Cómo cambian en Necochea las modas de los nombres que eligen los padres para sus hijos
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Este año Isabella y Emma, para las niñas y Benjamín e Ian, son los preferidos
Fluctuante como las modas, resulta la elección de los nombres que para sus hijos deciden quienes son padres en nuestra ciudad. Tan cambiantes son las decisiones que en su mayoría varían de un año a otro, a veces inspirados en el personaje principal de una novela de TV actual o un deportista que ha conseguido algún logro rutilante.
De acuerdo a los libros del Registro Provincial de las Personas, en 2017 las nominaciones que más se asientan en las oficinas de nuestro distrito son las de Isabella (variante italiana del nombre español Isabel, cuyo significado es “Dios da” o “Dios promete”) y Emma (de origen germánico, significa “Mujer con fortaleza”) para las niñas, e Ian (de origen hebreo, significa “aquél dado por el Señor” o Dios el misericordioso”) y Benjamín (de origen hebreo, quiere decir «hijo de la diestra»), para los varones.
Comparando con las filiaciones más elegidas por los progenitores locales el año pasado, sólo ha prevalecido Isabella, ya que en 2016 los más elegidos fueron el citado, Francescha –dos nombres de cuna italiana- y Paz, para las mujeres; y Bautista, Francisco, en este caso continuando las preferencias por el nombre del Papa, tras la nominación de Jorge Bergoglio en marzo de 2013, Bautista y Lautaro.
Repasando los archivos de Ecos Diarios surge que en 2015 los nombres que más adhesión consiguieron en Necochea fueron los de Emma, Alma, Isabella, Renata y Zoe, para las niñas y Ciro, Benjamín, Francisco, Joaquín y Felipe.
Por su parte hace cinco años prevalecieron los nombres de Benjamín, Francisco, Mateo, Ian y Leonel, para los varones y por el lado de las niñas, Jazmín, Zoe, Sofía, Alma y Juana.
Listado orientativo
La elección del nombre de pila del niño, que no es una tarea fácil para los padres, se encuentra regulada por la circular 1307/2003 y la resolución 244 del mismo año, según informa la página oficial en Internet del Registro Provincial de las Personas, donde se precisa que el nombre elegido deberá contemplar los recaudos previstos en la Ley 18.248.
Para eso, desde el Registro Provincial de las Personas se ofrece un listado de nombres orientativo, no excluyente de otras grafías, que a criterio del delegado del Registro Provincial de las Personas pudieran ser inscriptos por no contrariar los principios previstos en el marco legal mencionado.
La tendencia sigue siendo el nombre único, acompañado por los dos apellidos si estos combinan o si los papás no están casados, se indicó a Ecos Diarios desde el Registro Provincial de las personas.
Lo que marca la ley
La ley del nombre vigente en Argentina es la nacional 18.248. En su artículo 3, establece que “el derecho de elegir el nombre de pila se ejercerá libremente”, y describe cuáles son los límites en esa elección.
“Los nombres que sean extravagantes, ridículos, contrarios a nuestras costumbres, que expresen o signifiquen tendencias políticas o ideológicas, o que susciten equívocos respecto del sexo de la persona a quien se impone”, indica la norma sobre los limitantes.
También, estipula que no pueden usarse “los nombres extranjeros, salvo los castellanizados por el uso o cuando se tratare de los nombres de los padres del inscripto, si fuesen de fácil pronunciación y no tuvieran traducción en el idioma nacional”.
Tampoco se permiten los apellidos como nombre, primeros nombres idénticos a los de hermanos vivos y más de tres nombres.
Cabe señalar que en 1989 se le introdujo una modificación a la ley que permitió el uso de nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas.
Cuando un nombre es objetado por no cumplir con las condiciones que fija la norma, los padres pueden recurrir a la Dirección Provincial del Registro de las Personas y solicitar su admisión, presentando documentación que acredite su uso como nombre, certifique su origen y compruebe que no tiene traducción al castellano.
Rarezas
El primero de agosto de 2015 entró en vigencia el nuevo Código Civil, que trajo muchos cambios a nuestra sociedad.
Gracias a él hoy existen menos restricciones a la hora de ponerle nombre a un niño o niña, la única limitación es que no «lesione el honor» del bebé ni resulte ofensivo.
Con la apertura y tal vez sintiéndose originales, familias de distintos puntos de Argentina inscribieron a sus hijos con nombres como:
Venus Frutilla, Gohan (como uno de los personajes principales de Dragon Ball Z) y Heaven que significa paraíso en inglés.
Ese mismo año, pero antes de la reforma, ya se habían autorizado, a pedido de los padres, los nombres: Yuthiel, Sira, Marella, Lain, Hiel, Liron, Cosentino, Wassib, Ahren, Uziel, Unai y Sur.
Pero el Registro Civil se negó a permitir: Agua y Pinta para nena, y Fox para varón.
Sin embargo hoy cualquier chico podría llamarse, si su padre quisiera, Chevy, Claro, Sancho, Brindis, Bongo (sí, como el perro) u Odete.
Durante 2014 se pusieron de moda los nombres raros, como ser los masculinos Kenzo, Yurii, Ikki, Lemmy, Asiel, Tomoki, Calix, Anouk, Ahren, Uziel y Unai; y los femeninos Guilit, Cosette, Evolet, Nahyara, Arin, Breña, Matyena, Yumalai, Nanda, Fada, Luba, Sissi (por la emperatriz) y Púrpura.
Vista esta llamativa lista de nombres de pila, en más de un caso surgen los siguientes interrogantes: ¿qué culpa tienen los chicos de los fanatismos de sus padres? o ¿en qué piensan antes de darle un nombre a sus retoños?