Desafíos de un comercio en permanente mutación
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Los registros municipales dan cuenta de unos 12.000 locales habilitados. Los rubros, la competencia con las ventas on line y los puestos de trabajo
Distintos han sido los avatares de los últimos 25 años que ha tenido que atravesar, como la sociedad misma, el sector del comercio. A esta altura la transformación parece constante y se trata de saber “leer” las mutaciones para poder mantenerse
Unos 12.000 negocios con cuentas activas aparecen en los registros del área municipal que tiene a su cargo las habilitaciones comerciales. Las mismas comprenden desde un mercadito hasta una tienda, así como también estaciones de servicio, cerealeras, consultorios médicos y centros profesionales de atención privados entre otros rubros. Es decir todo local con una explotación económica y de atención al público que deben ser autorizados por la comuna y pagar la correspondiente tasa de Seguridad e Higiene.
Fuera de este aspecto legal, por calificarlo de alguna manera, bien se sabe de la existencia de comercios, generalmente en los barrios, que funcionan sin habilitación alguna, amparados en la falta de inspecciones municipales que no descubren su existencia.
Desde el pasado 15 de noviembre, según lo que se dictaminó mediante ordenanza, para la aprobación por parte de la comuna de un comercio de temporada de verano se cobra una tasa de habilitación por única vez y la tasa de Seguridad e Higiene por los tres meses juntos. En el caso del propietario de un mercadito deberá abonar $4.960 y el de un restaurante $7.332.
Las habilitaciones se otorgan en un plazo de entre 25 y 30 días hábiles posteriores al inicio del, expediente.
Como manera de aliviar estos costos, el intendente Facundo López anticipó a Ecos Diarios en reciente nota que se propondrá en la Fiscal Impositiva de 2019 que los nuevos comercios estén exceptuados de pagar la tasa de Seguridad e Higiene durante los primeros meses y en los segundos seis, abonen el 50% del valor.
Un año difícil
El que está por terminar no ha sido un año fácil para el sector comercial y las cifras oficiales lo reflejan: hasta ahora entre Necochea y Quequén se han entregado 250 habilitaciones, mientras que las bajas fueron 625. Un reflejo de la realidad en números.
Seguramente sorprende la cantidad de negocios que han bajado sus persianas, pero muchos de ellos han sido intentos con inversiones de poca monta, en una plaza saturada de algunos rubros e intentando “salir adelante” en tiempos complicados.
El cierre conlleva la pérdida de puestos de trabajo. Sobre el tema desde el Sindicato de Comercio se admite que hubo y hay despidos, pero también se da cuenta que por otro lado han abierto algunos emprendimientos y las cifras de la desocupación se han atenuado.
En esta cuestión los trabajos temporales de cada verano equilibran los números, al menos por un par de meses.
Se estima que el comercio en sus distintos rubros ocupa hoy en día una masa laboral de más de 20.000 personas en el Partido.
Un aspecto al considerar es que, salvo contadas excepciones y en negocios de magnitud, en Necochea el empleado de comercio registra un promedio máximo de 4 años trabajando en un negocio.
Los distintos sectores ligados al comercio en nuestro medio entienden que los efectos de la recesión actual no se solucionan con intercambios de ideas entre comerciantes, sindicalistas, concejales y Ejecutivo. Están convencidos que es un resorte exclusivo del gobierno central el ir poniendo en caja la economía y rehabilitar la posibilidad de consumo por parte de la población.
Entre los cambios que ha tenido la plaza comercial, se contabiliza la irrupción de los supermercados chinos, que en general manejan un modelo de estrategia: tercerizan las carnicerías, fiambrerías y fruterías y con no más de cuatro personas, en la mayoría provenientes del país asiático, mantienen estas grandes estructuras, que abren aún en feriados y van ganando terreno.
Asimismo se vuelven competitivos al comprar a través de las cámaras de supermercados chinos enormes volúmenes de mercaderías, con lo cual pueden vender más barato numerosos productos.
Los rubros más explotados
Ante cada una de los vacíos económicos que fue soportando la sociedad argentina a lo largo de los años, no pocos ciudadanos apostaron a un comercio para poder subsistir. A veces copiando modelos de sociedades más evolucionadas que la de la Argentina.
En los 90 la plaza local se llenó de polirrubros, canchas de padel y locutorios, a cargo de cuentapropistas. Más tarde en el 2001, aparecieron como uno de los distintivos las chocolaterías, significando un nicho nuevo a explotar y que permanecieron en el tiempo.
Hoy es el momento de los locales de venta de productos de granja, mercaditos con reventa de pan, fruterías y cervecerías artesanales. Una cuasi saturación en la cual no todos logran perdurar en el tiempo.
El hecho de no contar con un local propio y tener que pagar alquiler es decisivo para la suerte de un proyecto, mientras que contar con empleados multiplica el riesgo de continuidad en el tiempo. Es así que a veces no alcanzan a estar abiertos un año.
La inminente temporada de verano, como siempre, genera el clásico incremento en el comercio, con la apertura temporaria de numerosos negocios en la Villa Díaz Vélez, la mayoría de ellos ligados a la gastronomía o venta de comida en sus distintas versiones.
A propósito de la Villa, en la última década y media se ha ido intensificando la continuidad de varios negocios más allá del verano, es decir durante todo el año. En ello ha tenido que ver el crecimiento poblacional de la zona y un cambio cultural a la hora de no trasladarse al centro para comprar equis producto.
Un caso llamativo en ese sentido son los locales de venta de ropa económica existentes en locales sobre la avenida 2, que siguen abriendo sus puertas en los meses posteriores a la época estival.
Un nuevo modelo
Por otra parte, los vaivenes del comercio se han intensificado con la aparición en escena de un nuevo modelo de comercialización: las ventas on line, que ponen en aprietos al comercio convencional y que conllevará en el futuro cercano una reconversión de la mano de obra, sobre todo en el sector servicios.
Al respecto se confía en que esta transformación igualmente brinde lugar a puestos laborales. Como ejemplo se toma lo sucedido con el Correo, que si bien mermó considerablemente su labor específica de correspondencia, ha ingresado en la entrega de encomiendas de productos adquiridos en otros puntos y el exterior.