Con el calor, crece el peligro de contactar animales ponzoñosos
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En nuestra región hay arañas, escorpiones y ofidios. Recomendaciones sobre qué hacer ante una mordedura
Dentro de los animales ponzoñosos (con veneno) que hay en nuestra región, desde la zona serrana de Tandil hasta la costa, se encuentran arañas, escorpiones y ofidios. La peligrosidad y el contacto, aumenta los meses de calor, cuyo pico se centra en el verano.
La mordedura de animales con veneno motivan las consultas y estos especímenes son analizados en el laboratorio de Bromatología local para su identificación.
Todos las especies mencionadas tienen ponzoña, veneno con el que cazan alguna presa para alimentarse, pero a los humanos sólo les causa un dolor local, con hinchazón y cambio de color en la piel, como si fuera la picadura de una abeja. La mordedura de un escorpión, por ejemplo, es similar a esto, es decir, genera una sensación de molestia que con alguna crema o con frío se alivia. Esto sucede con las especies inofensivas de la zona, que suelen ser no venenosas.
La excepción, se presenta ante quienes tienen alergia. En estos casos todo se potencia y la reacción del cuerpo es otra. Así, ante un contacto, la recomendación es dirigirse con urgencia al hospital y evitar cualquier remedio casero. Un torniquete o cauterizar la zona, está totalmente desaconsejado. Se sugiere suministrar agua y retirar anillos, pulseras, reloj y zapatos, ya que se puede suponer que es un animal que tiene veneno y como se va a producir una inflamación de la zona afectada, retirar estos elementos ayuda.
Precauciones
Para evitar el contacto con arañas, escorpiones o serpientes, el jefe de división del área de Bromatología, Jorge Braña, brindó una serie de recomendaciones útiles. Se sugiere mantener el pasto corto alrededor de la vivienda; no dejar residuos en lugares inadecuados; no levantar piedras, chapas o troncos, sobre todo los niños que pueden exponer su mano jugando en el hueco de algún árbol.
En caso de picadura o mordedura, lo más importante es llevar al paciente lo más rápido posible al hospital, donde se cuenta con suero antiofílico en el área de Infectología. Los médicos, evalúan si hace falta o no la aplicación de suero cuando aparecen los síntomas, ya que no se recomienda dar “por si acaso”.
Cabe destacar que la mayoría de las apariciones de ofidios, más del 95%, son culebras que no tienen veneno, salvo alguna clase muy especial.
Dentro de las culebras, hay una que es inofensiva y muy común, llamada falsa yarará ñata, que está distribuida en todo el país. Es la conocida como panza colorada, porque tiene una pequeña mancha de ese color. Aunque algunos se confunden, esta especie no tiene veneno.
En cambio, la yarará ñata que se encuentra en nuestra zona es de color marrón claro o grisáceo con grandes rombos morrones oscuros o negros. Tienen un hábito nocturno o crepuscular y se alimentan de lagartijas y roedores. Por esto, el manejo de los residuos es muy importante, ya que evitar a los roedores ayuda a la prevención. Esta especie no es agresiva, aunque si uno la pisa o pasa cerca, puede atacar.
Otra especie que puede llegar a aparecer por estos lugares es la yarará de la cruz, que tiene manchas en forma de herradura, pero sirve aclarar que atacan solamente si se sienten amenazadas.
En cuanto a los escorpiones de la zona, no representan peligro, aunque sí los que hay en el norte, que se han encontrado incluso en la Capital Federal. Se los llama tritius trivitatius y es la especie venenosa que sí acarrea peligrosidad. Tiene aguijón y púa e inyecta veneno, pero acá no se han encontrado.///
Las zonas donde
aparecen estas especies
Los lugares más frecuentes desde donde Bromatología recibe llamados, son Villa del Deportista, Villa Zabala, y los barrios donde hay calles de tierra y terrenos baldíos. También la zona de la costa como Costa Bonita, donde es muy común.
Desde septiembre y octubre hasta marzo, hay un pico en la aparición de estas especies. Para que esto pase, ocurren dos cosas: las personas incrementan la actividad al aire libre, a lo que se le suma la característica propia del animal, que también es más activo los meses de calor. Ahí aparece el encuentro, ante el cual lo más importante es estar con calma, y si fuera posible llevar a Bromatología la especie con la cual se tuvo contacto (ofidio, araña o escorpión), para que pueda ser identificado. Si se está en un monte o un pajonal y algo ocasionó una picadura pero no se sabe qué es, el médico tiene que esperar que aparezcan los síntomas porque no tiene cómo identificarlo al no verlo. En cambio, si se acerca la muestra, se identifica y se le da al paciente el diagnóstico.
Vale destacar que resulta importante no prender fuego donde hay baldíos, porque lo primero que hacen estas especies es escapar. Hay que actuar con cuidado, mantener el orden y no tener escombros o leña alrededor de la vivienda, para evitar la posibilidad de que haya madrigueras y escondrijos. Para prevenir, se recomienda también mantener el pasto corto, porque a estas especies no les gusta verse expuestas. En el campo, hay que revisar las zapatillas si quedaron afuera antes de ponérselas.
Estas pequeñas recomendaciones, aunque son lógicas, se suelen pasar por alto de acuerdo a la experiencia de los especialistas.