Confrontación entre vecinos pudo terminar en una tragedia
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Las diferencias acumuladas en el tiempo entre un grupo de personas tuvo como detonante el robo de un atado de cigarrillos
Una madrugada violenta en un barrio de Quequén pudo terminar en una tragedia y, de milagro, no hubo personas heridas en la confrontación de la que participaron entre seis y diez individuos.
Según fuentes judiciales, hubo intercambio de tiros y hasta los efectivos del Grupo de Apoyo Departamental debieron ejecutar disparos disuasivos en base al protocolo oficial para tratar de controlar la compleja situación.
Hasta los mismos policías que intervinieron en el incidente vecinal, fueron apedreados en reiterados ocasiones por los alocados sujetos que se resistían a ser identificados y se atrincheraron en viviendas para arrojar objetos contundentes contra los uniformados.
Cabe acotar que el episodio resultó muy grave porque en el interior de los inmuebles había menores de edad que también tuvieron riesgo de vida como todas las demás personas que protagonizaron la trifulca.
Finalmente, personal policial logró apresar a tres individuos de 49, 28 y 18 años, y también a un menor de 16, quienes quedaron a disposición de la Fiscalía. Los mayores de edad declararon ante la fiscal de la causa, Verónica Posse, y dieron sus versiones de lo ocurrido.
Por un atado de cigarrillos
En el marco de la investigación de semejante hecho de violencia entre vecinos, otro de los que declaró es Carlos Huertas (41), quien denunció que un grupo de individuos le dañó el parabrisas de su vehículo marca Toyota Corolla de color gris, patente colocada IJI-447.
El automóvil se encontraba estacionado en la zona de calle 580 entre 523 y 525, de Quequén, donde se iniciaron las discusiones, intercambios de tiros y piedras entre los protagonistas.
Huertas reconoció en su testimonio en la Fiscalía que, más allá de las diferencias acumuladas en el tiempo entre varias personas, el detonante de la confrontación fue el robo de un atado de cigarrillos que sufrió un hijo suyo.
En la complicada madrugada de ayer, los efectivos policiales convocados por un alerta al servicio de emergencias 911, establecieron una agresión por parte de moradores de una finca de calle 580 al 1100.
Estos individuos fuera de sí comenzaron a arrojar piedras hacia personal policial del Comando de Patrullas y de la Seccional Segunda. Los agentes se resguardaron en un perímetro para tratar de disuadir verbalmente la situación en dos oportunidades y recibieron como respuestas pedradas.
Cuatro detenidos
Ante la gravedad del caso, se requirió la presencia del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) y se intentó aprehender en la vía pública a los causantes del violento incidente.
Como esto no pudo ser así, los efectivos habrían ingresado al domicilio y realizaron disparos disuasivos, de acuerdo al protocolo de seguridad.
Los integrantes del GAD usaron posta de estruendos y de goma con escopetas provistas en ese momento para luego apresar en el interior del inmueble a los tres individuos mayores de edad y al menor de 16 años.
Los aprehendidos tuvieron lesiones leves producto del forcejeo con los policías al momento de ser arrestados en la vivienda de calle 580.
En cuanto a los móviles policiales, también registraron las consecuencias de la excesiva violencia con piedras y otros objetos contundentes y hubo distintos daños materiales en dos unidades.
La situación procesal
La fiscal Posse solicitó ayer la detención de los tres mayores de edad y al cierre de esta edición el Juzgado de Garantías definía al respecto la situación procesal de las personas, en base a los elementos probatorios reunidos y los antecedentes.
Las causas que se iniciaron en principios estarían caratuladas como “daño agravado”, “atentado y resistencia a la autoridad” y “amenazas”.
Cabe acotar que los efectivos que participaron del procedimiento resultaron sin lesiones, agregaron los voceros judiciales consultados.