Fue condenado a 9 años de cárcel por el millonario robo en un campo
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Para la Justicia local, el tresarroyense Héctor Ariel Pereyra (50) participó del atraco en la estancia “Santa Isabel” junto a otros tres individuos, y se apoderaron de $ 1.200.000 y otras pertenencias de los encargados del establecimiento agrario
La suerte quedó echada ayer para el tresarroyense y pintor de obra Héctor Ariel Pereyra (50), ya que la Justicia local lo encontró “culpable” del millonario robo en un campo del paraje Energía.
El Tribunal Criminal Nº 1 lo condenó a nueve años de prisión al considerar que Pereyra integró el grupo comando que sorprendió al matrimonio Rivero en el interior de la vivienda del establecimiento agrario.
Las víctimas fueron atadas con alambres y precintos y despojadas de sus ahorros, $ 1.200.000, una camioneta Chevrolet S-10, teléfonos celulares y demás pertenencias de los cuidadores del lugar.
En una sencilla y breve explicación, el juez Mario Alberto Juliano, señaló ayer que durante el debate oral y en base a las pruebas aportadas por la Fiscalía, quedó “acreditada la participación de Pereyra en el robo”.
Indicó además que quedaron “vestigios” en el móvil policial de Tres Arroyos y en la camioneta Chevrolet S-10, perteneciente a Hugo Rivero, ya que se produjo un enfrentamiento a balazos en la vecina ciudad durante el accionar de los efectivos.
Para los magistrados, entrada la madrugada del 1º de setiembre del año pasado, tras el millonario asalto en Energía, individuos que se movilizaban en la camioneta de color blanco de Rivero, realizaron disparos contra el personal de seguridad, tras una persecución callejera.
Fue en la zona del barrio Virgen de Luján, de Tres Arroyos (especie de plan federal de viviendas), donde se produjo la detención de Pereyra en el interior de un automóvil marca Fiat 147, propiedad del vecino de esa ciudad Luis Mendoza.
El rodado se hallaba en el patio trasero de una casa de dicho complejo habitacional y cuando el acusado fue atrapado por los policías tresarroyenses, se le secuestró un bolso de color azul que contenía tres armas de fuego, gorros tipo pasamontañas, teléfonos celulares y demás efectos.
Un “hilo conductor”
Durante la ilustración de los hechos, el juez Mario Juliano habló de un “hilo conductor” y ubicó a Héctor Ariel Pereyra entre los componentes de la banda de asaltantes que sustrajo la millonaria suma de dinero, entre pesos y dólares.
La noche del 31 de agosto del 2016, en la estancia “Santa Isabel” a unos 4 kilómetros del paraje Energía, al menos cuatro individuos violentaron una ventana de vidrio e ingresaron a la casa de los encargados.
Juliano expresó además durante la audiencia de ayer que las dos víctimas fueron atadas y sufrieron constantes amenazas con las armas de fuego que portaban los asaltantes.
Para los jueces del Tribunal Criminal Nº 1, el atraco tuvo una fina “planificación y hubo violencia”, ya que las dos personas resultaron inmovilizadas para luego los malvivientes tener el camino liberado y hacerse del cuantioso “botín”.
Nueve años de cárcel
Al momento de mencionar la pena dictada al único imputado del asalto al matrimonio Rivero, Juliano manifestó que el Tribunal Criminal Nº 1 por mayoría dispuso los nueve años de cárcel para Héctor Ariel Pereyra.
El citado castigo fue a través de los votos de Luciana Irigoyen Testa (presidenta) y del propio Mario Alberto Juliano, quienes decidieron absolver a Pereyra de los delitos de “tenencia ilegal de arma y portación ilegal de arma de guerra”.
Por su parte, la jueza Mariana Giménez había propuesto diez años de prisión para el tresarroyense, ya que no estaba de acuerdo con sus pares en referencia a la absolución del acusado en el tema de las armas de fuego secuestradas en su poder.
Vale recordar que la fiscal del caso, Silvia Gabriele, en el alegato pidió la pena de 11 años de prisión para Pereyra por los cuatro hechos por los que fue juzgado.
Tras conocerse la sentencia en la sala del Juzgado Correccional, usada ocasionalmente para la audiencia de ayer, Héctor Pereyra fue trasladado al penal de Batán, pero luego será alojado en la unidad carcelaria de Villa Floresta, Bahía Blanca.
“No tengo nada que decir”
Fue la expresión de Héctor Pereyra, tras escuchar el fallo
La pregunta del cronista de Ecos Diarios fue directa en relación a si quería brindar alguna declaración luego de escuchar el fallo condenatorio del Tribunal Criminal Nº 1, de nuestra ciudad.
Pero Héctor Ariel Pereyra fue tajante en su respuesta: “No tengo nada que decir” y luego se retiró del recinto de Justicia fuertemente custodiado por tres integrantes del Servicio Penitenciario bonaerense.
La abogada particular de Pereyra, Patricia Stadler, “por lo escuchado hoy (por ayer), la Fiscalía no pudo probar la participación de Pereyra en el ilícito en la estancia o que haya estado en el interior de la camioneta”.
Agregó que “en el juicio no escuchamos a las víctimas y solamente se valoró los testimonios de los efectivos policiales que, por otro lado, esta defensa cuestionó”.
La letrada dijo que “apelaremos la sentencia ante el Tribunal de Casación provincial”, la otra instancia judicial que la ley permite como recurso.
Al respecto puntualizó que “a mi criterio, hubiera ajustado a derecho para este caso una calificación distinta de robo agravado por arma no secuestrada, ya que no pudo acreditarse que las armas halladas se hayan usado en el hecho”.
Consideró que “es posible que haya habido una receptación ilegal del bolso con las armas de fuego (por parte de Pereyra) en inmediaciones al lugar de donde lo detuvieron o con la participación de gente conocida del barrio”.
Cambios de calificación
Stadler recordó que en su alegato “solicité cambios en las calificaciones de los hechos, concretamente, en las agravantes banda y uso de arma. Entendía que los tres policías que actuaron en la persecución se contradicen con el testigo de actuación que nunca observó descender de la camioneta a cuatro individuos”.
Stadler consideró además en cuanto al “hilo conductor” del Tribunal y las armas halladas en poder de Pereyra que “no quedó acreditado que sean las utilizadas en el asalto en el campo”.
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