La atención de los alumnos
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Se realizó una jornada en la Usina con la presencia de dos especialistas en educación. Clases más cortas, recreos más largos, un rediseño del aula y más movimiento
A sala llena, se dictó ayer una jornada de neurociencia y educación en el aula con la participación de unas 200 personas, en su mayoría docentes, que buscan fortalecer sus prácticas, captar el interés de los chicos y lograr que aprendan.
La conferencia giró en torno al tema titulado “Que enseñes no significa que aprendan” con la presencia de la neuropsicoeducadora Lucrecia Prat Gay y la especialista en educación Laura Lewin. La propuesta fue muy dinámica, lo que permitió que todo el tiempo se plantearan preguntas por parte del público, lo que favoreció el intercambio entre los presentes.
En diálogo con Ecos Diarios, la autora y especialista, Laura Lewin, explicó que “muchas veces sucede que el docente enseña en el aula, pero eso no siempre significa que el alumno aprenda”. Siguiendo su argumento, indicó que “en varias ocasiones el maestro enseña como él aprendió, pero el alumno de ahora necesita de otros estímulos y otro tipo de información porque pareciera que hay una brecha entre cómo enseñamos y cómo aprenden los alumnos”.
Recreos más largos
La escuela tal como la conocemos, con algunos cambios, es la misma que comenzó a funcionar en el siglo XIX, con más o menos la misma organización en el aula. Sin embargo, los chicos de hoy son muy distintos a aquellos alumnos y, en este sentido, a la escuela le cuesta captar su atención y su interés.
Lewin indicó que “lo importante es saber qué nos dice la ciencia para que nosotros podamos aplicar en nuestras clases para que sean más efectivas”.
Entre las propuestas, mencionó que hay que hacer “recreos cerebrales” con clases más cortas y recreos más largos. “Está comprobado que con los recreos más largos, los alumnos vuelven al aula prestando más atención con más concentración y más energizados”.
Como ejemplo, expresó que hoy en día, tenemos un aula con chicos sentados mirándole la nuca al compañero, cuando lo que se necesita es “trabajar en grupo, por proyectos, de una manera más social y abierta”.
Además mencionó que la escuela está organizada con chicos sentados de cuatro a seis horas, cuando lo que se necesita es que los chicos se muevan. “Ahora sabemos que el movimiento ayuda a los procesos cognitivos”, comentó Lewin, y agregó que “se necesita más movimiento, más humor, más alegría, más aire en el aula”.
“Tenemos que aprender a rediseñar el aula, que no es decorarla sino que es cambiar la disposición, la organización para que podamos lograr más atención por parte de los alumnos”, indicó la disertante.
Inquietudes
Este tema despertó varias consultas por parte del público, entre ellas, cómo hacer para derribar los hábitos viejos y cómo hacer cuándo el directivo no acompaña las transformaciones, inquietudes que generaron un debate entre los presentes.
Por su parte, la neuropsicoeducadora Lucrecia Prat Gay habló acerca de los neuro-mitos y planteó los principios básicos para promover procesos de aprendizaje significativos por medio de herramientas para despertar el interés natural que surge en los alumnos al sentirse protagonistas activos de su aprendizaje.
También vinculó las investigaciones actuales de las neurociencias y la tarea educativa y propuso repensar las clases, planificándolas en función de la “biología del aprendizaje”.
El encuentro se realizó en la Fundación Educacional de la Usina Popular Cooperativa, con la organización del instituto New Lincoln, durante todo el día. ///