Complejo casino: sobran palabras faltan acciones
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«Las teorías suelen ser patrones sin valor,
lo que cuenta es la acción»Constantin Brancusi,
escultor, artista rumano, pionero del arte moderno.
La eterna discusión sobre si el pasado fue mejor nos suele envolver repetidamente. «Solemos refugiarnos en la nostalgia, abandonamos la esperanza porque la nostalgia no exige nada», en verdad cada cual define si el pasado fue mejor, son momentos, circunstancias, algunas irrepetibles, otras que dejamos perder sin resolverlas.
El edificio del casino ingresa al mundo de aquella nostalgia por lo que fue. El deterioro evidente, que se observa desde hace años, ahorra palabras. Ese pasado indudablemente fue mejor, y no es una nostalgia, sino una postal evidente.
El 9 de febrero del año 1973, ante más de cinco mil personas asistentes a su inauguración, nacía a la vida el llamado nuevo Complejo Casino de Necochea.
Salas de juego de primer nivel, pista de patinaje, piscina, baños sauna, canchas de bowling, confiterías, restaurante boite, cine-teatro con capacidad para 700 personas, moderna galería comercial y aunque suene exagerado, para muchos uno de los mejores casinos de Sudamérica. Cara al mar y al parque «Miguel Lillo», inigualable muestra que sorprendía al país y se llenaba de elogios.
Han pasado 46 años, escasos en la vida de una ciudad y llenos de historia para el Complejo. Llegamos a un presente donde las acciones no han existido al ser sepultadas por palabras huecas. Cada acción no desarrollada ha significado un retroceso, una negación al futuro, la anti decisión permanente.
Como la Argentina, el Complejo paso por todos los avatares políticos y económicos y diferentes administraciones, militares, civiles, inflaciones galopantes, estabilidad precaria, dejando solamente ruinas como atracción turística. Difícil de comprender para quienes nos visitan y vergonzoso de mostrar. Un monstruo de cuatro cabezas el que no se puede dominar y que asusta diariamente.
En agosto de 2001 se produjo el incendio en el sector de la sala de juego que le dio la extremaunción ante la incipiente muerte ante una enfermedad aparentemente ya incurable. Debacle y decadencia, esa es la síntesis de esta penosa historia. Debacle por el desastre producido, el desorden y desconcierto. Decadencia por la pérdida de fuerza, debilitamiento extremo hasta la desintegración.
La historia tiene varias aristas, todas ellas enmarcadas por un mismo concepto, palabras abundantes y acciones intrascendentes. Todos han colaborado un poco, en mayor o menor medida de responsabilidad para llegar al estado actual.
Historia de los últimos 20 años
El 2 de marzo de 1997 las instalaciones pasaron al poder del municipio en el marco de un convenio suscripto por el entonces intendente municipal Julio Municoy y Jorge Rossi, quien era el titular del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, y desde esa fecha el mantenimiento y preservación de las instalaciones correrían por cuenta total del municipio.
El anuncio, salvo algunas voces que dudaban, entre ellas la de Ecos Diarios que calificó el traspaso como “un presente griego”, tuvo la afirmación positiva de la comunidad, esperanzada en un proceso nacional del uno a uno, con la plena seguridad que estaban dadas las condiciones de mantenerlo, incluida su sala de juegos, e incluso avanzar en otros posibilidades.
En el año 1998 y en 2004 se realizaron llamados a licitación, para el usufructo del edificio con resultado negativo, porque la explotación del juego siempre quedaba en manos del Estado. Ya se venía viendo un panorama complicado para el municipio sostener ese lugar, sucediéndose debates al respecto que quedaron en discusiones y solicitadas arribándose al aeropuerto de la nada.
Parches y maquillajes abundaron durante las sucesivas administraciones “existen otras prioridades, no sabemos que hacer con el Complejo, no podemos privatizarlo, tampoco mantenerlo desde la comuna” lo de siempre, un acostumbramiento histórico que ya tiene el habitante de la ciudad.
El lunes 12 de enero del 2015 el representante de Lotería y Casinos bonaerense, Jorge Rodríguez recorriendo el Complejo afirmaba categóricamente «deficitario en estructura, pone en riesgo la integridad física de las personas que allí trabajan y a los visitantes.» Así lo señalaba a Ecos Diarios el funcionario provincial.
Como frutilla de postre se procedía a los pocos días a colocar al Complejo en las páginas policiales cuando se decidió desalojar del mismo a muchos intrusos resueltos a vivir como ocupas ¿Podemos seguir llorando ante la leche derramada?
Es simple buscar culpables, los encontraremos seguramente en una franja ancha especialmente la que suele tomar decisiones pero, sería perder más tiempo.
El Complejo está más que en terapia intensiva, se debe reaccionar, ante el miedo que genera el monstruo de cuatro cabezas que tiene paralizados a los que deben tomar una urgente solución.
No es cierto que durante los últimos años no se han acercado propuestas, pueden ser viables algunas, discutidas o no, lo que no puede hacer es ignorarlas. Caso concreto en la década del noventa cuando el Rotary Club de Necochea, avizorando el futuro que se venía ingresó un proyecto en el Concejo Deliberante, y publicó una solicitada en Ecos Diarios con la idea, haciendo referencia a la posibilidad de que todo el Departamento Judicial de Necochea se trasladará a las instalaciones del Complejo, nota que no fue contestada, aunque sea por cortesía, si es que el tema parecía descabellado o se aguardaban ideas superadoras. Hoy la Villa Díaz Vélez esta llena de dependencias judiciales.
Falta de propuesta y respuestas populistas
El ciudadano debe ser exigente con los políticos, no solamente cuando se está en períodos eleccionarios sino en las respuestas diarias que deben dar en los temas más importantes.
No se debe caer en el fácil «populismo» que endulza oídos» asegurando que el estado municipal debe hacerse cargo del Complejo», una utopía irrealizable, llena de conceptos inalcanzables, cuando las arcas al igual que en la mayoría de los 135 distritos bonaerenses se encuentran desde hace tiempo en situación complicada como para pensar en hacer «politiquería demagógica» expresada sólo en buenas deseos alejados de la realidad.
El intendente Facundo López ha sido contundente al afirmar “subastaremos el Complejo Casino», ergo, una venta pública, habiendo ya hecho un llamado a varios empresarios con la finalidad de escucharlos sobre las posibilidades.
Se podrá estar a favor o en contra, lo que no pueden los dirigentes políticos es criticar sin proponer, establecer el «ni» como respuesta permanente, o el «veremos» para que el futuro sea cada vez más alejado.
Debe haber un llamado urgente a la apertura privada, con punto y aparte a lo que constituye la sala de juegos y la historia que todos conocemos, su continuidad en la ciudad, su traslado a otro lugar o finalmente su cierre.
Ese llamado urgente es casi un SOS, para que empresarios locales, nacionales o internacionales, en el caso, presenten ideas, diseñando lo que se pueda hacer y, el Concejo Deliberante que no sea indolente observando la situación como si contemplara el partido desde la platea sin jugarlo.
Tienen mucho por decir y hacer, muchos de ellos han sido participes desde los partidos políticos que representan, de la historia del Casino, no pudieron, no supieron, no quisieron, lo cierto es que hoy tenemos esta situación.
Deberán en esta campaña política dejar bien claro sus ideas sobre el Complejo, en caso de llegar al poder, éste y otros temas no deben dejar dudas a la hora de votar, si es que no se resuelve, esperemos, mucho antes, porque con la excusa de las elecciones tal vez sigamos postergando ésta y otros definiciones.
No es hora de buscar culpables, es hora de hallar soluciones, no podemos tener ante nuestra vista esa postal de las ruinas y el «no se puede», afirmemos un «si» contundente, cada cual con su proyecto para el mejoramiento integral. Nadie pide obras faraónicas, simplemente la revitalización de un lugar destacado en la ciudad, con un teatro auditórium de primer nivel.
Pero si todas estas expresiones de deseos no se resolvieran en lo inmediato, es decir mañana, sólo cabe la demolición lisa y llanamente de la monumental estructura y vender la valiosa tierra en fracciones. Con un plan de edificación sobre esa línea municipal que esté acorde con los balnearios más modernos y competitivos del mundo. ¿Estará la dirigencia a la altura de las circunstancias, que la hora impone?
Es tiempo de acciones por sobre las palabras, seamos optimistas para ver una oportunidad en toda crisis, estamos ante un desafío que nos tomará examen como sociedad. Si volamos con altura estamos en condiciones de aprobarlo.
Peor que muchos fracasos son las pocas intenciones.