
Apostar en medio de la crisis es la herramienta que estos emprendedores encontraron para ganarse su sustento, con la dignidad que da el trabajo.///