Cómo evitar que los jóvenes abandonen sus carreras
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El índice de deserción a nivel terciario y universitario es un tema que preocupa a las instituciones locales
El porcentaje de estudiantes que abandonan en los primeros años de carrera es bastante preocupante aunque no es algo que tenga sin cuidado a las instituciones educativas de la ciudad. Por el contrario, año a año trabajan en cambiar esta situación aunque, generalmente, los motivos son personales, externos al ámbito educativo y difícilmente solucionables institucionalmente.
Se sabe que hay muchos jóvenes hoy en día que se encuentran contentos porque en los últimos años la oferta educativa en la ciudad se ha incrementado bastante, dando muchas más posibilidades a aquellos que prefieren quedarse cerca de la familia. Aun así, hay otros que se quedan porque no tienen muchas más opciones e ingresan a una carrera que tal vez no elegirían si tuviesen la posibilidad de hacer la que realmente le gusta pero está en otra ciudad. Esto es un factor que influye bastante en lo que se conoce como índice de deserción de las instituciones de nivel terciario o universitario.
Por otro lado, si bien la mayoría de las posibilidades de estudio son estatales y gratuitas, otro factor que influye en el número de personas que se «bajan” de una carrera tiene que ver con cuestiones económicas y laborales.
Instituto 31
En el Instituto de Formación Docente y Técnica Nº 31, por ejemplo, que tiene tanto carreras técnicas como docentes, es aproximadamente el 20% de los estudiantes el que abandona una carrera por algún motivo. Cabe destacar que esta institución es la que más variedad de carreras terciarias, presenciales y gratuitas tiene en la ciudad.
«El concepto de deserción es algo antiguo está vinculado al ámbito del ejercito y que tiene que ver con cierto castigo. Nosotros hablamos de trayectoria de estudiantes, lo cual es muy personal y subjetivo. Muchas veces, el hecho de que hagan una pausa no significa que se detengan”, explicó Ligia Rodríguez Yolando, directora del Instituto 31.
Aun así, la directora no negó el hecho de que el número de alumnos que arrancan a principio de año es diferente al que tienen al finalizar el ciclo lectivo y que se nota en algunas carreras más que otras. «Eso es algo que obedece a muchas cuestiones: primero que el chico que se anota en diciembre, proyecta un año entero que después puede no ser como esperaba y le pueden surgir imprevistos; después está el que deja de asistir porque encuentra dificultades en las materias y eso es lo que a nosotros nos preocupa mucho y en lo que tenemos que trabajar para facilitar el acceso”, indicó.
Una de las medidas para reducir las problemáticas de adaptación ha sido implementar el curso de inicio, que es un periodo de tres o cuatro semanas, exclusivo para el primer año de cada carrera, donde se dan talleres de alfabetización académica, introducción a las materias y de cómo ser alumnos de nivel superior. En estas actividades, el Centro de Estudiantes toma un papel bastante importante.
A pesar de que hay un buen porcentaje de alumnos que abandonan, en el Instituto 31 ha habido en los últimos tres años un aumento de la matrícula general, debido a que hay más estudiantes que se anotan a principio de año y se mantienen hasta el final. Claro que hay carreras que «retienen” a más alumnos y, generalmente, en nuestra ciudad son las de formación docente.
Instituto 163
En cuanto al Instituto 163, el índice de deserción ronda entre el 30 o 40%, aunque se trata de dar una formación académica que ayuda a que los recién egresados del secundario puedan adaptarse a las nuevas metodologías de estudio. Este proceso es exclusivo de los ingresantes a primer año y dura un mes, del cual las últimas dos semanas son de formación específica de la carrera mientras que el comienzo es de información más general sobre el ámbito terciario. «Los que transitaron el primer año, ya en el segundo se organizan y tienen continuidad. Aun así desde la institución insistimos mucho en que cada uno disponga de los tiempos como mejor le parezca porque las carreras están abiertas. Pueden recursar materias, hacer un año en dos, o planificar su carrera en función a sus tiempos. Si un estudiante hace la carrera de tres años en cuatro o en cinco no es algo que esté mal visto hoy en día”, aseguró Ariel Gamboa, profesor y vicedirector del Instituto 163.
Universidad de Quequén
En la sede quequenense de la Unicen, también se trabaja en pos de cambiar el índice de deserción que, en este caso, llega al 40% y que también es mucho más frecuente en el primer año de carrera que en los siguientes. La mirada sobre este tema es un poco distinta a la de una institución terciaria ya que consideran que tiene que ver, en varios casos, con un hecho de frustración ante un examen o ante el no cumplimiento de las expectativas de una carrera por parte del alumno. «La deserción es un tema complicado en una universidad, sobre todo en el primer cuatrimestre”, explicó la directora de la sede, Marcela Mastrocola.
Entre los factores que llevan a esta decisión de abandonar, destacó por encima de los demás al hecho de que el alumno debe afrontar un fuerte cambio de paradigmas con respecto al secundario. «La mayor parte de los que abandonan tienden a tener cierta dificultad de acceso al conocimiento que genera una equivocada idea de fracaso. Esto tiene que ver, en parte, con la falta de una sólida preparación previa para entender el idioma”, indicó Mastrocola. La directora detalló que están trabajando desde hace un tiempo con los alumnos del último año de las escuelas técnicas para compartir clases con alumnos y profesores de la universidad, para ir generando una adaptación.
«La universidad tiene sus propios códigos y son muy distintos al secundario. Algo que les cuesta mucho, por ejemplo, es el manejar la autonomía ya que en el secundario estaban obligados a asistir y había un preceptor que los controlaba. El que no logra entender que la responsabilidad debe ser igual o superior a la etapa anterior, es el que se atrasa en los contenidos, no entiende las explicaciones y termina en la frustración que lo lleva a abandonar. Es un proceso difícil pero también es un camino a la adultez que deben aprender”, explicó.
Tendencia a tomarse más tiempo
Dado que se trata de estudiantes que muchas veces tienen otros compromisos laborales o familiares y deben adaptar sus tiempos, en los últimos años se ha generado una tendencia a tomarse las carreras con más calma.
La permanencia de un estudiante se ha ido complejizando y nada tiene que ver con que los chicos no salgan preparados desde el secundario sino de muchos otros factores. «Hay madres que no pueden pagar una niñera, hay otros que no pueden pagar los apuntes y otros del interior del distrito que no pueden afrontar los gastos del transporte o un alquiler. Esas son cosas que hay que ir puliendo”, indicó Nahuel Vázquez, que es presidente de uno de los tantos centros de estudiantes que trabajan por buscar soluciones a estas problemáticas a nivel local.
Muchos hacen buen uso de las materias libres que, generalmente, abarcan a un 30% del total de materias.
«El primer año de carrera es clave, cualquier profesor no puede estar al frente de un primer año, hay que elegir muy bien el perfil. Los docentes deben saber ofrecer clases de consulta y un trabajo de acompañamiento en ese proceso de adaptación que no siempre se llega a lograr en el curso de ingreso”, aseguró Marcela Mastrocola.