Cómo se vivió el terremoto en México y repercusiones en Necochea
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La joven Bianca Salvador se encuentra en el país azteca y Elena una mexicana que está residiendo en Necochea
Durante la tarde del martes nuevamente la naturaleza volvió a golpear fuerte a nuestro planeta en general y a México en particular, ya que se produjo un terremoto de 7.1º en la escala Ritcher que al cierre de esta edición había producido más 100 muertos.
Más allá de las muestras de solidaridad y congoja del mundo entero, en Necochea se vivieron dos situaciones particulares. Una joven de nuestra ciudad que reside en México y la otra de una mexicana, la cual está aquí. Más allá de la diferencia geográfica, en ambos casos hubo miedo y preocupación de ellas y por sus seres queridos.
En el país Azteca
La joven Bianca Salvador, de 23 años, es oriunda de nuestra ciudad, y desde hace dos años vive en el país de América del norte, allí se está desempeñando en el bar de un hotel en el pueblo costero y turístico denomina Ziporetti, que se encuentra en el estado de Oaxaca.
Ella se encuentra bien y en la tarde de ayer pudo comunicarse con su familia (vive en nuestra ciudad) lo que trajo tranquilidad. Por suerte no estuvo en los lugares donde más se sintió el terremoto pero al vivir en un pueblo con mar sonaron las alarmas por posibles tsunamis pero, por suerte, no sucedió nada.
Bianca vivía en la capital México DF pero ante la llegada del verano se trasladó a este lugar turístico para trabajar.
Comunicarse con ella no fue fácil dado que muchos sectores de ese país se quedaron sin electricidad y no funcionaban los celulares, ni los teléfonos. Por suerte en las últimas horas de la tarde se restablecieron los canales de comunicación, lo que hizo que se puedan realizar llamadas desde nuestra ciudad. Ecos Diarios habló por mensajes de whatsapp con ella, cuando dejaba su trabajo y se dirigía hacia su casa a descansar después de un día movido.
Lo sufre desde aquí
Elena, una joven mexicana que vive desde hace unos meses en Necochea, contó su cómo vive estos momentos, especialmente porque su hermana vive en el centro de Puebla pero, por suerte, no estaba por la zona cuando pasó.
El sismo, con epicentro en los límites de Morelos y Puebla, ha retumbado enormemente, con mayor fuerza que el de hace dos semanas
En dialogó con Ecos Diarios indicó que “por suerte ahora con Facebook y WhatsApp al instante uno sabe todo, si la familia está bien, los amigos, cómo fue el sismo, magnitud, ubicación y todo. Ya no es como antes que al saturarse las líneas telefónicas era complicadísimo saber cómo estaban todos”, indicó la joven mientras explicaba que, afortunadamente, ninguno de sus conocidos resultó herido.
Elena aseguró que “ha sido un mes difícil”, en especial este 19 de septiembre. “En la memoria de los mexicanos fue muy duro, hoy es el 32 aniversario del sismo de 1985 que destruyó gran parte de la ciudad de México, cada año en este día se hacen simulacros y eventos para recordar ese día y sobre todo para preparar a la gente ante un evento similar, muchas veces uno se confía a que solo es un simulacro… no estuve ahí, pero me imagino el terror que han de haber sentido todos al darse cuenta de que la alerta no era un simulacro, que era un sismo de verdad”.
“La gente al contar lo sucedido en 1985 muchas veces lo cuenta con lágrimas en los ojos, el sentir como todo se movía y luego salir a las calles y ver los edificios derrumbados, imagino que esto será una cicatriz más en la memoria de la gente”, explicó.
Avances que tranquilizan
Por otro lado, explicó que algo que tranquiliza bastante es que la ingeniería ha avanzado y que las construcciones ya no se hacen como antes. “Todo es más resistente hoy en día, ya no llega a ser tan destructivo un sismo de tal magnitud, sin embargo hay veces que ni la ingeniería puede hacer mucho ante los fenómenos naturales. Y con todo y la tragedia y el caos que traen consigo los sismos, algo que se ha visto en estas situaciones ha sido la solidaridad de la gente. Hoy se han visto fotos de estudiantes, meseros, trapitos y demás gente ayudando al tránsito vehicular y en general toda la gente ayudando a retirar escombros. Eso a veces da mucha esperanza”, concluyó.