Ciudadanos que dieron nombre a conocidos lugares de Necochea
Sebastián de María, Andrés Ferreyra, Enrique Balech, Pedro Arozarena, Egisto Ratti, Rodolfo Faggioli, Carlos Cuomo y la dupla Fernández-Pérez
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RAÚL JÁUREGUI
Redacción
En la columna radial semanal del programa “Desde temprano”, donde se repasa la historia de la ciudad, se hizo referencia a algunos ciudadanos cuyos nombres denominan a entidades o sitios públicos de Necochea.
En primer orden se meencionó a la Usina Popular Cooperativa, que lleva el nombre de Sebastián de María; quien fue un destacado docente y, por muchos años, rector del Colegio Nacional.
También fue fundador del Centro Cultural “José Manuel Estrada”, impulsor de la Asociación Cooperadora, biblioteca y el Museo de Ciencias Naturales de dicho establecimiento.
Su nombre ha quedado ligado a la cooperativa eléctrica, ya que surgió a partir de su iniciativa y de otros inquietos vecinos. Cabe recordar que el tramo de la avenida 42 entre Jesuita Cardiel y avenida 59 también se denominó Sebastián de María, cuando las calles tenían nombres.
Andrés Ferreyra
La Biblioteca Popular de Necochea lleva desde el 23 de octubre de 1928 el nombre de Andrés Ferreyra, un destacado pedagogo y escritor nacido y fallecido en Buenos Aires
En cuanto a la elección de su nombre, se debió a que muchos de los integrantes de la comisión que dirigía la entidad en su etapa inicial, habían aprendido a leer con el libro «El Nene» de su autoría, publicado por primera vez en 1895 y que dejó de editarse, luego de 120 reimpresiones, en 1959.
Enrique Balech
En la continuidad de la columna en el aire de la 97.9 se dio cuenta que en 2010 se le impuso el nombre de “profesor Enrique Balech” al Jardín de Infantes Nº 903 ubicado en calle 6 casi 71, en reconocimiento al destacado biólogo argentino nacido en La Pampa en 1912 y fallecido en Necochea en 2007, ciudad a la que eligió para desarrollar su carrera profesional.
Apasionado de la vida en el mar, como investigador se especializó en los microorganismos que producen la llamada “marea roja” y se convirtió en uno de los referentes más prestigiosos en el mundo en plancton marino.
Su base de estudios fueron los humildes laboratorios de la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén, a pesar de ser tentado en varias oportunidades para trabajar en el exterior.
El investigador dejó un riquísimo legado a través de más de 100 trabajos publicados en distintos países, e incluso libros que son materia de permanente consulta. A su vez fue profesor de biología en el Colegio Nacional “José Manuel Estrada”.
Pedro Arozarena
También se recordó a Pedro Arozarena, cuyo nombre le fue instituido al anfiteatro del parque Miguel Lillo, así como también la biblioteca del Centro Vasco.
Arozarena fue uno de los profesores más recordados del Colegio Nacional “José Manuel Estrada”, y tanto como maestro, escritor, periodista y ecologista, se transformó en una de las figuras más descollantes de la cultura necochense del Siglo XX.
También es recordado como filántropo y “alma mater” de algunas de las instituciones más importantes de Necochea. Murió el 7 de septiembre de 1971, a los 76 años.
Museos del Parque
Emparentados netamente con la cultura de la ciudad, los museos del Parque Miguel Lillo tienen su nombre propio. El Histórico Regional lleva el de Egisto Ratti, un apasionado historiador y escritor local, que fue principal gestor de su creación
Ratti, quien realizó varias investigaciones que fueron publicadas en Ecos Diarios, fue el principal organizador del rico archivo de este medio en sus primeros tiempos.
En tanto, en mayo de este año y aceptando una propuesta del vecino Jorge Nista le fue impuesto del nombre de “Dr. Rodolfo Faggioli” al Museo de Ciencias Naturales.
Este homenaje fue para un destacado médico y naturalista, que contribuyó a la historia y la cultura de la ciudad reuniendo valiosas colecciones arqueológicas, paleontológicas y de ciencias naturales, muchas de las cuales se conservan en el museo que ahora lleva su nombre.
En el ámbito deportivo
En el final se hizo referencia al origen del nombre de dos estadios de fútbol.
En primer lugar, se mencionó al de Estación Quequén, que lleva el nombre de “Carlos Cuomo”, en honor a quien fuera el arquero albiverde en el primer campeonato de su historia en la Liga Necochea de Fútbol, en el año 1970 jugando hasta que su vida se tronchó muy joven.
Cuomo trabajaba en la pesca, embarcándose en las recordadas lanchas amarillas y lamentablemente así encontró su muerte en la nochebuena de 1972, cuando se hundió a unas ocho millas de la costa la lancha “Nuevo Gaucho” en la que se desempeñaba.
Fue una de las grandes tragedias del ambiente pesquero local, ya que perdieron su vida cuatro personas. El casco de la lancha fue hallado hundido a unos 40 metros de profundidad, pero los pescadores resultaron desparecidos.
El de Del Valle
En tanto en 2006 el Club Atlético Del Valle le instituyó a su estadio de fútbol el nombre de “Walter Pérez-Oscar “Paisano” Fernández” en honor a dos históricos dirigentes, que vivían por y para el club y ese día estuvieron en el escenario cercano a la ribera.
En tanto, la cancha de fútbol infantil, lleva el nombre “Oscar Adriano Conti” desde 2011. Un querido entrenador que falleció en forma abrupta.
Respecto a Walter Omar “Cacho” Pérez es dueño de un récord inigualable. De joven fue futbolista, precisamente defensor de Huracán de Necochea, y jugó todos los partidos de cinco campeonatos seguidos, entre los años 1953 y 1957.
No es fácil jugar siempre, porque no hay que sufrir lesiones, no enfermarse y no ser expulsado. Un verdadero Sarmiento del fútbol necochense y caso poco común.
La columna completa se puede escuchar en el Spotify de Ecos Radio.
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