Con divisiones, el peronismo define su perfil parlamentario
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En la búsqueda de transformarse en un contrapeso a la posición mayoritaria que ostentará Cambiemos a partir del 10 de diciembre, el peronismo comenzará en los próximos días a acomodar sus fichas de cara a la renovación parlamentaria, y si bien hay tratativas para confluir en bloques comunes dejando atrás la dispersión actual, existe una pugna respecto del perfil que tendrán las bancadas frente al Gobierno bonaerense, lo que podría hacer estallar cualquier acuerdo.
Con el resultado de las elecciones del domingo, altamente favorables al oficialismo, Unidad Ciudadana se constituirá como la segunda minoría en Diputados, con 33 miembros (Cambiemos ostentará 43 bancas propias más un aliado) y la primera minoría en el Senado, con 15 bancas. Allí la alianza oficial contará con 29 escaños, lo que le otorga quórum propio y la deja cerca de los dos tercios.
Con estos números, el peronismo aspirará a ser el principal contrapeso de Cambiemos en la Legislatura, pero para lograrlo sus dirigentes saben que deben mantenerse unidos, algo que no aparece tan sencillo. Es que, en espejo con las discusiones que se dan al interior del PJ sobre el papel del partido frente a la nueva etapa del Gobierno nacional, en la Legislatura las aguas se dividen entre quienes plantean una “oposición responsable” que garantice gobernabilidad y otra más confrontativa.
Entre el primer grupo se enrolan los legisladores que responden a intendentes, quienes están preocupados a su vez por garantizar su propia supervivencia en las comunas, para lo que necesitarán tener una buena sintonía con la gobernadora María Eugenia Vidal. Enfrente, el kirchnerismo se prepara para ser una oposición más combativa, y para ello apronta nombres de peso y experiencia legislativa, como los actuales diputados nacionales Teresa García y Carlos “Cuto” Moreno.
La puja por la conducción
El primer round entre ambos espacios, que por estos días también se enfrentarán por la conducción del PJ bonaerense, tiene que ver con la presidencia de los bloques. En Diputados, el peronismo territorial impulsa al inoxidable Julio Pereyra, actual intendente de Florencio Varela, mientras que para la vicepresidencia del cuerpo (ya sin “doble firma”) suena Federico Otermin, funcionario de Martín Insaurralde en Lomas de Zamora. El kirchnerismo, por su parte, impulsa a Facundo Tignanelli, un dirigente de La Cámpora del riñón de Andrés Larroque, que representa al ala dura de la oposición al macrismo.
El panorama no es alentador: Cristina Fernández nunca quiso a Pereyra, al punto que La Cámpora le plantó una lista interna en las PASO de Unidad Ciudadana, en agosto pasado. El kirchnerismo, por su parte, contará con una veintena de diputados sobre 33 bancas, lo que lo deja en clara mayoría. Los intendentes, no obstante, ya advirtieron que están dispuestos a romper si no se acepta su esquema. Aún resta por saber cuál será el destino de Patricia Cubría, la única integrante del randazzismo que continuará en la Legislatura.
En el Senado, en cambio, la situación es más calma: continúan 9 de los actuales 10 senadores del FpV-PJ, y los seis que se suman no desentonarían con ese perfil, a excepción de Gustavo Soos (responde a Gustavo Menéndez, de Merlo) y Luis Vivona (referenciado con Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas). Con la actual presidenta, Magdalena Sierra, de salida (asume como diputada nacional) asoman como aspirantes a la conducción del bloque Teresa García y el histórico Aldo “Gaucho” San Pedro.