Rindes variables de cebada, apuesta fuerte en trigo
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Especialistas analizaron el desarrollo de la actual cosecha fina en el distrito. En el primer caso se ha recogido el 70% y en el otro, el 15%
Tres especialistas de la actividad agrícola en el distrito brindaron un primer balance sobre la actual cosecha fina en pleno desarrollo, coincidiendo que los rendimientos de los lotes de la cebada han sido menores a lo esperado, mientras que los de trigo aparecen, de acuerdo a las primeras labores, como prometedor.
La cosecha de granos finos se desarrolla con intensidad en los campos del partido de Necochea y los resultados muestran rindes oscilantes, de acuerdo a cómo los propietarios de las tierras hayan podido contrarrestar las enfermedades que sufrieron los cultivos.
Los especialistas consultados explicaron que “el exceso de humedad hizo mella en la cebada y también se observa sus consecuencias en el trigo”. Por otro lado, la presión sanitaria puso en alerta al productor agrario que debió utilizar sus armas de defensa, para que no avance el problema.
En cuanto a la trilla de cebada, se encuentra en un 70 por ciento y hubo lotes que alcanzaron muy buenos resultados y otros no tanto, según se precisó. En este último caso en la zona Norte del distrito los rendes han sido un 15% menores.
El trigo comenzó a levantarse en los últimos días y el porcentaje de lo cosechado hasta ahora rondaría el 15 por ciento.
El ingeniero agrónomo Luis Lanzavecchia, de la Agencia de Extensión del INTA Necochea, reconoció que “los rindes de la cosecha de granos finos hasta el momento han sido variables”.
Añadió que aquellos lotes que no sufrieron anegamientos por el agua “evidenciaron un mejor desarrollo del cultivo, ya que el exceso de humedad generó sus perjuicios en algunos casos”.
Hablando en números
Por su parte el ingeniero Jorge Ustarroz, de la Cooperativa General Necochea dio cuenta que “en cuanto a la cebada los rindes más comunes que se han dado son de entre 5.000 y 6.000 kilos por hectárea, en los lugares donde no cayó piedra, y de ahí para abajo, lo que es menor de lo que se esperaba”.
En lo que respecta al trigo, el profesional se mostró más satisfecho, al indicar que “se han levantado lotes de 7.500 kilos. Se ve mejor, pero recién empieza”.
Norberto Rivada, también ingeniero agrónomo, explicó a Ecos Diarios que “los rindes en la costa fueron buenos a muy buenos en cuanto a la cebada, no tan así en el caso del trigo”.
Perspectivas para la gruesa
Sobre lo que viene en materia de producción en los campos locales, Rivada anticipó que” al año de la fina se lo puede calificar de normal y esperamos que ocurra lo mismo con los cultivos de la gruesa, que hoy viene muy bien en la zona, principalmente el girasol”.
Llenado de granos
Por otro lado, Luis Lanzavecchia consideró que la primavera que pasamos “resultó fresca y eso permitió el llenado de granos en las plantaciones de trigo”.
En ese sentido, el especialista indicó que “al tener un buen llenado, el grano no se arrebató y se pueden esperar mejores rindes”.
La cosecha de trigo comenzó en los últimos días y aún quedan jornadas de trabajo, aunque el desarrollo de la labor no se extenderá por muchos días, teniendo en cuenta la avanzada tecnología que existe en el campo.
Asimismo, durante la actual campaña apareció la presión sanitaria que obligó a los chacareros a solicitar asesoramiento a los profesionales en la materia. Es que la epidemia de la roya amarilla en la Argentina fue siempre esporádica y recluida a regiones con temperaturas medias más bajas, como el sudeste de Buenos Aires.
Sin embargo, debido a la difusión de variedades de trigo susceptibles al surgimiento espontáneo de nuevas razas virulentas de PST y al cambio climático, en la presente campaña 2017/2018 se registraron algunos casos que requirieron la intervención química.
En alerta
Las royas causan daños debido a la reducción del área fotosintética y del desarrollo de las raíces, lo que finalmente afecta la calidad del grano.
A pesar de esta situación, el productor agrario estaba en alerta y utilizó funguicidas en sus campos para controlar la posible propagación de la roya amarilla.