“Con la poesía se puede llevar otro brillo a nuestra sociedad”
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Mónica Córdoba. Coordina un taller donde cada uno aporta su mirada sobre la realidad
Alejandra Fernández
Redacción
Después de mucho tiempo de disfrutar de la poesía y leer mucho, así como también participar de concursos, Mónica Córdoba, se dio cuenta que la palabra es “creadora de lo que sea, me di cuenta que hay algo más y dejé de escribir”.
Es maestra jubilada y luego de retirarse de su labor tomó la escritura como un trabajo para participar de numerosos concursos, recibiendo algunos premios y con participación en una publicación colectiva.
Hasta que en un momento comprendió la fuerza creadora de la palabra y tuvo un quiebre en su rol de escritora por lo que hizo un paréntesis hasta que se dio cuenta que a muchas personas le pasa lo mismo y como medio para resolverlo tuvo la iniciativa de organizar un taller de poesía “para escribir con otro y poder compartir porque finalmente se transforma en una actividad solitaria”, expresó Córdoba.
Comenzó en el mes de junio a darle forma a Luna Verde, taller de poesía y actualmente ha conformado un nutrido grupo que se reúne semanalmente a compartir sus textos.
Aclaró que para formar parte del taller no se requiere ser experto y su objetivo es el “poetizar la vida”.
Surcados
De esta forma Mónica define su modalidad de trabajo, afirmando que “en el mundo estamos surcados por lo negativo y vamos girando sobre eso y si bien el relato sirve para denunciar, a veces es demasiado. Lo que busco es un poco de equilibrio”.
No se trata de un taller convencional porque si bien se leen diferentes autores que a veces muestran la peor parte de sus vivencias, tratan de encontrar la forma de escribir otra cosa, “poetizar la vida es llevar a esta sociedad tan gastada y cansada, otro brillo, otra mirada”.
Cada uno de los asistentes va aportando sus escrituras, inclusive aquellas que algunas vez escribió y había quedado olvidada, hoy tienen la oportunidad de ver la luz y compartirla con sus pares. “Es una forma de democratizar la escritura y acercarnos a la poesía”, reflexionó Córdoba.
De este modo el que alguna vez tuvo la intención de escribir puede continuar y al trabajar en grupo se refuerzan los lazos afectivos, la atención y la escucha, “hacemos el ejercicio de escucharnos, tomamos temas como los miedos o el amor y vemos quien escribió algo”.
Mónica coordina el taller de poesía y si bien en los encuentros plantea algunos recursos para ayudar a mejorar aclaró que “no hago críticas porque todos podemos ser escritores y mi intención es ayudar, que surjan lazos afectivos y se vayan contentos”.
Entre sus autores preferidos mencionó a Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Pessoa y otros con historias trágicas aunque de todos modos ella trata de “empezar a escribir desde otro lazo para mejorar nuestra vida y aporta para modificar este mundo de conflictos”.
El taller tiene su página de Facebook y tienen un grupo de Whastsapp donde comparten sus trabajos, inclusive cuando no pueden asistir a clase. Respecto al taller afirmó que “es un compromiso que tengo, la poesía me liberó porque leer salva de muchas cosas”.
RETRATO
Transformar
lo cotidiano
Mónica nació en Necochea, tiene tres hijos. Estudió la primaria y secundaria en el Instituto Nuestra Señora del Rosario y el magisterio lo hizo en el Instituto Superior de Formación Docente Nº 31.
Su carrera docente la desarrolló mayoritariamente, durante 28 años, en las escuelas primarias Nº 1 y 3, de Necochea y en La Dulce.
Se jubiló en 2008 y guarda gratos recuerdos de su paso por las aulas; de alguna manera sigue ligada a la docencia porque desde su taller trata de “en este mundo donde prevalecen los valores económicos tratamos de transformar lo tedioso y cotidiano en algo mejor”, sostuvo.
A pesar que el taller es de reciente formación ya cuenta con un grupo consolidado y recientemente fueron invitados al encuentro ComoCuento donde leyeron sus trabajos y se integraron con otros talleristas.
A medida que transcurre el diálogo se puede apreciar la pasión que siente por este género literario y en ese sentido dijo que “la poesía es revolucionaria, rompe paradigmas, emociona y va más allá”.
Para Mónica la lectura ha sido una valiosa herramienta de ayuda, “cuando un poema me gusta, modifica mi interior porque tenemos muchos mandatos sociales, prejuicios y cosas naturalizadas”.