Clase media, la gran desprotegida
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«La comunidad política
más perfecta es una,
en la que la clase media está
como central y supera
en número a las otras clases»
Aristoteles.
La constante pérdida del poder adquisitivo en los últimos años ha hecho retroceder las expectativas de la población y un desmejoramiento de la calidad de vida, apareciendo en todo este contexto un sector claramente desfavorecido, desprotegido: la clase media. Un motor indispensable para el crecimiento no sólo aportando estabilidad económica con la vigorosidad productiva que la caracteriza, encuadrada social y económicamente entre las de menor poder adquisitivo y las más elevada de ahí su calificación de media. Dentro de esa visión tan amplia se divide en A) y B), según lo establecen los especialistas.
El reciente informe del Instituto de Desarrollo Social Argentino (IDESA) deja claramente determinado que en cinco años (el descenso viene de mucho más atrás) por tomar como referencia dos gobiernos de distintos signos políticos, de la clase media se expulsó a 1.300.000 argentinos.
Según esos datos hoy, doce millones son considerados pobres, la clase media alcanza el 40 % de la población achicándose la denominada alta en un 5 %, todo este descenso ubica en el subsuelo a la mayoría de los estamentos sociales del país. La situación de indigencia no cubre la CBA (Canasta Básica Alimentaria), con una línea de los que no superan los 38.000 pesos mensuales. La pobreza, no indigente, no cubre la CBT) (Canasta Básica Total), oscilante entre 38.000 y 72.000 pesos mensuales.
Los no pobres vulnerables, perciben mensualmente entre 72.000 y 90.000 pesos por mes, la clase media B) entre 90.000 y 115.000 pesos y la A) 115.000 a 350.000 pesos mensuales.
Los sectores más altos superan esta cifra y sólo el doce por ciento perciben más de 250.000 pesos. En el año 2016 involucraba al 48 % de los argentinos. En el 2021 paso al 41 %, descendió en cinco años el siete por ciento. La clase media es mucho más que un poder de compra o una capacidad de ahorro es la aspiración lógica de una sociedad económicamente activa.
La inflación, el debilitamiento salarial, el no verse caminos positivos para pequeñas inversiones, la falta de incentivos para las iniciativa privada, un país con cambios permanentes en las reglas de juego, son algunos de los temas que han llevado a esta situación que señalamos más arriba.
Las intrigas palaciegas de los últimos días no ayudan a ordenar desde el gobierno el principal flagelo que azota a los argentinos: la inflación. «Las clases altas son parte del pasado de una Nación, la clase media es el presente y futuro», solía repetir Aym Rand, filósofa escritora rusa nacionalizada estadounidense, quien fue una estudiosa del tema hace medio siglo, prediciendo que: país que olvidara la clase media quedaría con un ala de millonarios (minorías) y una extensión de pobres sin expectativas, con un sentido de fino humor y gran verdad repetía, «vivimos en países curiosos donde la clase obrera no tienen obras, la clase media no tiene medios y la clase alta no tiene clase».
Necochea siempre destacada por su clase media activa
En nuestro distrito, como en los 1.298 de todo el país, hay una clase media padeciendo no sólo la pandemia que lentamente parece debilitarse, sino el cómo sostener lo suyo para los que llevan años al frente de una empresa, comercios de mayor o menor estatura, cuentapropistas, en esta turbulencia generada por una política errática e incapaz aprecian preocupados como la dirigencia de más alto nivel debate situaciones personales y en ciertos casos rayanas en el absurdo. Quedan en segundo plano temas fundamentales qué afectan a esa clase media generadora de trabajo y consumidora de bienes y servicios.
Durante la pandemia, alguna vez lo resaltamos en esta misma columna, las categorías más altas del monotributo y comerciantes caratulados como autónomos en la AFIP no tuvieron ninguna asistencia y las Pymes con enormes inconvenientes para abonar salarios y compromisos corrientes soportaron el golpe que, para algunas fue mortal y, ahora pasada la epidemia llueven los embargos bancarios de Afip y Provincia por diferentes tributos no atendidos oportunamente.
Para escribir este comentario consultamos a tres fuentes relacionadas con la economía las cuales respondieron exactamente lo mismo: «no sabemos si el dólar seguirá siendo negocio, pero siempre protege los ahorros, el plazo fijo es una alternativa y sino comprar un automóvil o ladrillos” como paraguas para proteger los ahorros de la inflación.
Esto nos ubica que invertir puede ser un dilema en una ciudad aún donde la construcción está en buen nivel. Proliferan nuevas viviendas de distintos valores económicos, locales de amplias dimensiones, edificios de departamentos ergo muchos empresarios y comerciantes, a pesar de todo al menos en nuestra región, siguen apostando a esta ciudad que subsiste gracias al sustento de la rica zona agrícola ganadera que la circunda.
Danza de impuestos que ahoga a la clase media
Lo irritante y que ya produce hartazgo para el que está detrás de un mostrador o escritorio de lunes a sábado, es el poder de movilización que tienen misteriosamente “los dueños” de las numerosas y extorsionadoras organizaciones sociales que vuelven loco al porteño todos los días; ese anónimo individuo que ha llegado al hartazgo pertenece a la clase media que sigue siendo el motor impulsor de la Argentina regenteando 856.300 empresas, 83 % de las cuales son microempresas, 17 % Pymes y sólo el uno por ciento grandes compañías, las firmas de hasta 200 empleados representan el 66 % del trabajo formal privado del país, y nuestro distrito tiene cifras iguales proporcionales.
Tendrían que ponerse de acuerdo todos estos sectores exigiéndole a los diputados y senadores nacionales reclamando al gobierno nacional y al de cada provincia definir definitivamente tres temas: reforma tributaria (impuesto a las ganancias, reducir impuestos al trabajo, etc.), reforma impositiva y reforma laboral, modernizando la actividad productiva argentina. La reforma laboral, palabra a la que le huyen los políticos por terror a los sindicatos es una urgencia, no para perjudicar a los trabajadores, al contrario, sino para modernizar la ley que regula el trabajo en la Argentina desde del año 1974 (en poco tiempo cumplirá medio siglo) para posibilitar mayor acceso al empleo formal blanqueado, obra social, aporte jubilatorio, todo esto que millones de argentinos hoy no tienen.
El habitante del distrito de Necochea está gravado por 42 impuestos nacionales, 41 provinciales y 83 tasas municipales, no existe país en el mundo con esta cantidad de gravámenes como se castiga en la Argentina. En muchos lugares solamente cinco a diez, eso sí, se pagan religiosamente y ese dinero se ve traducido en obras, no tienen carácter confiscatorio como aquí.
El propio Intendente municipal días pasado aseveraba que el Estado no puede seguir siendo la mayor fuente de trabajo, es algo que no da para más y que se debe estar apoyando permanentemente a los nuevos emprendedores que quieran comenzar actividades privadas o continuar ampliando las actuales; entonces se debe priorizar los encuentros con las cámaras empresarias y emprendedoras sustentadas por la clase media para que, en lo que se refiere al Estado municipal se tenga presente que ítems de gastos se pueden ajustar y que afectan considerablemente al sector productivo y al vecino en general, por ejemplo cerrando el ingreso de personal y haciendo una reforma política de achicamiento de puestos innecesarios, todo esto repercutiría precisamente en una economía ajustada a la realidad que redundaría en menor carga fiscal a la comunidad en su conjunto.///