Con la comunidad en vilo
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/11/municipalidad.jpg)
Más que sabido es, porque repiquetea permanentemente en los medios a través de la palabra de sus protagonistas y también se traduce en el estado que ofrece la vía pública, el cúmulo de consecuencias que conlleva el conflicto por el no pago de salarios que mantienen desde hace varios meses el Ejecutivo y los empleados municipales.
En primer lugar lo sufren los propios agentes, que vienen cobrando a cuentagotas sus haberes, lo que dificulta enormemente el mantenimiento individual y de numerosas familias. Como seguramente lo padecen algunos funcionarios que quieren saldar estas deudas y no lo pueden hacer, al menos por ahora.
En segundo término, como víctima secundaria, y no tanto si se quiere, aparece la comunidad, que debido a los continuos paros ve restringidos los servicios que la Municipalidad le ofrece.
Dentro de este complejo cuadro, y donde más precisamente la gente se ve más perjudicada, es en la atención de la salud, preferencialmente en el principal efector de Necochea desde hace varios años: el Hospital Emilio Ferreyra.
En todo este tiempo, si bien ha contado con la respuesta en las urgencias, justo es destacarlo a través de algunos profesionales que se han extremado para cumplimentar las guardias; no pocos integrantes de nuestra sociedad han visto postergadas una y otra vez operaciones programadas; no han podido atenderse en los consultorios externos y hasta han visto cómo ha tenido que cerrar temporalmente la Terapia Intensiva, por falta de enfermeras.
La situación, aunque no con tanta repercusión al tratarse de la segunda cadena de la atención, se ha replicado con una actividad restringida en los centros barriales de salud.
Esa misma gente, como lo hace siempre ante cada convocatoria de la cooperadora del Hospital, se ha conmovido por el cuadro crítico de dicho centro asistencial y ha provisto, y provee, de insumos faltantes y comida para alimentar a los pacientes internados. Y lo ha hecho generosamente, entendiendo que hay que mantener como sea al sitio sanitario al que concurre la mayoría.
En este marco, en las últimas horas y como consecuencia de habérseles completado del sueldo de noviembre, los profesionales de la salud han decidido trastocar a quite de colaboración el largo paro de más de tres meses que han visto realizando.
Con la medida, entendida como un gesto del sector más duro en cuanto a la protesta, está claro que no servirá para contar con una atención normal, ni tampoco se sabe cuánto se extenderá, visto que a mitad de la semana entrante vencerá el plazo legal para el pago del salario de diciembre. Sin embargo quienes vayan en estos días al Hospital, hallarán una mejor respuesta.
Con esta incertidumbre de no saber si se los atenderá o no, así como en la falta de respuestas a lo largo de varios meses, se ha visto afectada la comunidad del partido de Necochea. Y una vez más, tal cual sucede en los conflictos gremiales, la gente siempre termina siendo el “pato de la boda”.///