Condenaron a 17 años de cárcel al misionero Fabián Dos Santos
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Fallo “unánime” de los jueces del Tribunal Criminal, que entendieron que se trató de “una emboscada” en perjuicio de la víctima y dejaron de lado la postura de la “legítima defensa”
Cayó el telón para una historia cargada de violencia, crueldad y mentiras. Fabián Rafael Dos Santos (26), alias “El Misionero”, fue condenado a 17 años de prisión por el horrendo crimen del que resultó víctima Santiago Martín Vitale (32).
El presidente del Tribunal Criminal Nº 1, Mario Juliano, brindó detalles sobre la parte central de la resolución a la que arribaron los jueces y recalcó que “en forma unánime”, el acusado de los hechos, fue encontrado “culpable”.
Los miembros del Tribunal dejaron de lado la postura de la “legítima defensa” por parte de Dos Santos y consideraron que se trató de “una emboscada” sobre la persona de Vitale, esa fatídica madrugada del 5 de mayo de 2018.
En la breve audiencia de ayer y durante la explicación con palabras sencillas y alejadas del tecnicismo judicial, el magistrado sostuvo que se trató de “un homicidio intencional, doloso”, y destacó que el tema de la droga “no logró probarse durante la prueba oral” presentada en la sala de debate.
Juliano le sugirió al condenado que, en algún momento de su encierro, se comunique con la madre de la víctima y le cuente “la verdad, de cómo se produjo el episodio” en la casa quinta de avenida 98 y calle 155.
Análisis del caso
Los jueces analizaron los dichos de Fabián Rafael Dos Santos al hacer uso del derecho a la última palabra, previo al cierre del debate. El hombre pidió disculpas a la familia, y particularmente, a la madre de Vitale, Nancy Santillán López.
Reconoció el acusado “estar consciente de lo que pasó, que no lo hizo porque quiso, sino que se vio entre la espada y la pared, que hubo de pensar en sus hijos y señora. Al ver el arma de Vitale, sintió que era su vida o la de él. No le dio tiempo a reaccionar ni pensar. Todo se le apuró y no encontró salida. Vitale tenía un arma, en el forcejeo se disparó un tiro que le dio Vitale”.
Dos Santos contó que “cuando salió en el auto después del hecho, revoleó el arma de
Vitale. Le dijo a la policía dónde la tiró. La buscaron y no la encontraron. Fue un forcejeo. Él también tenía un arma que soltó en el forcejeo con Vitale.
Cuando vio que Vitale se aflojaba, quiso salir corriendo y se agachó, cuando Vitale levantaba de nuevo el arma y le iba a disparar, él también levantó el arma que tenía en el suelo, no pensó en salir corriendo porque pensó que le iba a tirar, se dio vuelta y disparó. No llamó a la policía después, porque primero pensó en avisarle al patrón” (el médico Adolfo Gutiérrez).
Una versión falaz
Para los jueces, “esta versión no concuerda con la mecánica del hecho según la autopsia, ya que el segundo disparo que recibe Vitale fue con el cañón apoyado en su cuerpo”.
Consideraron los magistrados que “por lo tanto, es falaz que a la distancia Dos Santos, viera a su potencial agresor apuntándole con un arma. Tampoco se halló esa supuesta arma de Vitale”.
“Y no tiene sentido, a la luz de esta hipótesis, que Dos Santos fuera al encuentro de Vitale armado, si es que no tenía un plan al respecto, posiblemente pergeñado desde que lo citara a su encuentro telefónicamente”, puntualiza la sentencia, a la que tuvo acceso Ecos Diarios.
Además, en el pronunciamiento de la jueza Irigoyen Testa se indica que “de ser cierto que todo el grupo familiar de Dos Santos había sido amenazado por Vitale con un arma de fuego la tarde previa a los hechos, no hay explicación para que no se hiciera saber ello inmediatamente de acaecida la muerte de Vitale, y no un año después, como marco de estrategia de defensa en el juicio oral. De esta última forma he de valorarlo, y por ello, no ha de prosperar”.
No hubo otra arma
Se descarta la presencia de una tercera arma en la escena del hecho “Debo contestar otra observación de la defensa que hizo en su alegato de cierre, al afirmar que sólo una de las armas de Gutiérrez tenía aptitud de disparo”, indica el fallo.
Y sobre la pericia balística corresponde una aclaración. “Es verdad que en la conclusión de la pericia se puede leer que la carabina calibre 22 “no” era apta para disparo.
Sin embargo, “esto no es más que un error de tipeo, ya que, de la lectura completa de la pericia, en las secciones previas a la conclusión, donde se detallan las maniobras realizadas se puede observar que se efectuaron diversos disparos testigo con la carabina calibre 22, “resultando la misma apta para producir disparos”, señala la sentencia.
“Esto desbarata la tesis de la defensa, pues habiéndose probado que fueron dos armas distintas las que impactaron en el cuerpo de Vitale, necesariamente, Vitale habría de haber ingresado armado para atacar a Dos Santos, si es que una de las armas hallada en la quinta no funcionaba”, agrega el dictamen de los jueces.
No hubo “legítima defensa”
Añade que “Dos Santos podría haberse visto incurso en una legítima defensa para repeler el ataque de Vitale que ingresara armado. Pues no. Las dos amas de Adolfo Gutiérrez eran aptas para disparo según pericias agregadas y ambas estaban en el lugar del hecho”.
La sentencia señala que las armas secuestradas por la policía en la casa quinta “eran compatibles con las heridas de dos distintas armas halladas en el cuerpo de Vitale; ambas armas estaban guardadas junto a sus correspondientes proyectiles en lugar a entera disposición de Fabián Dos Santos”, que tenía acceso a la finca del propietario del inmueble.
Desprecio a la condición humana
La jueza Luciana Irigoyen Testa, al momento de emitir su voto condenatorio dijo:
“he de valorar como agravante la traída por la Fiscalía, en relación a las acciones posteriores al hecho de Fabián Rafael Dos Santos”.
Sostuvo que el imputado demostró “absoluto desapego a la condición humana, para tratar de ocultar su hecho criminal, lo que denota total desaprensión hacia su par, desnudándolo; abandonando el cuerpo de Santiago Martín Vitale en un descampado, tapándolo con yuyos; ocultando su motovehículo y quemando sus vestimentas y pertenencias”.
El terceto de jueces del Tribunal se completo con Carlos Herrera. ///
Gesto de entereza y profundo valor humano
“En mis más de 20 años como jueza penal, nunca he vivido una situación como la descripta. Me llena de respeto, el profundo valor humano el acto de la señora Nancy Sonia Santillán”, expresó en un párrafo del fallo, la jueza Irigoyen Testa en referencia al perdón emitido por la mujer.
“Es una madre, en su mayor dolor, que, ante la pérdida de su hijo, y frente al autor de ese crimen, tiene la entereza y piedad como para estrecharlo entre sus brazos y darle su perdón”, acotó.
“Debo el mayor de mis respetos a la señora Nancy Santillán López, creo sinceramente que el mundo sería muy distinto si acciones como estas se replicaran en cada uno de nosotros.
Y es cierto, más allá de su profunda humanidad y empatía con su verdugo, el trabajo de los jueces penales va por otro camino”, puntualizó Irigoyen Testa.
Reconoció la jueza que “lamentablemente, nos toca actuar la peor violencia estatal: privar de libertad a las personas. El Estado, desde antaño, no ha encontrado otra forma de ‘resolver’ el ataque a ciertos bienes jurídicos, sino a través de la imposición de más violencia. Ojalá, personas como Nancy Sonia Santillán López, permitan repensar otras formas y qué justicia humana queremos transitar como sociedad”.