Comerciantes se preparan con muchas dudas
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En la zona de la Villa Díaz Vélez comenzaron los primeros trabajos en algunos locales
Varios comercios de la Villa Díaz Vélez están en preparativos para la próxima temporada de verano, aunque luego de un año atravesado por la pandemia por el coronavirus se ciernen un sinnúmero de interrogantes al momento de proyectarse al futuro.
Hay locales que abrieron sus puertas todo el año y, a pesar de las adversidades, siguen en el día a día, pero también hay varios que, lejos de amilanarse, apuestan por otro verano y están refaccionando y pintando su espacio para la llegada del turismo.
Las dudas acerca de los horarios de trabajo y la falta de protocolos para algunas actividades ponen en vilo a los empresarios. Sin embargo, hay negocios que están haciendo importantes ampliaciones para ofrecer un patio al aire libre.
En la peatonal 83 se acondiciona una amplia confitería que reabriría sus puertas el mes próximo; se prevé instalar la sucursal de una conocida casa de comidas y trabajan en lo que será una casa de alfajores y cafetería, entre otros.
“La prioridad
es cuidarse”
Según se pudo apreciar, la mayor parte de los negocios que se preparan son del rubro gastronómico, pero no hay novedades del paseo de containers “Degustar”, ubicado frente a la Plaza San Martín, y en ese sentido, Fabián Cuello dijo que “todavía no sabemos si van a estar habilitadas las ferias gastronómicas”.
Por su parte, en Antares tiene todo dispuesto de acuerdo al protocolo, respetando el distanciamiento, y armó el patio con mesas al aire libre “así la gente está más segura”, afirmó.
El empresario entiende no será una gran temporada, pero “la prioridad es cuidarse” y consultado acerca del complejo Sahara adelantó que “la disco va a estar cerrada y el balneario sin carpas, solo con sombrillas para un máximo de cinco personas y distanciadas tres metros y medio”.
La época veraniega se caracteriza por la amplitud de los horarios. Estiman que los bares y confiterías podrían trabajar hasta alrededor de las 3 de la madrugada, pero aún no hay nada definido respecto a otros rubros.
En ese sentido, Andrea Pignatelli, dueña de un local de ropa femenina, manifestó que “nadie nos informa nada y temo que por hacer un peso más algún comerciante rompa el protocolo porque nos pone en riesgo a todos”.
En su caso, siente una dicotomía porque siempre espera las temporadas pero como su familia tiene geriátricos “me da miedo que colapse todo porque nuestro sistema de salud no está preparado”.
Control
A su entender sería necesario que se haga algún tipo de control al ingresar a la ciudad para dar mayor seguridad a locales y turistas.
Para Luján, propietaria de una juguetería, este verano será “atípico” porque, a diferencia de otros años, no hubo fines de semana largos ni eventos importantes que permitan determinar cómo será el movimiento.
Consideró necesario que “se abra el turismo y ver qué pasa el feriado del 20 de noviembre”.
Sobre la avenida 2 todavía no se aprecia movimiento, excepto en los negocios que trabajan todo el año y Marcela, de un local de ropa, afirmó que “nos estamos preparando porque va a ser buena temporada” aunque aún tiene algunas dudas acerca de la posibilidad de colocar percheros en la vereda para poder mantener el distanciamiento entre los transeúntes.
Las miradas son contrapuestas, pero todos siguen enfocados en sus proyectos. Juan, como encargado de una confitería, señaló que “estamos acondicionando el local con la idea de abrirlo en diciembre”.///