Rescató del río a una joven en plena noche
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“Me pedía ayuda y no lo dudé. Llegué empapado a mi casa”, contó Julio “Ruso” Schmidt. Rodrigo Philippe participó del rescate
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La noche del lunes fue una de las más frías de lo que va del año. Algunos pronósticos marcaban 2º y otros hasta -1º. En algunos sectores de la ciudad, los vecinos vieron granizo y en otros, aguanieve.
En fin, solo eso basta para dejar en claro que no era el mejor momento para mojarse con agua helada. Sin embargo, Julio Schmidt, “El Rusito” para los amigos, viviría un momento que jamás pensó que algún día tendría que pasar.
Si bien intentó ser anónimo y que nadie sepa lo que había hecho esa noche fría, fue inevitable que su acto fuera conocido por familiares y amigos. “Solo pasamos en el momento justo”, se trata de justificar, una y otra vez, como queriendo evitar los halagos que le llenaron de notificaciones el celular a lo largo de todo el martes.
Heroico acto
Claro que los mensajes con felicitaciones no han sido por nada.
Eran alrededor de las diez y cuarto de la noche del lunes cuando “el Ruso” volvía desde el Puerto, en la camioneta, con su compañero de trabajo Rodrigo Philippe.
Cuando estaban pasando por el puente Dardo Rocha, vieron a una joven que estaba parada en el borde de la senda peatonal, mirando hacia el río.
Al pasar junto a ella, Julio le pidió a su compañero que iba al volante que se detenga, porque estaba seguro de que se iba a tirar. Al volver, ella ya no estaba.
Sin dudarlo, Schmidt bajó corriendo del lado de Quequén, por la base de cemento que tiene el puente en sus extremos, e intentó ver en la oscuridad de la noche, dónde había caído la joven.
Mientras tanto, con un rápido llamado a su esposa, que es policía, le indicó que debía llamar a emergencias porque una mujer se había tirado del puente. Y cortó.
En simultáneo, su compañero intentaba desde arriba del puente ver movimiento de agua para avisarle dónde estaba e ir guiándolo.
Con la poca luz del puente y de los reflejos de la ciudad, no era suficiente para lograr ver nada, hasta que los gritos de ayuda hicieron que los rescatistas puedan orientarse y entender que ella nunca había llegado a tocar el agua.
“Me decía que por favor la ayude, que no daba más”, contó a Ecos Diarios Schmidt.
La chica había quedado colgada de algún lado del puente, pero ninguno de los dos llegaba a verla. Pero sus manos no resistían más.
“En ese momento lo único que se me ocurrió es gritarle que se tire, que así la iba a poder ver y rescatar”, recordó el camionero que trabaja en el Puerto y que es un gran hincha de Ford y de los Falcon.
Al agua
La chica, confió en la voz de Julio y de su compañero y, sin poder resistir más el peso de su cuerpo, se soltó. “Ahí la fuimos a buscar y la sacamos arrastrándola. También llegó un policía y otra persona más que nos ayudaron a subirla a la puerta de la caja del patrullero y de ahí a la ambulancia que estaba arriba del puente”, contó.
“La chica estaba consciente y hablaba pero no se le entendía casi nada porque hacía mucho frío”, recordó.
Llegar a casa
Luego de asegurarse de que la mujer estaba a salvo, Julio se fue a su casa y entró “directo a la ducha caliente porque estaba empapado”. “Mi mujer no lo podía creer ni yo tampoco. No me puedo sacar de la cabeza la imagen de la chica mirándome. Fue feo no poderla encontrar, porque en ese momento se me pasaron mil cosas por la cabeza. Si se tiraba en la mitad del río no sé si la correntada me hubiese dejado llegar pero, por suerte, cayó a unos diez metros de la orilla y de panza, porque si caía parada quizá se hubiese enterrado”, explicó el hombre de 35 años.///