Obligó a joven a prostituirse y lo condenaron a cinco años de prisión
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José Jonathan Posse (40) fue hallado coautor penalmente responsable de los delitos de “promoción y facilitación de la prostitución agravada” mediante amenazas y abuso de una situación de vulnerabilidad de la víctima
José Jonathan Posse (40) fue condenado a cinco años de prisión por obligar a ejercer la prostitución a una joven en una vivienda de Quequén, quien estuvo cautiva al menos tres días y amenazada de muerte durante ese lapso.
El hombre fue hallado coautor penalmente responsable de los delitos de “promoción y facilitación de la prostitución agravada” mediante amenazas y abuso de una situación de vulnerabilidad de la víctima.
La otra acusada de los hechos, Patricia Astesano, evitó ir a juicio oral y pactó con la Fiscalía un castigo de cuatro años de cárcel, siendo alojada desde la semana anterior en la Unidad Penal Nº 15 de Batán, en el pabellón destinado a las mujeres.
La Justicia local le revocó a Astesano el beneficio de arresto domiciliario y decidió enviarla a la sede del Servicio Penitenciario bonaerense, donde deberá cumplir con la medida de encierro, según lo dispuesto por el magistrado actuante en el caso.
La sentencia a Posse se conoció ayer en la sala del Tribunal Criminal Nº 1 y la presidenta de ese organismo, Luciana Irigoyen Testa, abrió la audiencia y anticpó que se había llegado a un fallo condenatorio por “unanimidad” de los jueces.
Si hubo disidencia entre los miembros del Tribunal Criminal en cuanto al monto del castigo a aplicarse al imputado.
En ese sentido, la jueza Mariana Giménez consideró que la pena a imponer a Jonathan Posse debía ser de siete años (la Fiscalía solicitó 10 años), mientras que Mario Juliano e Irigoyen Testa en la votación se inclinaron por un castigo de cinco años de cárcel.
Cautiva y amenazada
Según se ventiló durante el juicio oral al que fue sometido Jonathan Posse, los hechos ocurrieron entre el 14 y el 16 de diciembre de 2015, n el domicilio de dos plantas de calle 521 al 3344, de Quequén.
Para la Justicia local, durante esos días tanto Posse como Patricia Astesano, quien era pareja del acusado, facilitaron y promocionaron la prostitución de Pamela, la persona que resultó amenazada de muerte y mantenida como rehén en la vivienda.
La pareja además explotó económicamente a la joven en el ejercicio de la prostitución y se aprovechó de la “situación de vulnerabilidad”, obligándola a mantener relaciones sexuales en dicho inmueble de dos plantas a cambio de una contraprestación dineraria que luego quedaba en poder de los imputados.
De acuerdo con la investigación del caso, la víctima llegó al domicilio de Astesano en Quequén, donde también se hallaba Posse, en busca de ayuda y frente a una realidad social desesperante, ya que vivía en un rancho y se había separado de su marido.
La vendió por plata
En el transcurso del debate oral se conocieron más detalles de lo ocurrido en esos días escalofriantes que le tocó vivir a Pamela en el inmueble de calle 521 entre 572 y 574.
En un tramo del fallo del Tribunal Criminal Nº 1, al que tuvo acceso Ecos Diarios, se indica que en una declaración de la víctima aseguró que su ex marido la “vendió por plata a Astesano y Posse”.
Un tal Rodríguez, quien sería la ex pareja de la joven, habría recibido $ 10.000 en una negociación mantenida en la vivienda de calle 521, a cambio que la mujer ejerza la prostitución con los “clientes que ellos (por Posse y Astesano) decidían en el domicilio de Quequén y también tenía que ir a laburar a la avenida 59 y calle 78”.
La cárcel los vuelve a unir
Jonathan Posse estaba alojado en la Unidad Penal de Batán desde hacía un tiempo y la semana pasada, la Justicia le revocó el beneficio de arresto domiciliario a Patricia Astesano, por lo que ambos se vuelven a encontrar en la cárcel de esa vecina ciudad, aunque se hallan en distintos pabellones.
Posse deberá cumplir con la pena de cinco años, aunque ya lleva más de dos años preso, ya que los hechos ocurrieron en diciembre de 2015, mientras que Astesano había conseguido una medida de detención en su vivienda de calle 521 entre 572 y 574, de Quequén.
Cabe recordar que la defensa de Astesano, a cargo de la Defensoría Oficial, y la Fiscalía representada por Horacio Sirimarco, acordaron un trámite de juicio abreviado con una pena de cuatro años de prisión de efectivo cumplimiento.
De esta manera, la mujer eludió ir a un debate oral en el Tribunal Criminal, algo que sí afrontó Jonathan Posse, quien al momento de declarar ante los jueces aseguró que “soy un perejil en todo esto…”
Ayer, antes de retirarse de la sala de audiencias, el propio Posse reconoció que “no tengo nada que ver…” y continuó camino al móvil del Servicio Penitenciario que lo transportó nuevamente a Batán.
Muy celoso acerca de un posible contacto de Posse con los periodistas que cubrieron el juicio oral, un agente penitenciario lo sacó a empujones a Posse del recinto y no le permitió expresarse con tranquilidad, como hubiera sido su intención.
