Con algunas intermitencias avanza el plan forestal en Parque
Se sumaron 2.800 ejemplares. Condiciones que influyeron para que muchos árboles no sobrevivieran. Hay que ralear un 30% de la masa arbórea actual. Buena producción en el Vivero municipal
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En septiembre de 2020 el municipio, en la voz del intendente Arturo Rojas y la directora de Forestación, Andrea Frigerio, dio a conocer a puesta en marcha de un plan de forestación del parque Miguel Lillo, que contemplaba la plantación de 60.000 nuevos ejemplares en el lapso de 7 años.
A tal fin y con la barrera que significó la pandemia para cualquier actividad, durante 2021 se plantaron 2.500 unidades. Sin embargo, el tórrido verano del año siguiente afectó la supervivencia del 60% de esas plantas.
“Para que una planta se desarrolle hay que esperar dos años, con los respectivos cuidados y riego, pero en este caso fue insuficiente y a eso se sumó que no hubo lluvias”, explicó Frigerio.
En 2022 el área forestal repuso las plantas que no habían prendido; y en el año en curso sembró 800, con lo cual son 2.800 las nuevas unidades que incorporó la masa arbórea.
Las plantas, que se encuentran en su etapa inicial en macetas, son trasplantadas en el periodo del año comprendido entre mayo y mediados de octubre de cada año.
Entre los ejemplares trasplantados se cuentan de las especies eucalipto, tres especies de pino y algunos tamariscos, que la comuna adquiriera; mientras que se complementó con especies provenientes del vivero municipal.
En cuanto a los lugares elegidos para la siembra, fueron en los rodales 14, en inmediaciones del trencito; el 64, ubicado detrás del Vivero; el 44, situado en el sector de alquiler de caballos y los 132 y 134, ubicados en la ex cava grande, en inmediaciones del molino solitario que no funciona; y otros en cercanías del barrio privado.
Hectáreas con plantas
En la actualidad hay plantas en 160 de las 480 hectáreas de Parque, siendo el límite el actual campo de la Aefip, aunque el territorio del Lillo se extiende hasta el sector de ingreso al parque eólico y que hoy está despoblado de plantas. Sobre este tema la ingeniera Frigerio apuntó que “está planificado forestar esa extensión, y ojalá podamos hacerlo en próximos años”.
La profesional, con 24 años ligada a área forestal, explicó que “se trata de algo costoso, pues en general y por las condiciones climáticas sobreviven uno de cada cinco ejemplares plantados y hay que mantenerlos, controlando la plaga de las hormigas, que es la que más afecta”.
Una cuestión favorable es que en los últimos años no se produjeron fuertes incendios ni vientos que dieran por tierra con decenas de árboles, siendo el último temporal dañino el de 2006.
El raleo
Sobre el habitual raleo de plantas “muertas”, la encargada del área forestal reconoció que “este año cortamos poco en el Parque para proveer de leña a las familias necesitadas, ya que se cortó eucaliptus en el predio de Vialidad y en otros predios municipales”.
Luego apuntó que “de acuerdo al plan de manejo sanitario hay que extraer aún muchas plantas secas, entre un 20 y 30% de lo que se ve hoy. Algo que es lógico porque se trata de rodales muy densos en cuanto a plantas, donde los ejemplares empiezan a competir por luz y agua, y los más débiles se secan”.
Si bien hay un equipo de personas y herramientas para la poda, raleo y mantenimiento, el mismo no solo está dedicada al Parque sino a los espacios públicos de la ciudad.
La destrucción y robo de plantas, últimamente de unos 40 cipreses, es otra cuestión que complica las tareas y por ende el aumento de la masa arbórea.
A sabiendas que hay que potenciar la siembra para ir cumpliendo con el plan forestal (a razón de 9.000 unidades por año) el área encabezada por Frigerio prevé plantar el año que viene en varios rodales, entre ellos el ubicado detrás del Jardín de Rocas.
Faltantes en el arbolado urbano
En lo que respecta al Vivero municipal, ubicado en el Lillo, continúa con la producción de ejemplares de fesno, catalpa, paraíso y sicomoro, destinados al arbolado urbano. Todas especies que deben tener un desarrollo de cuatro años para recién ser entregadas a vecinos o entidades interesadas en colocarlas en las veredas. En el caso de este año se entregaron 1.200 plantas y 800 a las delegaciones del interior.
Aparte de eso se producen arbustos y florales para los espacios públicos, escuelas y ONG.
Por otro lado, los profesionales del área brindan charlas en escuelas sobre la importancia del arbolado urbano, algo en lo que hay que insistir, pues a simple vista se observa el despoblamiento de árboles.
En forma complementaria se reciben en el Vivero municipal a grupos de jardines y escuelas de la ciudad para que se conozca su producción y rol.
Andrea Frigerio lamentó que “la gente no acude a solicitarnos plantas en la medida que debería ocurrir. Al contrario, prefieren sacar sin darse cuenta la importancia de las plantas. Es algo en lo que debemos insistir…”
Por otro lado, la profesional resaltó que “últimamente hemos recibido muchos pedidos de plantas por parte de vecinos de Quequén, sobre todo en los sectores de Bahía de los Vientos, frente marítimo y avenida Benedicto Campos”. En estos casos se los proveyó de acacias australianas.
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