Compartir la vida con los animales
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/04/toto1.jpg)
Tener una mascota en el hogar brinda beneficios psicológicos, sociales y de salud. En el día del animal, varias familias destacan su experiencia y vínculo con ellos
Por Maria Cecilia Gotta – Redacción
La interacción con los animales influye en la vida de las personas, aportando beneficios psicológicos, sociales y de salud. Tener una mascota aumenta la empatía con otras personas y realmente son una compañía. Hoy, celebrando el Día del Animal, diferentes familias brindaron testimonio y destacaron el fuerte vínculo que mantienen con ellos.
Perros, gatos, tortugas, pájaros, conejos, hamters, y animales exóticos, suelen ser elegidos para compartir la vida con las personas, forjándose una relación que traspasa barreras, siendo las mascotas un integrante más de la familia.
Marina Vázquez Pucillo, el matrimonio de María Petrarca y Javier Spaltro y Nicolás Di Fiori y Adriana Lucifora, contaron sus experiencias con sus mascotas, siendo fundamental para sus vidas.
Jugando en la plaza Dardo Rocha, Marina lleva de la correa a Milo y no lo deja un instante sólo. Desde que llegó este caniche toy a la vida de su familia, cambió el ritmo de la casa y de sus vidas.
Marina recordó que se lo regalaron unos primos que crían caniches, y mencionó que “era una pelotita, muy chiquito”.
Además detalló que es muy compañero y cuando ella se va a trabajar lo deja con su mamá y la abuela. “Con mi mamá tiene adoración y a mi abuela la cuida mucho”, dijo y añadió que “a mi abuela le saca los pañuelos que tiene en el bolsillo y quiere jugar con ella”.
Milo tiene cinco años y requiere de cuidados especiales ya que tiene un problema de salud, por eso vive adentro, y come un alimento especial.
En cuanto al carácter, Marina entre risas dijo “es igual a mi, le cuesta levantarse, le encanta salir a pasear, le guste que le jueguen y hagan mimos, pero tiene su limite, no le gusta que lo cargoseen y es muy sociable con otros perros”.
Sin lugar a dudas, Milo es el mimado de la familia, recibe todos los cuidados, además de la atención que necesita.
Sabiendo que los animales son una compañía para los adultos mayores, cuando Milo llegó a la casa, Marina se lo dejó a su abuela de 95 años, pero con el tiempo se dio cuenta que no resultaría. “Era muy chiquito y estuvo mucho tiempo con mi nona pero al ser tan inquieto se le cruzaba por los pies y en un descuido la podía hacer caer”.
Por supuesto que Marina, se lo quedó y con Milo hoy, disfrutan de salidas al parque, a la playa y sobre todo al río.
“El es mi compañía, no importa si me fue mal o bien en el trabajo, cuando llego me festeja, me espera y me regala una sonrisa”, manifestó.
Desde muy pequeña, Marina siempre tuvo mascotas, generalmente perros. Al respecto mencionó que “generalmente nos gustaba rescatar algún perrito o adoptar alguno que nos ofrecían”, aseguró.
Como si fuera su madre, Marina reconoció que lo sobreprotege a Milo y le da mucho temor soltarlo sin la correa.
Sin dudarlo, ella incluye a Milo en todos sus planes, viajes, vacaciones y siempre está atenta a llevarle sus pertenencias, juegos, cantimplora de agua y su manta a donde vaya. “Nunca lo dejo solo, trato de sumarlo, es un integrante más”, puntualizó.
Amor incondicional
Maria Petrarca y Javier Spaltro, viven junto a Brody, una ovejera alemán de 8 años, Kitty y Mafalda, dos caniche mini toy de 15 y 17 años respectivamente; Minie, una gata de 16 años y Ninja, una tortuga acuática.
La casa brinda comodidad para todos, cada uno en su espacio, se respetan y cuidan mutuamente.
Brody cuida el patio de la casa y está atenta a todo movimiento, en cambio, Kitty y Mafalda, están adentro, transitando la etapa de la vejez, por lo tanto requieren más cuidados y son más sedentarias.
María al hablar de sus mascotas se le ilumina la cara, y una sonrisa aparece con una anécdota familiar.
“Mis hijas se criaron entre perros y gatos, siempre fueron sus compañeros, durmieron juntas, se bañaban juntas, inclusive mi hija Victoria, aprendió a caminar con Lady, una perra ovejera alemán que ya falleció”, manifestó.
María se crió en una chacra con caballos, perros, gatos, siempre estuvo muy vinculada con los animales. En cambio, Javier, venia de una familia que nunca habían tenido un animal y por supuesto que le costó adaptarse al principio, pero luego no tuvo ni un problema.
María no recuerda no haber tenido contacto con animales a lo largo de su vida. “En este momento, Minie es mi compañera, duerme conmigo y cuando me voy la extraño un montón” dijo y por otro lado, también reconoció que la pérdida de una mascota es muy difícil de sobrellevar.
“Es un momento muy duro, que duele mucho, pero es parte del aprendizaje y de compartir la vida con animales”, manifestó.
En el caso de Ninja, la tortuga de agua, fue un regalo que le hizo una amiga a su hija Clara, luego de un viaje. “A esta altura ya no recuerdo cuántos tamaños de pecera le cambiamos, pero Ninja, cuando llegó era del tamaño de una moneda y hoy tiene una pecera que ocupa toda la mesada de la cocina”, detalló.
María aseguró que la relación que tiene con sus mascotas es cotidiana, muy familiar. Por supuesto que nos han marcado y están muy presentes”.
Por su parte, Nicolás Di Fiori y Adriana Lucifora, conviven con Carla, una gata que rescató de la calle una noche de 1º de enero.
“En mi vida no había tenido un gato y al vivir en departamento no podíamos tener nada”, señaló Nicolás. Aunque previo a la gata, tuvieron un conejo durante siete años.
“Carla es un personaje, es una persona más en la casa. Todos los días a las 5.45 la llama a mi mujer para que se levante y además tiene la manía de tirar los vasos que encuentra en la mesa o la mesada”, comentó.
El amor por los animales, se lo transmitieron a sus hijos Juan Cruz y Guillermina. “Mi hijo vive con cinco gatos y mi hija tiene un gato y una caniche toy que es como mi nieto”, recalcó Nicolás.
Luca es el caniche que atrapa la mirada de todos los integrantes de la familia, con el cual tienen adoración.
“Es hermoso, tengo fotos de el en mi celular, lo llevo a la playa, va con nosotros a todos lados”, dijo y puntualizó una anécdota con Luca. “Un día en el río, mi mujer me advirtió que no lo meta a Luca en el agua porque le habían puesto la pipeta y de un momento a otro, yo lo estaba grabando y veo que el perro se resbala, tiré la tablet para agarrarlo, yo también me resbalé, así que terminamos los dos en el agua”, relató.
Albarracín, pionero en la lucha por los derechos de los animaleS
La fecha de su fallecimiento fue utilizada para conmemorar al Día del Animal
El Día del Animal se celebra en nuestro país todos los 29 de abril en conmemoración el fallecimiento Ignacio Lucas Albarracín, un abogado que fue el gran pionero en la lucha por los derechos de los animales.
Albarracín nació en Córdoba el 31 de julio de 1850 y, tras obtener su título de grado, decidió dedicar su vida a la defensa de los animales.
Opinaba que aunque estos tengan un nivel de raciocinio inferior respecto del hombre, no había necesidad de martirizarlos ni castigarlos.
Fue secretario de la Sociedad Argentina Protectora de los Animales desde su inicio (1879) y sucedió a Domingo Faustino Sarmiento en su presidencia, en el año 1885.
Desde allí fue un precursor en la lucha contra las riñas de gallos, la doma de potros, corridas de toros y tiro a la paloma.
De hecho, fue el mayor impulsor de la Ley Nacional de Protección de Animales (N° 2.786) que se promulgó el 25 de julio de 1891. Este desarrollo que encabezó Albarracín fue la base legal que incorporó la Liga Internacional de los Derechos del Animal (1977) y la ONU.
Fue dueño de una modesta fortuna que le alcanzó para vivir decentemente hasta el final de su vida, el 29 de abril de 1926. La fecha de su fallecimiento fue utilizada para conmemorar al Día del Animal.///
Beneficios para la salud
La interacción humano-animal siempre ha estado presente desde el principio de la evolución humana. A lo largo de la historia los animales han convivido con los humanos compartiendo un mismo entorno, y han sido utilizados por el hombre, como fuente de alimento, como medio para obtener el alimento, en el mantenimiento de la temperatura corporal, como transporte, como protección del hogar, como guía para personas con ceguera, y como animal de compañía.
La relación humano-animal vemos que no es reciente, pero su investigación científica la encontramos desde hace un par o tres décadas, nada para lo que llevamos en este mundo.
Viendo como cada vez el ser humano convivía más y más con los animales como mascotas de compañía, fue cuando la ciencia comenzó a profundizar e investigar como podría afectar dicha interacción en la salud de las personas. Investigaciones mostraron que las personas que convivían o tenían contacto con animales, corrían riesgo de contraer de ellos diferentes tipos de enfermedades producidas por bacterias, virus, rickettsias, hongos y parásitos.
Sin embargo, múltiples estudios han mostrado estos posibles contagios son prevenibles y que con las precauciones adecuadas tanto para la mascota como para su dueño, estos riesgos se pueden reducir sin causar ningún tipo de problema.
Beneficios psicológicos y sociales
Diversos estudios han demostrado que niños que han recibido una educación sobre cómo tratar a los animales muestran un incremento en la calidad de dicho trato, además muestran mayor empatía por otras personas.
La gran mayoría de las personas habla a sus mascotas habitualmente, a la hora de dirigirse a ellas se emplea un tono diferente al que se usa cuando se habla con otra persona. Estudios muestran que las personas cuando hablan con su mascota se sienten más tranquilos y sin presiones.
Beneficios en la salud
En 1980, un estudio innovador demostró que había una asociación positiva significativa entre tener mascotas y la mejora de salud en un año después de la hospitalización por ciertos tipos de enfermedades del corazón.
Puede reducir la obesidad. El perro es un gran caminador por naturaleza, el vínculo humano-animal puede ser aprovechado para crear programas exitosos que promueven la actividad física en las personas y sus mascotas combatiendo la obesidad.
En un estudio realizado con acelerometría, comprobaron como los dueños que sacaban a su perro realizaban una caminata con una mayoría de minutos fueron de intensidad moderada. Estos hallazgos sugieren que salir a caminar con el perro puede incrementar los niveles de actividad física.
Además mejora la frecuencia cardiaca y presión arterial. Las personas que comparten sus hogares con mascotas tienen respuestas fisiológicas más saludables al estrés, incluyendo la frecuencia cardíaca y la presión arterial basales más bajas, y demuestran menos reactividad cardiovascular y una recuperación más rápida de factores de estrés leves.
Los animales nos relajan, liberamos oxitocina. Se han mostrado picos de oxitocina tanto en las personas como en sus perros cuando interactúan positivamente entre ambos.
Esta hormona también se libera cuando las personas están en contacto físico cercano. Esta reducción de las hormonas del estrés puede explicar los sentimientos de relajación que pueden producir las relaciones con los animales.
Inclusive ser dueño de un perro puede traer importantes beneficios específicos y potencialmente generales a la calidad de vida de personas con discapacidades físicas y deficiencias auditivas.