Conciencia personal y social
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En la jornada de hoy estamos transitando el decimoséptimo día de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Una experiencia inédita para una sociedad poco apegada a las reglas, aun las que se realizan por el bien de todos, como es el caso de esta medida preventiva contra el avance de la pandemia del coronavirus.
Necochea seguramente no ha sido la excepción de un comportamiento general. No obstante, a modo de sensaciones bien se puede decir que la mayoría de la población viene cumpliendo con una cuarentena que no es gratuita en varios sentidos.
A propósito de algunos aspectos del acatamiento de este confinamiento obligatorio, el sondeo semanal que plantea ecosdiarios.com reflejó que siete de cada diez personas activas permanecen en sus casas y no están yendo a trabajar. Y seguramente muchos de ellos padecerán las consecuencias económicas de esta pausa justificable por el lado sanitario, pero perjudicial en el primer aspecto.
El número del relevamiento, no totalmente determinante por cierto, muestra una fotografía que desde el pasado 20 de marzo se dibuja en las calles: un mayor movimiento por las mañanas, cuando la mayoría de las personas van a adquirir alimentos; y que a veces es más intenso de lo que se presume debería ser; y una merma de circulación con el paso de las horas, que se diluye en forma total a partir de las 22.
Está claro que cada ser humano es distinto y siente y actúa de diversas formas ante las proposiciones e imposiciones que la vida en sociedad le plantea.
Pese al bombardeo de información, y de las características de una pandemia que no pide permiso y castiga a quienes no se cuidan y por ende no cuidan a otros, en algunos estamentos de la sociedad hay muy poca responsabilidad ante este desafío planteado.
Es más, a medida que los días de encierro avanzan, surgen flaquezas personales, diferencias, sentimientos y reacciones que en muchos casos permanecieron escondidas hasta ahora.
Las distintas fuerzas del Estado han realizado su tarea a la hora de hacer cumplir la cuarentena. También, con variantes en cuanto al compromiso de sus protagonistas y con la certeza que el número de efectivos ha sido harto insuficiente para controlarlo “todo”. De hecho, en los últimos días se ha percibido una distensión en cuanto a la cantidad de operativos de control en la vía pública, lo que se estima obedece al lógico cansancio que han originado más de dos semanas de una ardua tarea en ese sentido.
Por ahora se busca aplanar la curva de contagios del Covid-19 y para ello el aislamiento social es el único camino. Y cuando culmine esta extrema medida será el momento de saber si cada uno puede empezar a respetar las formas del orden, las pautas de relación y la consideración del otro, y se terminen generando mejores condiciones de la vida en conjunto.///