Con la palabra como vocación
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Ejerció durante muchos años un oficio ya en extinción, el de corrector. Desde que se radicó en Quequén ya ha publicado dos libros
Por Juan José Flores – Redacción
Juan aprendió a leer a los cinco años y a los 7 escribió sus primeros cuentos.
Esa vocación por la lectura y las palabras lo llevaron con el tiempo a desarrollar un oficio que hoy se encuentra en peligro de extinción: el de corrector.
Nacido en abril de 1947 en Buenos Aires, hace 20 años conoció Quequén y se enamoró de la localidad. Luego, en 2014 decidió radicarse definitivamente en la vecina orilla con su familia.
Si bien desde su llegada nunca se sintió atraído por la Villa Díaz Vélez, no fue hasta mucho después que conoció el centro de Necochea y quedó deslumbrado por ese aire de ciudad baja, donde siempre se ve el cielo.
Aquí Juan Montero Lacasa descubrió que no sólo el aire y el cielo eran distintos. También comprendió rápidamente que aquí podía hacer cosas que le hubieran sido imposible desarrollar en Buenos Aires.
Un día se acercó a la Biblioteca Popular de Quequén y propuso realizar un taller literario. Para su sorpresa, poco después ya estaba dictando el taller y al segundo año el mismo ciclo se realizó en la Unicen.
“Hay muchas cosas que aquí se pueden realizar que en Buenos Aires serían imposibles”, dijo Juan, quién por estos días también comenzó a dictar un taller de autobiografías, con muy buena convocatoria.
El corrector
Juan comenzó a trabajar en los años 60 en la editorial América Lee, que en la actualidad ya no existe. Ingresó a través de una amiga que conocía su vocación de lector. Luego pasó por otras editoriales como Siglo XXI y Hachette.
Con el tiempo, se dedicó a la corrección casi con exclusividad. Trabajó en el diario Mayoría, en 1974.
También en el diario La Razón, en la época en que lo dirigió Jacobo Timerman. Y al final de la dictadura también fue corrector en La Voz, un periódico de clara tendencia peronista de izquierda.
En 1984, un mes después de la llegada de Alfonsín al poder, Juan participó de un concurso y logró ingresar a la imprenta del Congreso de la Nación.
Trabajó allí hasta su jubilación. Mientras, nunca dejó de escribir. Enamorado de la poesía y los cuentos, cuando llegó a Quequén, se sintió inspirado y aquí ya publicó dos libros.
“Tizas” es un libro de cuentos, mientras que “De poco un todo” recopila textos suyos sobre la palabra, su gran obsesión.
“Y en este momento estoy escribiendo un libro sobre pinturas y fotos. No se trata de textos ilustrados, sino lo contrario”, explicó Juan.
Por el aire
Juan tiene tres hijas y cinco nietos y además de escribir y de los talleres literarios, desde hace dos años también incursiona en la radio.
Todo comenzó a partir de una invitación a participar de una emisión del programa radial de José Luis Borneo. “¿Ves? Esta es otra cosa que no habría podido hacer en Buenos Aires”, dijo Juan, que luego de un tiempo de participar en ese programa, creo su propio ciclo, denominado Faro al Sur.
Allí se dedica a la difusión de poesías, cuentos, artes plásticas y la cultura en general. También cuenta con una corresponsal especial en Tenerife, que es una escritora que conoció a partir de un concurso realizado por el Centro Cultura Kemkem.
Incluso bromea diciendo que en Tenerife tiene más oyentes que aquí. “Yo no gano dinero con el programa. Lo hago por gusto”, señaló Juan.
“Me gusta la palabra como instrumento de comunicación y de arte”, dijo Juan. Cree que fue la palabra la que permitió la evolución humana y el desarrollo social y que la mujer tuvo un rol protagonista en ese desarrollo.
“Es que la mujer no pelea, como lo hace el hombre, la mujer discute”, señaló.
El lector
De niño leyó la recordada colección Robin Hood, la de las tapas duras amarillas. Allí descubrió a Salgari y sus historias de piratas.
Ya de grande, se sintió deslumbrado por Borges y descubrió que lo suyo era escribir cuentos. Muchos de esos textos fueron recopilados en el libro “Tizas”.
En la actualidad, prácticamente no lee novelas, prefiere los cuentos. Esas preferencias también influyen a la hora de escribir, ya que incursionar en la novela resulta impensado para él.
Los cuentos, mejor breves, son el lugar ideal para sacarle provecho a las amadas palabras.///
Perfil
Juan Manuel Montero Lacasa nació en la Capital Federal y vivió en Ciudad Jardín hasta que decidió radicarse en Quequén.
Hace 20 años construyó su casa en Quequén, pero hace cuatro se vino a residir a Necochea.
Desde su llegada a Quequén, ha publicado dos libros y tiene un tercero en preparación.