¿Cómo aprovechar lo mejor de Necochea en 24 horas?
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Planeamos e hicimos un recorrido por lugares puntuales que a nuestro criterio son la mejor alternativa para disfrutar lo más lindo de la ciudad
Siempre nos preguntamos si era posible conocer lo más lindo de esta ciudad en sólo 24 horas y nos dimos cuenta de que la respuesta es “No”. No obstante, es tiempo suficiente para aprovechar muchas de las bondades que tiene Necochea.
Aprovechando que los pronósticos anunciaban calor, decidimos iniciar lo que llamamos “El desafío de las 24 horas”, el viernes de la semana pasada. Podemos adelantar que el cansancio fue inevitable pero el día y la noche fueron inolvidables.
La jornada empezó a las ocho, como para no madrugar mucho y, al mismo tiempo, poder aprovechar también las horas de la mañana.
Después de un desayuno que aportara las proteínas necesarias para encarar el día con pilas, cargamos la conservadora con hielo, bebidas y comida, e hicimos un recorrido por la costa en busca de un lugar cómodo para estar. Después de echar un vistazo por todos los balnearios, llegamos al último y nos dimos cuenta que no había más nada que buscar.
Lo mejor de la playa
En el Sahara nos quedamos fascinados con la pileta, las reposeras y la vista al mar, más allá de la barra de tragos para tener algo fresco siempre a mano. Allí abonamos el día y disfrutamos de dos horas de playa pero el calor se puso intenso y el sol muy fuerte, por lo que volvimos al auto y nos dirigimos al paraje Las Cascadas, donde aprovechamos la sombra natural de las plantas y cambiamos un poco el paisaje de mar por el del río, con esos hermosos saltos de agua que pudimos fotografiar.
A eso de las cuatro de la tarde volvimos a Sahara para disfrutar de la playa un rato más y cuando empezó a bajar el sol y la gente comenzó a irse de la arena, optamos por dar un paseo por la Feria de Artesanos de la plaza San Martín, donde compramos unas plantitas para llevar a casa.
Dando continuidad al paseo, fuimos a conocer la feria gastronómica “Degustar”, que está enfrente a la plaza y que, como inauguró este año, no habíamos tenido el gusto de recorrer. Ahí vimos que los containers que conforman la feria están armados con muy buen gusto y que es algo diferente a lo que se ve todos los años en la ciudad.
Un stand de helados artesanales nos llamó la atención y comprar ahí nos vino bien para bajar un poco el calor, ya que a pesar del bloqueador, algo nos quemamos con el sol y el airecito de la playa.
Al llegar la noche
Con muchas horas por delante aun para aprovechar y disfrutar, volvimos al complejo de Sahara para tomar una cerveza en la terraza que también inauguró este año y que habíamos visto desde abajo durante la tarde. Este lugar se llama Alaska y está bueno para poder disfrutar del paisaje de la costa desde las alturas. Un lindo momento para brindar por un día que ya apuntaba a ser inolvidable.
El hambre empezó a aparecer y decidimos buscar recomendaciones entre la gente que andaba en la terraza. Las “papas Antares”, llamaron la atención, las googleamos, vimos fotos y fuimos tras ellas.
A simple vista pudimos notar que el lugar estaba lleno. Eso solo podía significar una cosa: que no es caro y que se come bien. Pulgar arriba para Antares. La cerveza artesanal, diez puntos.
Hasta ese momento todo venía muy lindo pero la noche todavía tenía que tener algo más de emoción. Salimos de Antares y nos cruzamos enfrente, a Etiopía, que como justo era viernes lo encontramos abierto.
Después de disfrutar de buena música en vivo y de un ambiente más que agradable, nos fuimos a descansar porque nos dimos cuenta de que el desafío realmente no debía ser hacer todo en 24 horas, sino descansar lo suficiente para que el día siguiente sea igual o mejor que el vivido, porque Necochea tiene todo lo necesario para hacer feliz a cualquiera que tenga ganas de pasarlo bien.