Condenan a maestras hasta 7 años y medio de prisión por maltratos en un jardín
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La justicia de San Isidro sentenció este mediodía a las cinco maestras y auxiliares condenadas por los maltratos en el Jardín Tribilín, ocurridos hace cinco años, a penas de entre 4 y 7 años y medio de prisión. «Causaron un grave daño a las víctimas», sostuvo el veredicto.
La directora, una maestra y tres auxiliares fueron encontradas culpables por los delitos de «abandono de persona agravado, amenazas y lesiones» contra 40 nenes de entre 3 y 5 años. Tras la condena, las cinco quedaron detenidas por el peligro de fuga.
«No podemos pedir más, fue un fallo ejemplificador», dijo uno de los padres denunciantes después de escuchar la decisión de los jueces. «Valió la pena luchar estos seis años y espero que no vuelva a pasar en ningún jardín».
La fiscalía había pedido 10 años de cárcel para todas por igual, la pena máxima en este tipo de delitos, y la querella pidió 12 años, porque agregó el delito de «amenaza» para tres de ellas.
La medida recae sobre Noemí Nuñez, Mariana Buchniv, Yanina Gogonza, Noelia Gallardo y Vanina Diap, respectivamente la directora, dos docentes y dos auxiliares.
Las penas, conocidas esta mañana en la lectura de la sentencia, fueron las siguientes: Para Núñez y Gogonza 7 años y medio de prisión y 10 años de inhabilitación para ejercer tareas relacionadas con menores de edad.
Para Noelia Gallardo, una de las auxiliares 6 años y tres meses de prisión. Mientras que Mariana Buchniv fue condenada 5 años y seis meses. Y Vanina Gisela Diap, a 4 años y seis meses de prisión. Todas quedaron inhabilitadas 10 años para ejercer tareas relacionadas a menores de edad.
Las cinco mujeres fueron detenidas tras la condena que les dictó el Tribunal Oral N°4, el 18 de octubre, por un posible peligro de fuga. A lo largo de las siete audiencias, más de 80 testigos aportaron datos a la causa.
El episodio se conoció en el verano del 2013, cuando el papá de una nena que no quería ir a la escuela le puso un grabador en la mochila y registró lo que sucedía entre las paredes del establecimiento de O’Higgins 591, en Beccar.
Las más de cinco horas de grabación que se dieron a conocer dejaron al descubierto el maltrato que recibían los chicos y los castigos a los que eran sometidos.