Comandó un avión histórico, que sobrevoló las Malvinas durante la guerra de 1982
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Martín Cabral guiaba la aeronave de Aerolíneas Argentinas, que previo al comienzo de la batalla transportó a soldados y armas a las islas y que “descansa” desde hace unos días en la República de los Niños
A sus 71 años Martín Eduardo Cabral sigue ligado a la pasión de toda su vida: la aviación civil. Y aunque ya no comanda las enormes aeronaves, aún no se ha retirado de la actividad, ya que cumple tareas de inspector operativo de línea aérea en Ezeiza, donde califica a futuros comandantes de distintas empresas, al evaluarlos en los simuladores de vuelo de alta tecnología.
El entusiasta aviador, que depende de la Organización Civil Internacional, no titubea en levantarse a las 4 de la mañana, para ponerse ante el simulador y mantenerse entrenado, de manera de poder hacer las evaluaciones.
Mientras sostiene en alto su ligazón con la aeronáutica, en estos días Cabral sintió el cosquilleo de los recuerdos, al observar como el Boeing 737 LV JTD que piloteó durante la guerra de Malvinas, para llevar a soldados y armamento desde territorio continental a las islas, ha pasado a ser una de las principales atracciones de la República de los Niños, en Gonnet.
Con un tinte de emoción en su voz, Cabral, quien está ligado a Necochea por razones familiares, rememoró ante Ecos Diarios aquellos días de abril de 1982, cuando dos aviones de Aerolíneas Argentinas, empresa para la que trabajó 33 años, fueron alistadas para atravesar el mar y abastecer la etapa previa a lo que fuera la guerra con Inglaterra por Malvinas.
Recordó que “el Estado requirió a la empresa dos Boeing 737 para llevar tropas, armas y carga en general desde Comodoro Rivadavia y Río Gallegos hacia Malvinas, tocándome a mí el segundo punto, a una distancia de 1,20 horas de vuelo”.
“Muchas de las tripulaciones no teníamos rango militar, por lo cual no estábamos contemplados por la Convención de Ginebra, lo nuestro era una mezcla de ganas de servir a la patria y alma de aventureros”, agregó.
Bajo la mira
Si bien la labor de los pilotos civiles de Aerolíneas en Malvinas culminaría a dos días de desatarse la guerra en pleno, el comandante reveló que “en varias ocasiones veíamos desde lo alto la flota inglesa que iba hacia las islas y bien se les pudo haber ocurrido mandarnos un misil y bajarnos, como hicieron con el Belgrano. Lo nuestro era a la argentina, con improvisación y coraje”.
Los aviones debieron ser adecuados para llevar a los soldados y armas: se les sacó los asientos, alfombras, revestimientos laterales de ventanillas y compartimientos para valijas. “Se buscaba lograr mayor capacidad y reducir el peso del avión. No obstante se superaba en los vuelos los 50.000 kilos y como la pista de Puerto Argentino tenía apenas 1.400 metros, debíamos extremarnos para aterrizar, ayudando en más de una oportunidad el fuerte viento de las islas que nos pegaba de frente”.
Con los años el ex piloto y otros patriotas fueron reconocidos por el Congreso de la Nación, por su papel en el teatro de operaciones del conflicto en las islas del sur.
La pasión de su vida
Martín Cabral sintió siempre un fuerte vínculo con la aviación. “Desde chico me enloqueció volar y no tuve otro norte en mi vida. Felizmente se me dio…”
Siendo muy joven Cabral hizo el curso de piloto civil, para posteriormente realizar en la Fuerza Aérea el de aviador militar, en 1967.
Tras volar para una empresa de Chaco, en 1974 ingresó en Aerolíneas Argentinas, para pilotear el Boeing 737, llevando adelante vuelos de cabotaje.
En la empresa fue escalando todos los pasos, desde copiloto, y a los 30 años ascendió al grado de comandante de F 28, para luego ser comandante de otras aeronaves, como el Jumbo 477 y Airbus 340.
Martín sostuvo que “hay mucha fantasía respecto a quienes volamos. Es mentira lo de la adrenalina, como en cualquier trabajo, le gusta o no. Tampoco se puede sentir miedo, es algo muy atrapante y lo más lindo no está en conocer el mundo, sino en el vuelo en sí. Es algo que se lleva en el alma”.
Ligazón con Necochea
Aunque es nacido en Capital Federal, desde hace años Martín Cabral mantiene una fluida relación con Necochea, a la que asiste asiduamente a visitar a sus cuatro nietos.
Es que su hija mayor, María Victoria, formó familia junto al ingeniero agrónomo de nuestro medio, Eugenio Cardenau, y por ello de vez en tanto se da una vuelta para mimar a sus seres queridos.
En sus visitas Martín también toma contacto con otros dos veteranos pilotos que tuvieran participación en la guerra de Malvinas y que residen en nuestro medio: Martín Scala y Bernabé Placencia.
Además de María Victoria, que es licenciada en sistemas, Cabral tiene dos hijas más: Magdalena, que es periodista de CNN en español y reside en Estados Unidos; y Corina, quien es psicóloga pero heredó su pasión por “andar por el aire” y es azafata de Aerolíneas Argentinas.
A la hora de hablar de sus “tesoros familiares”, el comandante resalta a su compañera desde hace 40 años y madre de sus hijas, María Susana, quien “sufrió mucho, pero se la “bancó” con las nenas mi paso por Malvinas, sin saber si me volverían a ver”.///