Con el objetivo en el desarrollo humano
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La asociación civil “Todo lo puedo” continúa su labor social a pesar de las limitaciones impuestas por la pandemia. La solidaridad y la educación en el eje de su trabajo
“Hemos recibido apoyo, pero no pudimos trabajar como queremos”, señaló José Eduardo Allende, presidente de la asociación civil “Todo lo puedo”, en cuya sede funciona el comedor “Pequeños gigantes”.
Como todas las entidades, la asociación vio interrumpida sus actividades en marzo de 2020 por la pandemia y desde entonces ha debido adecuarse a las nuevas normas sanitarias para evitar la propagación del Covid-19.
“Estamos trabajando con el ropero y brindamos apoyo escolar”, señaló Allende y precisó que en 2020 el comedor debió trabajar con un sistema de viandas.
“Este año, como viene la historia, vamos a trabajar de la misma manera”, indicó y afirmó que sí se está desarrollando una intensa labor desde el área pedagógica, donde se ha implementado un protocolo similar al utilizado en las escuelas. “Los chicos están yendo poco a la escuela, así que se necesita reforzar la educación, para que por lo menos sepan leer y escribir”, indicó.
Proyecto pedagógico
La asociación civil se formó en 2018 y en ese momento recibió el apoyo del gobierno municipal de turno. Eso les permitió acceder a recursos que envió el gobierno nacional, pero que debido a la pandemia y las restricciones no pudieron ser distribuidos como a la gente de la entidad le hubiera gustado.
“Acá hay mucha necesidad. Así que entregamos alimentos, ropa, calzado, abrigo. En ese sentido sí estamos trabajando”, dijo Allende.
“El comedor vamos a tener que trabajar otra vez con el sistema de viandas”, indicó. Y precisó que además se entregan bolsones de comida.
Lo que continúa en la sede de la entidad, ubicada en la calle 96 entre 65 y 67, es la labor constante del ropero comunitario y de lunes a viernes el proyecto pedagógico que coordina la estudiante de psicopedagogía Cecilia Maldonado.
“Tenemos una capacidad para 30 chicos y trabajamos en grupos de a 10, según las edades y el protocolo”, señaló. Y precisó que lo que se brinda es asesoramiento y también herramientas para que los niños puedan estudiar y hacer las tareas por sus propios medios.
Además, indicó Maldonado, se trabaja con los chicos con manualidades y reciclado. “De esa forma vemos qué les falta al niño y también sus potencialidades”.
Los grupos, que funcionan con el mismo protocolo que las escuelas, concurren de lunes a viernes, de 9 a 11.30 y de 14 a 16.30. “Damos un refuerzo de desayuno o de merienda, porque hay chicos que muchas veces no comen y no se pueden concentrar”.
Un objetivo solidario
La asociación que es presidida por Allende, tiene como secretaria a María Isabel Vallejos y como tesorera a Marisa Claudia Agostino.
El grupo fundador ya venía trabajando en proyectos solidarios desde hace años porque forman parte de una iglesia cristiana, sin embargo, en la asociación no se inculcan ideas religiosas.
La labor está concentrada exclusivamente en lo social.
Si bien el comedor de la entidad tiene una capacidad para asistir a 80 familias, el año pasado se brindó asistencia a muchas más personas.
Además del comedor y merendero, la entidad enfocó su actividad en la realización de talleres de cocina, manualidades y artesanías, iniciativas que el año pasado no se pudieron llevar adelante por la pandemia.
“También hay un espacio para la mujer, los viernes, a las 17.30, cada 15 días”, explicó Maldonado.
Por otra parte, la entidad, que tiene su personería jurídica en trámite, también tiene proyectos de huerta y para intervenir la plaza del barrio. ///