Con las puertas abiertas de lunes a lunes
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El centro de jubilados Barrio Sur es una institución que siempre está creciendo. Ofrecen distintos talleres y actividades para sus socios
La pandemia los ha frenado este año, pero cuesta contenerlos en sus hogares sin hacer alguna actividad o ver la forma de seguir progresando como institución. Es que los miembros de la comisión directiva del centro de jubilados Barrio Sur han venido trabajando incansablemente por ver crecer la sede a la que más de uno de ellos considera como su segunda casa.
El Centro de Jubilados cumplió este 2020 sus 26 años de actividad sin poder celebrarlos pero el año pasado sí que lo aprovecharon. En un principio, la sede se ubicaba en otro sector de la ciudad, pero ya hace dos décadas que tienen su propio espacio en la calle 71 al 2158.
Como toda institución de este tipo, la del Barrio Sur tuvo sus inicios gracias a la inquietud de un grupo de personas que quería tener un lugar propio donde reunirse y en el cual compartir momentos, charlas y actividades.
“Yo me incorporé porque me gustó el plantel de gente que hay y todavía tengo fuerzas para seguir batallando”, dijo Carlos Etcheverry, que pertenece al grupo hace unos cuatro o cinco años y actualmente es el protesorero.
La comisión directiva está compuesta por 17 personas y la presidenta de la institución es Consuelo Alonso, mientras que la vicepresidenta es Mabel de Agostini y el tesorero es Nelson Marchetti.
Talleres
La entidad se encuentra activa de lunes a lunes gracias a los talleres que ofrece, los cuales son financiados mayoritariamente por Pami y solo unos pocos tienen un costo mínimo que ayuda a solventar los gastos.
Uno de los últimos talleres que se incorporó fue el de computación, que apenas se llegó a abrir un par de meses antes de que inicie la cuarentena obligatoria en el mes de marzo. Allí se busca que las personas mayores no solo aprendan a manejar las computadoras, sino también los teléfonos celulares. Para ello, consiguieron la donación de varias computadoras de escritorio y se bajó una línea de internet.
“La respuesta de la comunidad fue maravillosa porque nos hicimos hasta de una notebook, todo donado, y la gente está muy entusiasmada porque la profesora les enseña a mandar mensajes, fotos y todo lo necesario para tener una mejor comunicación con la familia y los amigos, de manera gratuita porque es uno de los talleres que ofrece Pami”, explicaron.
Entre los talleres que hay están también el de folclore, tango, yoga, manualidades, danza terapia, pilates, salsa, teatro, entre otros. Incluso participaron activamente en la Ruta del Tango y representantes del Centro fueron a bailar a varios lugares de la ciudad y del interior del Distrito.
“Veníamos muy embalados, con una respuesta social maravillosa, pero la pandemia nos paró un poco ahora porque hay que tener en cuenta que a nuestra edad somos factor de riesgo y este virus apuntó a la gente mayor. Ahora se extraña y estaría bueno poder volver, porque hay gente que se siente y está muy sola. En el Centro sabés que siempre vas a estar acompañado”, explicaron desde la institución del Barrio Sur.
Reformas
Más allá del buen mantenimiento general que tiene toda la sede de la calle 71, en el último tiempo también se ha hecho una reforma total de la cocina, incorporando una “isla” en el centro, con cocina a gas nueva, termotanque, nuevos pisos, nuevos azulejos y varias mejoras más. Lamentablemente, la cuarentena no les permitió inaugurarla aun.
“Cada uno tiene su actividad pero todos tiramos parejo y por eso podemos seguir avanzando”, indicó Carlos Etcheverry.
Cabe señalar que la entidad se sustenta con lo que se recauda de los pocos talleres que son pagos, pero mayoritariamente lo hace a través de sus socios que hacen su aporte todos los meses. Además, reciben alguna que otra ayuda adicional de Pami.
Por otro lado, todos los meses venían haciendo los festejos de los cumpleaños de los socios, donde cobran una entrada mínima y venden las bebidas, juntándose todos los meses entre 70 y 100 invitados.
Todo esto les ayuda a pagar los servicios de luz, de gas y a hacer las tareas de mantenimiento.
Proyectos
A futuro, en el corto plazo, tienen intención de remodelar los baños, por lo que ya tienen hechos los planos y contratarán personas que vayan haciendo los trabajos por partes, a medida que los fondos lo permitan.
“Como toda casa vieja, necesita mantenimiento y mucho lo hacemos nosotros mismos, con los conocimientos que tenemos. Lo amamos al Centro, es como nuestra segunda casa, porque uno encuentra gente que lo hace sentir muy bien. Además, todas son personas dispuestas a poner el hombro y eso se valora mucho”, aseguraron.
También tienen intenciones de incorporar dentro de poco un taller de boxeo para los nietos de los jubilados.
La sede cuenta, además, con dos canchas de tejo que son usadas frecuentemente y a futuro la idea es construir la de bochas, con las medidas reglamentarias porque consideran, a modo de broma, que “un centro de jubilados sin cancha de bochas no es un centro de jubilados”.
Cabe señalar que la entidad cuenta con personería jurídica al día, tienen seguro y una contadora que les maneja toda la documentación.///