Con goleada. River se consagró campeón
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Fiesta total. Le ganó 4 a 0 a Racing en el Monumental y levantó su título 37º título en el fútbol argentino. Dio la vuelta olímpica a tres fechas del final del torneo
River consiguió anoche el título del torneo de la Liga Profesional de fútbol (LPF) con una goleada contundente sobre Racing (4-0), en partido correspondiente a la 22ª fecha. A tres fechas del cierre del campeonato, el equipo de Marcelo Gallardo, que se consagró por primera vez como técnico a nivel local, le sacó una indescontable diferencia de doce puntos a los escoltas Defensa y Justicia y Talleres.
Después de siete años y seis meses, la entidad de Núñez obtuvo un campeonato de Liga local, sucesor de aquel Torneo Final 2014, logrado con Ramón Díaz sentado al banco de suplentes. Los goles de la consagración fueron obra de Agustín Palavecino, a los 31’ del primer tiempo, y ya en el complemento Julián Alvarez, a los 2’, y Braian Romero, a los 23’ y a los 33’. El pibe Alvarez, además, logró su tanto número 17 en el certamen para erigirse en el máximo artillero.
Antes de los 5 minutos, el conjunto visitante, que presionó bien arriba en un síntoma del ADN de su técnico Fernando Gago, tuvo una chance inmejorable para abrir la cuenta. Y enmudecer El Monumental. Una apurada salida del chileno Paulo Díaz derivó en una pérdida de balón en su propia área y la pelota le quedó al santafesino Copetti, quien quedó cara a cara con Franco Armani. El guardavallas redimió el error de su compañero con una atajada extraordinaria.
La intención de “La Academia” quedaba evidenciada: no dejar jugar a River y tratar de cortar sus circuitos futbolísticos desde el primer pase. Pero el asfixiante ritmo del equipo de Avellaneda fue decreciendo y así River empezó a tomar control de la posesión. Y en una distracción, con Pillud que quedó enganchado y habilitando a todos, River facturó por primera vez a los 31’. El juvenil Enzo Fernández encaró por izquierda y metió el estiletazo en cortada para el ingreso de Palavecino, que definió ante la salida de Arias y desató el carnaval para el 1-0 lógico, a esa altura. La ventaja no hizo más que profundizar las diferencias entre uno y otro.
Tras las charlas en vestuarios, el técnico racinguista intentó lavar la imagen, con tres cambios en el entretiempo. Pero las equivocaciones defensivas no cesaron y el pibe Álvarez aprovechó un rebote para internarse en el área y despachar un remate cruzado para el 2-0.
Ajeno a la situación del adversario, el campeón seguía plasmando sobre la cancha los convincentes argumentos que lo llevaron a conquistar el título, con tres fechas de adelanto. Entonces, el doblete de Romero llegó casi por decantación.
La fiesta resultó completa. Con la autoridad que supo enarbolar durante la mayor parte del certamen, River elevó a 17 la cantidad de encuentros sin perder y festejó una nueva estrella.