Con corazón de maestra
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Desde hace 40 años Silvia Lippi se dedica a la música. Hija de un reconocido futbolista, se convirtió en los 90 en una de las artistas más conocidas de la ciudad
Por Juan José Flores – Redacción
Pasaron cuarenta años desde que ella obtuvo su título de profesora de guitarra y se casó. Tenía sólo 15 y allí comenzó una carrera que la vinculó docencia y bohemia y la llevó a tocar en innumerables escenarios y con destacados artistas.
Hoy con 56 años, Silvia Lippi parece haber desaparecido del ambiente artístico local. Algunos problemas familiares la han alejado de los escenarios, pero sigue vinculada a la docencia, aunque la mayor parte de su actividad se ha trasladado a Lobería.
La suya es una historia de lucha y de garra, tal vez aprendida en un ámbito totalmente diferente al artístico, pero que también es parte fundamental de su vida, como es el deporte.
Es que Silvia Lippi es hija de uno de los máximos referentes del deporte local: Raúl “Nito” Cruz, creador de la Escuela Cruz.
“Nadie sabe y nadie me imagina Cruz. Cuando yo me casé tan jovencita, me puse el apellido de mi marido: Ubaldo Pedro Lippi. El enojo de mi papá fue terrible”, dijo Silvia, que aún vive en el predio de la Escuela Cruz.
Pero en ese momento, ella tenía en claro que esta “es una ciudad de ‘hijos de’ y ‘amigos de’”. Por eso, decidida a valerse por si misma y a destacarse por su propio talento y no por su apellido, se propuso hacerse conocida como Silvia Lippi.
Eso a pesar de que es incondicional de su papá y con él practicó pesas, softbol, lanzamiento de bala. También jugó al fútbol con algunos de los chicos que se formaron en la escuela y que luego se destacaron a nivel local e incluso regional y nacional.
Versión rockera
Silvia creció entre jugadores de fútbol y recordó que a los seis años, cuando lloraba por una guitarra que su padre no le podía comprar, fue precisamente un futbolista uruguayo, Iacovino, el que se la compró.
Así fue como Silvia comenzó a estudiar guitarra en el Conservatorio Necochea, que funcionaba en una casona ubicada en la esquina de 49 y 62 y en el que tomó clases con Ana María Fuentes Benítez de Carballo.
“A los 15 me recibí y empecé a cantar. Aunque ya tenía dos o tres alumnitos acá en el salón, que eran paraguayos y entrerrianos. Aún me trato con ellos”, dijo Silvia, que ha dedicado a la docencia la mayor parte de sus 40 años con la música.
Si bien la gente siempre la relacionó con el folclore, ella escucha todo tipo de música y su primer grupo fue de rock. Se llamaba Las Acumuladas, estaba integrado por ella, Silvia Araya y Mónica Reynoso y tocaba temas de Sui Generis.
Después con el tiempo tocó con la mayoría de los músicos de la ciudad y de distintos géneros: su primo Fernando Limbatto, Miguel Sepúlveda, Adolfo Matar, Marcelo Grau, Marcos Mondino y Walter López, entre otros.
En los 90 se convirtió en una figura conocida, porque tocaba a la gorra en las plazas. Fue en esa época que se transformó, casi sin querer, en la vocalista de La Forestal, una banda de Tandil que encontró aquí su lugar.
Esa banda, integrada por Marcos Pereyra, Guillermo Irigoyen, Oscar Tabano, Bernando Perez, Javier Ripoli y Maguila, le permitió grabar un primer disco, que llegó a vender 2.500 copias. “Estuvimos ocho temporadas trabajando juntos”, dijo Silvia.
En total, trabajó 28 temporadas pasando la gorra, hasta que en su peregrinaje comenzó a ir a trabajar a Lobería.
Peregrinar
Silvia Lippi, junto al Chino Ibarguren y Limbatto llegó a subir al escenario a tocar junto a León Gieco, en el Polideportivo.
“La gente siempre me vinculó con el folclore. Nunca me escucho cantar en inglés ni en portugués”, explicó.
Aunque indudablemente para ella el aula parecía un lugar más cómodo que el escenario. “Yo aprendí muchísimo dando clases”, dijo Silvia.
Asegura que una de las mayores satisfacciones que le ha dado la música son “los hijos de corazón”, que han sido sus alumnos.
En los últimos años se ha dedicado especialmente a formar jóvenes y en Lobería encontró un lugar donde halló un reconocimiento que aquí nunca recibió.
Había comenzado a ir a esa ciudad para participar del ciclo Traiga el mate y escuche, que se realizaba en la Plaza Mitre.
Lo primero que le llamó la atención de esos ciclos fue que no tuvo que pasar la gorra, ya que la comuna recaudaba el dinero mediante distintas acciones a fin de poder pagarle a los músicos.
Por eso, cuando la convocaron a trabajar en talleres de música, no lo dudó y aceptó. Y así es como desde hace varios años viaja todas las semanas a enseñar allí.
La salud de su marido y de sus hijos la han alejado de los escenarios, pero ella sigue siempre fiel a sí misma y no puede dejar de hacer lo que más le gusta, que es enseñar.///
Perfil
Silvia Gladys Cruz nació el 3 de julio de 1961 en nuestra ciudad.
Es hija del inolvidable Raúl “Nito” Cruz, creador de la Escuela Cruz.
Tiene cuatro y cinco nietos.
Está casada con Ubaldo Pedro Lippi.
Se declara gran admiradora de Mercedes Sosa y de la música latinoamericana.
A nivel local sus referentes son Juan Carlos Gesualdi, Oscar Muttio y Ernesto Occhionnero.///