¿Cobro o pago de tasas? Un mal endémico
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/05/CAJAS-e1558973574964.jpg)
Según desde la óptica que se lo quiera ver es una responsabilidad compartida, tanto por el municipio como de parte de ciertos contribuyentes el bajo porcentaje de ingreso de dinero por tasas urbanas, a las arcas del erario. Siendo un mal endémico, y como tal, hasta el momento no se ha podido curar, a pesar de la tecnología y los modernos sistemas de control. Se sigue recaudando lo mismo que con los sistemas manuales, papel y lápiz.
Según el informe que recibieron los concejales el viernes pasado por parte del área de finanzas, en el año 2017 ingresó por este concepto el 48% de lo facturado, en tanto el 2018, sólo el 47.8 por ciento. Como dijimos, esto es un hecho de responsabilidad compartida y ajena a los vaivenes que nos tiene acostumbrados la bamboleante economía de nuestro país, desde hace 70 años. Cuánto se desató la inflación, un término que los argentinos no conocían hasta 1948.
Desde hace años que se viene hablando que la municipalidad recauda por tasas urbanas entre el 40 y 50% de lo facturado. Hay razones que competen directamente a las gestiones municipales. El padrón de contribuyentes en primer lugar es mentiroso. Hay un sin número de tierras cuyos propietarios son desconocidos, o nombres ya inexistentes sobre todo en el radio comprendido de 58 a 10 y de 79 hacia el oeste abarcando el barrio Parque, Arce y Villa del Deportista. En esta zona proliferaron los loteos en los años 50, 60 y 70 donde todo era una inversión para los nietos. Con el correr de los años muchos de estos inversores que confiaron en el progreso de Necochea fallecieron y sus herederos, si los hubo, en ciertos casos, ignoraban la titularidad de esas tierras.
Los compradores, la mayoría residentes en otras localidades del país, fueron perdiendo interés, dejaron de venir a Necochea, los precios de los lotes no resultaban atractivos tampoco para la venta y, consecuentemente no había rentabilidad inmobiliaria. Recién, hace unos años, con el crecimiento que ha tenido hacia el oeste la ciudad, ante la imposibilidad de construir frente el mar, estas tierras han empezado a tener un valor, más que apreciable, tal es así que por las razones anteriormente expuestas, surgieron los “caranchos” de la usucapión. Se llegaron hacer pingues negocios hasta que la Justicia observó la maniobra y nadie se anima hoy a presentar un trámite de usucapión por más transparente que sea.
En tal razón se hace necesario un nuevo empadronamiento de partidas inmobiliarias, tanto en Necochea, como en Quequén. Cruzado datos con Arba, que tampoco es muy confiable ya que sigue enviando boletas del impuesto inmobiliario de un loteo efectuado por Matilde Díaz Vélez de Alvarez de Toledo de 1939, en lo que hoy es el parque Lillo, Lote 2.
Lo que sí se debería tomar como ejemplo es la tenaz conducta de cobranza de la Afip, que a días del incumpliendo de un tributo envía la intimación de pago. De no cumplirse, embargo bajo un simple trámite administrativo de cuentas bancarias, sin pasar por la Justicia. Si el contribuyente se presenta voluntariamente antes que este último extremo ocurra, se tratará de buscar una solución con el deudor.
Nada de esto ocurre en el caso de la municipalidad. Se aprueban moratorias cada tanto a la que se acogen, con suerte, grandes contribuyentes o aquellos que, por motivos desconocidos dejan de pagar, o los que especulan con la prescripción de la deuda a los cinco años. Habrá casos que se tendrá que contemplar la morosidad, pero no se puede evitar la intimación de inmediato, antes que la deuda sea más grande y arreglar con el vecino, para no tener que usar el último recurso de la vía de apremio.
Esto en cuanto a lo que atañe a las gestiones municipales. La otra gran responsabilidad es la del contribuyente, aquel que no considera un deber moral y ético el pago de las tasas urbanas y que no duda en asistir al hospital en caso de una urgencia donde la atención es gratuita, porque otros si honraron el tributo. El problema es conjunto, el no cobro y por otro lado el no pago.