Con esperanza y alegría, se recibió el 2018
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Se notó un clima mucho más festivo que en Navidad y los fuegos artificiales iluminaron el cielo en los distintos barrios. La Villa fue el epicentro de los festejos a la madrugada
El 2018 se recibió en un clima muy festivo, que incluyó, además de la cena y el tradicional brindis, baile y fuegos artificiales que iluminaron el cielo mucho más que en la Navidad.
La esperanza, los deseos de paz y felicidad y la alegría fueron los sentimientos que primaron esa noche y que se pusieron de manifiesto en mensajes, saludos y al momento de levantar las copas.
La noche estuvo fresca, pero no llovió, por lo que se pudo disfrutar al aire libre, principalmente los más jóvenes que terminaron en los boliches de la Villa bien temprano a la mañana o mirando el amanecer, un clásico de todos los años nuevos.
Afortunadamente, pese a que se usó más pirotecnia que en Navidad, no hubo ningún accidente y la noche se pasó con normalidad, salvo alguna que otra pelea callejera en algún barrio.
Entre el brindis y la tradición
Al ser domingo, esta vez el centro estuvo mayormente cerrado, a diferencia de la Navidad y como el día estuvo fresco, las familias se juntaron más temprano en las casas para disfrutar de la noche.
Asado o platos fríos –vitel toné, torre de panqueques y pollo arrollado- fueron los menús que más se repitieron en las casas, donde se juntaron familias y amigos para recibir el 2018.
En algunos hogares, se cumplieron rituales propios de Año Nuevo. Por ejemplo, se repitió la tradición de comer 12 uvas con 12 deseos antes que el reloj marque la medianoche, mientras que otros escribieron deseos en papeles que luego quemaron. Muchas mujeres optaron por vestirse de blanco que dicen que es buen augurio, entre otras cábalas que se cumplen a rajatabla por las dudas.
A las 12 en punto, se escucharon varios estruendos producto de la pirotecnia y las luces de colores iluminaron el cielo, dando la señal para brindar y desear ¡Feliz Año! Sidra o champagne, según el gusto de cada uno, fueron las bebidas que se consumieron para levantar la copa.
Después, en algunas pusieron música, mientras que en otras salieron a la vereda para apreciar los fuegos artificiales que, pese al ruido, no dejan de ser un espectáculo lindo para ver. Para Año Nuevo, se usó bastante más pirotecnia que en Navidad, aunque quizás menos que otros años, debido a la campaña de concientización en defensa de los animales.
En los restaurantes y complejos que hicieron una cena especial, se vio a la gente bailar y festejar la llegada del 2018 con música y alegría.
Durante todo el día, abundaron los llamados y mensajes de Whatssap y por Facebook, para saludar a quienes están lejos o a aquellos que comparten a diario la vida, como compañeros de trabajo, amigos y conocidos.
En la Villa
Pasadas las 2 de la madrugada, una gran caravana de autos salía para la Villa Díaz Vélez desde todos los barrios de la ciudad. Los más jóvenes se prepararon para seguir la fiesta en ese sector de la ciudad, mientras que muchas familias sólo fueron a dar una vuelta antes de irse a dormir.
En la avenida 2, frente al Casino, se concentró gran cantidad de gente con autos, con música fuerte, para ver el show de los amantes de las picadas, que aceleraban los autos, haciendo sonar los motores ante los gritos de quienes oficiaban de público.
Después terminó la noche en los boliches a la mañana siguiente. Numerosos jóvenes regresaron a sus casas caminando, ante la escasez de remises y taxis en esta noche de festejos. Otros se quedaron mirando el primer amanecer del año, aprovechando al máximo este día que no se volverá a repetir hasta dentro de un año.///