Villa Díaz Vélez desprotegida
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Algunos cierran la puerta con llave por temor. Otros colocan rejas y tratan de cerrar a la misma hora. Se quejaron por la falta de iluminación en la Plaza San Martín
En el sector de la Villa Díaz Vélez, al igual que la zona céntrica, los comerciantes han sufrido algún hecho delictivo, o les han provocado desmanes en los locales, manifestando varios de ellos que hay poca presencia policial en las calles.
Algunos se sienten desprotegidos y otros señalaron lo contrario. Son los que están ubicados a pocos metros del banco o del juzgado, donde siempre hay algún efectivo.
Entre los mismos comerciantes se cuidan, y ante cualquier situación extraña, cierran las puertas. Teniendo en cuenta que todos los días roban y se enteran de algún hecho delictivo, aseguraron estar atentos a lo que sucede en la calle.
En una recorrida que hizo Ecos Diarios, Melisa Dávila opinó que “no veo presencia de efectivos, a pesar de tener la comisaría cerca. Me gustaría sentirme más protegida, verlos caminando más seguido o patrulleros, pero no se ven”.
En el local, Melisa tiene rejas y aunque aseguró que no es perseguida, si afirmó que está atenta. “De lo contrario, considero que terminaría siendo contraproducente para mí. En cambio en verano esta situación cambia, hay más movimiento y se ve más policía”, mencionó.
Uno de los condimentos de este sector es que en invierno son pocos los locales abiertos y aumenta el temor frente a este panorama.
Roberto De Nicolás hace muchos años que tiene su local sobre la calle 83 y manifestó que le gustaría ver más presencia de efectivos.
“El lunes entraron a mi casa a robar, y en el comercio he tenido suerte, nunca ha pasado nada y ante cualquier situación extraña tengo un objeto de defensa” dijo; y añadió que “no puedo concebir que me falten el respeto, y los días de semana que no anda nadie da miedo, está todo oscuro, cierro con llave y si veo una cara “rara”, no abro”.
El comerciante afirmó que “el temor siempre está porque están robando constantemente y no meten a nadie preso. Así fue que mataron a un amigo mío, así no se puede vivir”.
En el mismo sentido, Belén Gaitán indicó que trabaja hasta tarde y en el trayecto que hace hasta la avenida 2, no se cruza con ningún policía.
Inclusive, recordó un hecho, “un día tuve un altercado con un cliente que quería romper todo el local y la Policía tardó 20 minutos en llegar, cuando está a dos cuadras del comercio”.
Sin lugar a dudas que el hecho de estar hasta largas horas de noche, en una cuadra donde se corta la luz cada diez minutos genera temor, y más si se tiene la puerta abierta.
Estefanía Negri, comentó que “el comercio no tiene reja, y cualquier situación extraña permite dudar, tener miedo, más esta zona que es bastante solitaria y a la noche no anda gente, siendo pocos los locales que quedan abiertos, es más peligroso”.
Tranquilos
Por otra parte, están aquellos comerciantes que no comparten esta visión y se mostraron más tranquilos, seguros y protegidos.
Rubén Matei, aseguró que “veo presencia policial porque estoy en un lugar, cerca del banco y del Juzgado. Tal vez en otro lugar no es igual”.
Aunque, la tranquilidad no es total, ya que está atento cuando llega y cierra el local. “Somos pocos comercios abiertos y cerramos al mismo horario y si vemos alguna situación sospechosa cerramos”.
Por su parte, Julián Loguercio también se mostró acompañado, y dijo “no tengo miedo porque además está la comisaría a pocos metros”.
Asimismo, Karina Quesada también señaló que ha visto policías caminando, pero también toma sus recaudos.
“De noche pongo reja, en la semana cierro con los demás comercios juntos y los fines de semana, depende del movimiento en la calle, ni no anda nadie, cierro”, recalcó.
Ausencia de efectivos
En la recorrida que hizo Ecos Diarios, ayer, no se vio ningún efectivo caminando la zona, siendo todavía vacaciones, y habiendo cierto movimiento en la calle.
Los comerciantes de la zona, además de vecinos, puntualizaron que les gustaría ver la Plaza San Martín más iluminada, ya que da miedo cruzarla a la noche y en vez de acortar el camino por ahí, prefieren caminar por las veredas que están iluminadas.