Conformidad de los censistas
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Los censistas se mostraron conformes con el trabajo realizado, y contentos de haber vivido esta experiencia. Para algunos fue la primera vez y otros volvieron a completar las planillas como lo hicieron en el año 2010.
Ecos Diarios dialogó con Leandro Ortega, quien participó por primera vez, censando al barrio Sudoeste. “Me fue bien, toda la gente se mostró amable. En mi caso, lo resolví rápido porque la mayoría estaba en su casa y fueron muy pocos los que tuve que volver a recorrer los domicilios. La mayoría estaba esperando, atentos a nuestra llegada”.
Ortega indicó que los vecinos que censó la mayoría no había hecho el censo digital porque manifestaron tener inconvenientes al momento de cargar los datos en la página.
Entre algunas situaciones que lo sorprendieron pero que resolvió rápidamente, fue encontrarse con más de una vivienda en un terreno y censar a más familias.
Para Noelia Laxalt, ser censista fue distinta esta vez, sintiéndose con más confianza al momento de comenzar su tarea en la calle.
“Ya me había tocado realizar el censo en 2010 y ahora estuve más tranquila, tuve menos cantidad de viviendas que hace 12 años y la aplicación, que al principio parecía que no iba a funcionar, resultó todo lo contrario y anduvo muy bien, fue ágil”, expresó.
Al mismo tiempo, resaltó la cordialidad de la gente que los atendió muy bien. “En general nos invitaron a entrar, tomar algo, aunque las normativas eran que no pasemos al interior de la vivienda”, dijo.
En su caso, mencionó que tuvo que esperar hasta las 10 de la mañana para censar a algunos vecinos que estaban durmiendo.
Con respecto al censo digital, relató que muchos vecinos le manifestaron que no lo habían hecho porque después de dos años de pandemia, preferían tener contacto directo con el censista, charlar, sobre todo la gente mayor.
En el caso, de Natalia Arias, fue su primera vez y no pudo ocultar sus nervios. Sin embargo, la calificó como “una linda experiencia”.
“Estaba muy nerviosa cuando comencé a recorrer las viviendas, me tocó un edificio en la cuadra y mucha gente mayor atendían con temor desde la puerta pero con el paso de los minutos también eran amables”.///