Allanamiento en El Calafate
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La policía registró por más de cinco horas la vivienda familiar de la expresidenta, Cristina Fernández
Una numerosa delegación policial ingresó a las 15:30 al domicilio de Cristina Kirchner en El Calafate. El procedimiento fue ordenado por el juez federal Claudio Bonadio y autorizado por la Cámara de Senadores en el marco de la causa originada con los cuadernos del chofer Oscar Centeno.
El ingreso de los efectivos estuvo rodeado de tensión. Es que un pequeño grupo de vecinos se acercó a insultar a los policías que participan del operativo y a los medios que realizan la cobertura periodística.Con la inspección de esta tarde culminan los allanamientos que también incluyeron al departamento de Cristina Kirchner en Recoleta, Ciudad de Buenos Aires, y la casa de la familia en Río Gallegos, Santa Cruz.
Carlos Beraldi, el abogado de la ex presidente Cristina Kirchner, denunció penalmente al juez federal Claudio Bonadio, porque -dijo- el magistrado le impidió participar del allanamiento que ordenó ayer en el departamento que la ex mandataria tiene en el barrio porteño de Recoleta.
En cuanto a la validez del allanamiento, aclaró: «Necesito en primer lugar ver en qué situación quedó el inmueble y cuáles son las evidencias que eventualmente se habrían obtenido. Aparentemente no secuestraron nada. Como las nulidad no se pueden plantear en abstracto, tengo ver en qué medida surge una consecuencia».
En una entrevista con Radio Nacional, Beraldi contó cómo fue el allanamiento hasta que la policía le pidió que se retirara de la vivienda. «El procedimiento empezó a las 12.15 del mediodía. Cuando llegaron los policías, yo estaba solo porque me había pedido la ex presidenta que atendiera al procedimiento. La policía se comportó perfectamente, tocó el timbre, ingresó por la puerta de servicio, me leyó la orden y empezó todo normal», recordó.
«El policía que dirigía el procedimiento era muy profesional. Después de unos 10 minutos en los que yo les mostré la casa, grabaron todo y sacaron fotografías -que es lógico-, volvimos al punto de partida y le sonó el teléfono al jefe policial. Ahí veo que la cara se le empieza a transfigurar, le preguntaron por qué yo estaba en el procedimiento y le dijeron que los abogados no estaban autorizados para estar presentes», contó.