Con alma de milonguero
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Daniel Salvucci está vinculado a Necochea desde la infancia, pero debió recorrer un largo camino como bailarín de tango y conductor de programas radiales del género para poder radicarse aquí
Por Juan José Flores – Redacción
Hace muchos años Daniel Salvucci escuchó en la radio a Antonio Carrizo explicándole a un joven que el tango no busca a nadie. “Vos solo, cuando tengas edad, vas a ir a buscar al tango”, le explicó el afamado locutor a su desconocido interlocutor.
Algo parecido le ocurrió a Salvucci con Necochea. Su vínculo con la ciudad tiene cinco décadas, pero recién hace unos años vino a construir la casa soñada por su padre y se quedó definitivamente.
En 1968 su padre, un ex futbolista que jugó en River Plate y en Olimpo de Bahía Blanca, compró unos terrenos en la Villa Marítima Zabala.
En el 71, la familia, que todavía no había visitado el lugar, se encontró con que los terrenos estaban ubicados en el medio del campo. “Lo único que había eran animales, pero nosotros pusimos unas carpas y nos vinimos”, explicó.
A la madrugada siguiente a que levantaran el improvisado campamento, un vecino soltó unos caballos y la familia Salvucci debió huir y pasar el resto de sus vacaciones en un camping cercano.
No obstante aquella experiencia, el padre de Daniel siguió soñando con construir una casa de veraneo para su familia en esos terrenos.
Hace tres años, cuando finalmente Daniel decidió edificar en Villa Zabala, su padre falleció, lo que lo empujó a tomarse un año sabático y venirse a vivir a Necochea.
Descubrimiento
Daniel Salvucci tiene 60 años, tres hijos y una nieta. La mudanza a Necochea marcó un antes y un después en su vida. Cansado del trajín de Buenos Aires, descubrió que aquí también se respiraba tango.
Su primer acercamiento se produjo casi por casualidad, cuando caminaba por el centro y frente a un comercio de la calle 62 vio a un grupo de personas bailando tango. Hacía meses que estaba alejado de las milongas y no pudo resistirse. Pidió permiso y se puso a bailar.
“Empecé a bailar con una mujer y luego con otra y al rato una de ellas me dijo que había bailado antes conmigo en Buenos Aires”, explicó Daniel.
Era Mirta Royo, quien desde hace un tiempo se ha convertido en su pareja de baile. “Yo le pregunté como sabía que había bailado conmigo y ella me dijo: por tu abrazo”, recordó.
“Tengo un abrazo muy de milonguero, que no es el que usan los bailarines de tango”, señaló Daniel. Efectivamente, había bailado con Mirta en la confitería Ideal, en Buenos Aires.
Aquella circunstancia puso a Daniel nuevamente en el camino del tango.
Poco después comenzó a dar clases de tango y también lo invitaron a un programa de radio que conduce Susana Rossi. Ella le brindó un espacio y poco después, Florencia Trobo, propietaria de la radio, le ofreció hacer un programa todos los días.
Daniel, que había tenido un programa de radio durante
“A través de mi programa comencé a conocer a los artistas, porque no conocía a nadie en Necochea. A partir de ahí empezó un antes y un después de mi vida en esta ciudad”, señaló.
También le ofrecieron organizar “una milonga” en el Club Isabel La Católica.
Entonces Daniel ya no tuvo motivos para dejar la ciudad.
Tanguero de cuna
El padre de Salvucci, además de futbolista, también era bailarín y cantante de tango. Incluso grabó discos. A Daniel le enseñó a bailar su madre.
Pero durante la mayor parte de su juventud, él no se sintió mayormente atraído por la música ciudadana. Como cualquier joven, volvía de bailar rock a las 7 y a las 8 escuchaba que su padre se levantaba y ponía tangos en el tocadiscos.
“Un día, cuando tenía 26 o 27 años, escuché al maestro Carrizo hablando con un joven”, explicó Daniel. Le decía: “Mirá pibe, no te hagas problema con el tango, el tango no te busca, porque el tango no busca a nadie, vos solo, cuando tengas edad, vas a ir a buscar al tango”.
Aquella frase quedó grabada en la mente de Daniel, que años después, en un boliche que se llamaba Matías, en Palermo, vivió una experiencia que le cambió la vida. “En ese boliche pasaban un tango por noche y una señora me preguntó si no bailaba”, recordó.
Después, cada vez que volvió a ese boliche, Daniel esperaba aquel tango para bailarlo y fue así como se fue interesando y se comenzó a meter en las milongas.
No tardó en tomar clases en la academia del maestro Julio Duplaá, un gran bailarín de Villa Urquiza, en el teatro 25 de Mayo. “Fui alumno de la primera promoción de esa academia”, dijo con orgullo.
Luego comenzó a hacer shows. “Yo trato de buscar siempre el compás de la voz del cantor. A ellos eso les gusta mucho y por eso me empezaron a convocar, algo que ahora me está pasando en Necochea”, indicó.
En uno de esos shows conoció al propietario de una radio que lo invitó a hacer un programa de tango. Fue así como inició una trayectoria de 15 años hasta que se radicó en Necochea, donde continúa ahora con su “Circuito milonguero argentino”.
Cree que el éxito de su programa se debe a que se dedica al “tango del hoy”.
“Empecé a convocar a los cantores, a los músicos, a los bailarines y empecé a relacionarme con las milongas. También hago la reseña del tango de ayer, pero principalmente me dedico al tango del hoy”, dijo Daniel, que días atrás estuvo casi por casualidad en el lanzamiento de la Ruta del Tango, que se realizó en la Academia del Tango, en Buenos Aires.
En los próximos días, junto a Mirta Royo, será el encargado del show de apertura de la Ruta del Tango.
“No imaginé que iba a ser así, que me pasara todo lo que me pasó para poder llegar a Necochea”, señaló. “Y de pronto estar viviendo en Necochea y no querer volver a Buenos Aires”.