Complicado presente para la Biblioteca Popular de Quequén
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Se necesitan más recursos, para evitar el cierre. Numerosos servicios
Aunque desde hace tiempo la comisión directiva de la Biblioteca Popular de Quequén viene haciendo un sumo esfuerzo para su mantenimiento, la entidad se encuentra en la actualidad en una complicada situación económica, que podría derivar en el cierre, perdiendo así la vecina localidad su principal centro cultural.
La situación se ha tornado acuciante, ya que los recursos son muy bajos y no alcanzan para cubrir los salarios de la bibliotecaria y dos auxiliares que se desempeñan en la biblioteca, así como también los costos por el consumo de gas, energía eléctrica y servicio de Internet.
“Por mes se nos envía desde la Provincia un subsidio de $19.100, a lo que se suman unos $8.000 de nuestro porcentaje del 2% en la tasa de la Patrulla Bonaerense, que percibe la Usina. Y está claro que con ese ingreso no podemos continuar por mucho tiempo más, ya que no nos alcanza”, lamentó el tesorero de la ONG, Víctor D´Anunnzio.
Desde 1996
La biblioteca quequenense fue fundada el 24 de abril de 1996, funcionando en un local que le cede gratuitamente la Unión Vecinal de Fomento de Quequén, en su antiguo edificio de calle 519 Nº 2.245.
A lo largo de estos años la entidad ha conformado una colección de 17.000 libros, que han colmado sus instalaciones, siendo visitada diariamente por numerosos alumnos.
Las puertas de la biblioteca están abiertas de lunes a viernes de 9.30 a 17.30, es decir en un horario corrido que es el que ha funcionado con eficiencia.
Asimismo se brinda el lugar para cursos de tejido en crochet, dibujo y pintura e idioma italiano; y se cuenta con cinco computadoras para el uso de los alumnos y demás asistentes, a la vez que al público en general se le ayuda a bajar e imprimir planillas para diversos trámites por Internet, siendo en ese sentido el único sitio en la zona céntrica de Quequén.
Falta de colaboradores
Como toda entidad de bien público, carece de personas que se sumen “ad honorem” a colaborar y apuntalar la continuidad. La falta de participación, aún de aquellos que ya se han jubilado, es notoria.
Además de los escasos recursos que ingresan desde la Provincia y por la patrulla, se cuenta con una cuota familiar de $100 por mes, mientras que existen cinco socios protectores, conseguidos años atrás a través del Consorcio portuario, abonan $1.000 mensuales.
D´ Anunnzio calificó al mantenimiento de la biblioteca como “una lucha contra los molinos de viento”, y sostuvo que “tratamos continuamente de organizar algún evento para sumar recursos, pero nos cuesta mucho”.
Para mañana jueves hay prevista una reunión de la directiva que encabeza Noemí Lespada, oportunidad en la que se hará un profundo análisis del presente, ansiando que surjan ayudas que permitan la continuidad de este polo cultural.///