Comenzó el desmantelamiento del Aquarium de Mar del Plata: vendieron los últimos pingüinos y devolverán el predio
Tras el cierre de marzo de 2025, los últimos cuatro pingüinos fueron exportados a México por u$s40.000. Ocho ejemplares murieron y otros dos desaparecieron. El histórico parque se prepara para restituir las nueve hectáreas frente al mar.
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El Aquarium de Mar del Plata, uno de los parques más emblemáticos de la costa bonaerense y un lugar que forma parte de los recuerdos de varias generaciones de turistas, quedó definitivamente vacío de animales. Después de más de un año y medio de incertidumbre desde su cierre, los últimos cuatro pingüinos saltarines fueron vendidos por u$s40.000 y exportados a México. La salida de los ejemplares permitió completar el traslado de la fauna que permanecía en el establecimiento, mientras avanza la restitución de las nueve hectáreas frente al mar que ocupó durante décadas.
El desenlace de la quiebra de Plunimar S.A., la empresa operadora del parque, estuvo lejos de ser sencillo. Entre ventas, traslados y donaciones, la Justicia debió resolver el destino de los animales que quedaron en las instalaciones de Punta Mogotes después del cierre definitivo, en marzo de 2025. El proceso también dejó un saldo de ocho pingüinos magallánicos muertos y otros dos desaparecidos, cuya sustracción fue denunciada.
La última operación se concretó el 7 de octubre, cuando cuatro pingüinos saltarines de las rocas (Eudyptes chrysocome) abandonaron el predio ubicado sobre avenida de los Trabajadores al 5600. El comprador fue Acuario Vallarta S.A. de C.V., de Puerto Vallarta, México, que pagó u$s10.000 por cada ejemplar.
La venta quedó documentada en el expediente que tramita ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, a cargo del juez Eduardo Malde. La sindicatura incorporó la factura de exportación, los certificados sanitarios y la documentación que acredita la salida de los animales del país.
Antes de viajar, los pingüinos debieron cumplir con 45 días de aislamiento y controles veterinarios. El operativo de traslado incluyó un recorrido terrestre hasta el aeropuerto de Ezeiza, desde donde fueron embarcados en un vuelo de Aeroméxico con destino a Ciudad de México.
Aunque la operación se acordó por u$s40.000, el monto acreditado en la cuenta judicial fue de u$s39.823,02, luego de descontarse comisiones bancarias, IVA y gastos de transferencia internacional.
El destino de los animales tras el cierre del Aquarium
En agosto, el inventario judicial todavía registraba 59 pingüinos: 53 magallánicos, dos rey y cuatro saltarines. Sin embargo, el destino de los ejemplares cambió durante los meses siguientes.
De los 53 pingüinos magallánicos, 43 fueron trasladados gratuitamente a la Fundación Bubalcó, en Río Negro, que acondicionó instalaciones para recibirlos. Los dos pingüinos rey fueron cedidos sin cargo a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú. Los cuatro saltarines, en tanto, fueron los últimos en salir y los únicos de ese grupo que fueron vendidos.
Pero no todos llegaron a ser reubicados. Según consta en las presentaciones judiciales, ocho pingüinos magallánicos murieron y otros dos desaparecieron del establecimiento.
Los fallecimientos fueron informados al juzgado y motivaron estudios veterinarios para intentar determinar qué había ocurrido. Sin embargo, la documentación judicial no permitió establecer una causa única y concluyente para las ocho muertes.
La desaparición de los otros dos ejemplares derivó en una denuncia policial. El episodio generó cuestionamientos del juez Malde, quien pidió explicaciones sobre cómo habían podido ser sustraídos animales de un establecimiento que estaba cerrado al público y todavía contaba con personal dedicado a su cuidado.
Los informes incorporados al expediente describieron reiterados ingresos de personas ajenas al Aquarium, que aprovechaban sectores dañados del alambrado para acceder al terreno. En uno de esos episodios fue manipulado el recinto donde se encontraban dos pingüinos magallánicos en tratamiento, que posteriormente desaparecieron.
Las ofertas millonarias que no llegaron a concretarse
La búsqueda de un destino para los pingüinos fue uno de los principales problemas que debió resolver la Justicia después del cierre. En un primer momento, la alternativa consistió en encontrar compradores internacionales que pudieran recibir a los animales y, al mismo tiempo, generar recursos para afrontar las obligaciones de la empresa.
Durante el proceso llegaron a presentarse propuestas económicas importantes. Una firma mexicana ofreció u$s750.000 por la totalidad de los pingüinos, mientras que un oceanario de China presentó una oferta de u$s950.000 por 62 ejemplares. También hubo interesados de Brasil, desde donde se propusieron u$s250.000 por un grupo de entre 26 y 30 animales.
Ninguna de esas operaciones llegó a concretarse. Los pingüinos permanecieron en el establecimiento y la sindicatura debió buscar otras alternativas para trasladarlos.
La situación se desarrolló en medio de una quiebra con deudas millonarias y sin ingresos por la venta de entradas. Aunque el parque ya no recibía visitantes, las instalaciones debían continuar funcionando para garantizar la alimentación, la atención veterinaria y el mantenimiento de los animales.
El futuro de las nueve hectáreas
El otro asunto central es el futuro de las nueve hectáreas frente al mar donde funcionó el Aquarium durante décadas. El terreno pertenece a Cabo de las Corrientes S.A., que reclama recuperar la posesión del inmueble.
La devolución estaba prevista inicialmente para marzo de 2026, pero la permanencia de los animales impidió concretarla. Ahora, las partes alcanzaron un acuerdo para restituir el predio el 2 de noviembre, libre de ocupantes y de los bienes vendidos que deban retirarse.
La ubicación y extensión del terreno también despertaron interés inmobiliario tras el cierre del parque. Por su cercanía al mar y su superficie, comenzaron a circular versiones sobre posibles desarrollos y operaciones cercanas a los u$s20 millones, aunque hasta el momento no existe una compraventa concretada.
El final de un lugar que marcó generaciones
La historia del Aquarium continuó durante más de un año y medio después de que dejó de recibir visitantes. Diez delfines nariz de botella fueron vendidos a Egipto por u$s800.000, cuatro lobos marinos fueron trasladados a Mundo Marino y distintas especies de aves y peces también fueron reubicadas.
Entre los episodios más recordados de esta etapa estuvo la liberación del tortugo Jorge, que había sido rehabilitado en el centro de rescate que funcionaba en el parque y fue devuelto al mar frente a las costas de Mar del Plata en abril de 2025.
El cierre del Aquarium también puso fin a una experiencia que acompañó durante décadas las vacaciones de miles de familias de la costa bonaerense. Para muchos visitantes, especialmente quienes crecieron durante los años 90 y los primeros años de los 2000, el parque fue una de las excursiones clásicas de cada verano.
Ahora, con los animales fuera de las instalaciones y la restitución del terreno en marcha, el establecimiento se acerca a su cierre definitivo. La quiebra de Plunimar continuará su curso en los tribunales, pero el Aquarium, tal como se lo conoció durante décadas, ya quedó atrás.
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