Con la música a todas partes
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En dos décadas la oferta educativa relacionada con la música parece haber al menos cuadriplicado en nuestra ciudad. Un fenómeno paradójicamente silencioso, del que no parecen existir conciencia
No hay estadísticas, no hay datos precisos, pero no hace falta recorrer mucho la ciudad para encontrar algún centro cultural, asociación vecinal, centro de jubilados o centro de salud donde se dicte un taller de música.
La música está en todos lados. Hay talleres infantiles, de adolescentes y adultos, además de cantidad de músicos que dan clases particulares en sus casas. Esto se suma a la amplia oferta de la Escuela Municipal de Arte de Necochea, la de Quequén y la Provincial A orillas del Quequén.
En los últimos 20 años se ha registrado en la ciudad un notable crecimiento de la oferta educativa en el ámbito de la música.
Este crecimiento, paradójicamente silencioso, no parece obedecer a un factor en particular y tampoco difiere de lo que ocurre en otras ciudades. Sin embargo, sin ahondar demasiado queda claro que cientos de persona estudian música en Necochea y Quequén.
El largo camino de la música
Si bien a mediados de los años 40 existió en nuestra ciudad una Academia de Bellas Artes, la música no contó con una escuela de este tipo hasta los años 70.
Hasta entonces la enseñanza estaba a cargo de profesores particulares y de institutos y conservatorios, ninguno de ellos público.
La primera escuela de música municipal surgió el 1° de octubre de 1980 a partir de la gestión de Juan Carlos Retrivi.
Algunos de los primeros profesores fueron el propio Retrivi (en piano), Elsa de Pazdera (piano), Edward D’Angelo (percusión) y Oscar Muttio (guitarra).
Tras un intento en la década del 70, cuando era intendente Alberto Percario y se integraron las escuelas durante un corto lapso en una casa de calle 57, entre 60 y 62, en 1983 finalmente todas las artes se nuclearon en un solo edificio: en la vieja estación de trenes.
La primera regente de la Escuela Municipal fue la platense Graciela Pizarro, quien dirigió la institución hasta 1980.
Allí se comenzaron a dictar diversos cursos de iniciación musical y en la actualidad la Municipal es la escuela de música más antigua de la ciudad.
A mediados de los 80 también surgieron algunas experiencias en Quequén que llevaron a la creación del anexo de la Escuela Municipal de Artes el 25 de mayo de 1990.
En la vieja estación de Necochea, compartiendo el edificio de la Escuela Municipal y por gestiones de Pizarro, también surgió la Escuela Provincial de Artes, que en la actualidad funciona en el Complejo Jesuita Cardiel.
Si bien en un principio estuvo también orientada casi exclusivamente a la plástica, con el tiempo surgió el profesorado de Música y en la actualidad se ha convertido en un referente en ese sentido.
Una buena formación
“En Necochea tenemos una formación muy especial”, dijo el multiinstrumentista y profesor Máximo ‘Cochecho’ Aguirre en referencia a las raíces musicales de nuestra ciudad, caracterizada por el talento de grandes músicos.
En los últimos años muchos músicos formados en nuestra ciudad se han destacado a nivel nacional, especialmente en el ámbito del jazz. Muchos de ellos han surgido de la escuela de Juan Carlos Gesualdi.
“La escuela de Gesualdi es un hito”, señaló Aguirre, quien destacó la metodología utilizada en esa institución, que apunta especialmente a la formación de músicos de oficio, verdaderos instrumentistas profesionales.
“Creo que la Escuela Provincial también se ha transformado en otro hito importante”, afirmó Aguirre, que dicta talleres tanto en ese establecimiento como en la Escuela Municipal de Artes de Quequén.
En cuanto a la cantidad de ofertas de talleres y cursos que existen en la actualidad en la ciudad, tanto en el nivel público como privado, Aguirre señala que no cree que haya más propuestas que en otras ciudades.
Sí indicó que en los últimos años han surgido una escuela y otras iniciativas privadas, incluso algunos vinculados a la Escuela Municipal de Artes.
“Además hay muchas clases particulares”, dijo Aguirre, quien señaló que esto es propio del interés que genera la música en todos los ámbitos.
“Siempre la música cautivó a la gente”, afirmó y agregó que la industria cultural ha logrado darle una enorme trascendencia.
“¿A quien no le gusta la música, a quién no le gustaría tocar un instrumento?”, dijo Aguirre en referencia al interés por aprender música.
“Los grandes van buscando algo que no hicieron en la juventud. Los chicos buscando cumplir con los anhelos de los padres o porque piensan que no hay nada más trascendente que la música”, señaló. “Hay una necesidad de música”.
¿Por qué no estudiar música?
Fernando Mange, director de la Banda Municipal y también docente de la Escuela Municipal, dijo que el crecimiento de la demanda de formación musical se da en algunos instrumentos más que en otros.
En su caso, como profesor de vientos, señala que el interés de aprender a tocar ese tipo de instrumentos se ve limitado por los costos. “Un instrumento de viento no es nada barato, por lo que se dificulta adquirirlo para empezar”, indicó.
Para Esteban “Colo” Carraro la pregunta sobre por qué piensa que hay cada vez más interés en estudiar música no tiene sentido. En su caso particular, comenzó a estudiar a los cinco años.
“En realidad, no se me ocurre por qué no estudiar música”, explicó Carraro, que es profesor de la Escuela Provincial y un destacado instrumentista.
En el caso de la Escuela Provincial señaló que “no ha crecido la cantidad de talleres, pero sí crece el número de gente que concurre”.
Cree que esto se debe también hay diferentes factores, entre ellos la creación en la ciudad de cuatro escuelas secundarias con orientación en arte, dos de las cuales están volcadas a la música.
Explicó que en el caso de la Escuela Provincial, una de las razones del interés de los estudiantes es la posibilidad de una rápida salida laboral. “A diferencia de otras carreras de orientación docente, aquí con el 50% de la carrera terminada ya se tienen posibilidades reales de empezar a trabajar, porque hay mucha demanda”, indicó.///
Beneficios de estudiar música
El contacto cotidiano con la música, y mucho más aun su estudio, tiene múltiples beneficios para el desarrollo motriz e intelectual en edades tempranas. Sin embargo, la educación musical continúa siendo una de las asignaturas pendientes para muchos alumnos.
Algunos de los beneficios de la instrucción musical son:
Refuerza la atención y la concentración
La música estimula áreas del cerebro que difícilmente se pueden ejercitar de otra manera. Aquellas personas que han tenido una formación musical tienen unas capacidades de concentración y atención a los detalles superiores a la media, así como una mayor voluntad para ser constantes y a seguir una disciplina en su día a día.
Incremento de la memoria y la creatividad
En el estudio de la música y/o de un instrumento musical se ponen en juego fundamentalmente tres aspectos: la memoria visual, la memoria muscular o gestual y la memoria auditiva, que interactúan en un complejo proceso intelectual. Este entrenamiento cotidiano contribuye a ampliar la memoria, ya aplicada a otros aspectos de la vida, permitiendo fijar los recuerdos, recientes o antiguos. Además, el estudio y escucha de la música potencian la creatividad y la agilidad mental, facilitando la solución de problemas de forma imaginativa.
Desarrollo de habilidades motoras y rítmicas
La audición musical guiada estimula el desarrollo de un conjunto de capacidades motoras en los más pequeños, que se ven incrementadas una vez el niño comienza a tocar un instrumento. La particularidad del estudio de un instrumento, con sus rutinas y ejercicios, ayudan a interiorizar y desarrollar una capacidad de coordinación que difícilmente se puede desarrollar de otra manera.
Seguridad en uno mismo y facilidad para socializar
La práctica musical es un vehículo que puede incrementar la autoconfianza y contribuir en la solución de los problemas de falta de autoestima de los niños, especialmente durante la adolescencia. La práctica y progresos diarios, y el compartir la música con otras personas en conciertos y/o reuniones, refuerzan en el joven la seguridad en sí mismo y brindan la posibilidad de establecer nuevas amistades y relaciones.
Reduce el estrés
Muchos profesionales de la medicina prescriben escuchar música a aquellas personas que sufren de estrés y de ansiedad. Además, la música ayuda a generar endorfinas, la hormona de la felicidad. La música también mejora el desarrollo del área cerebral implicada en la motivación, el placer y la recompensa.///