Conservando las tradiciones gauchas
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La agrupación folclórica El Ombú obtuvo este año la personería jurídica. Es la peña más antigua de la ciudad y cuenta con 115 bailarines
“Lo más importante de este año fue que obtuvimos la personería jurídica”, afirmó Emilio Cajaravilla, referente de la tradicional asociación folclórica El Ombú, que cumplió 56 años.
Se trata de la agrupación de danzas folclóricas más antigua de la ciudad y mantiene un altísimo reconocimiento de la comunidad. Eso se ve reflejado en la cantidad de personas que integran la agrupación, unas 115.
Tan sólo los ballets de adultos cuentan con 24 parejas. A estos hay que sumarles los de niños y adolescentes.
Sin duda el prestigio y el trabajo incansable de los miembros de la agrupación son los motivos de esta permanencia desde hace medio siglo como uno de los referentes de las danzas folclóricas en la ciudad.
Este año, durante el tradicional festejo del Día de la Madre que organiza la agrupación y que se llevó adelante en el Centro Vasco, unas 650 personas acompañaron a El Ombú.
“La gente nos acompaña un montón y los padres más”, afirmó Cajaravilla.
Indicó que precisamente es el apoyo incondicional de los padres de los niños y adolescentes que concurren a la agrupación lo que permiten seguir adelante con esta aventura iniciada hace 56 años.
“Arrancó con la peña Abundio Lescano, luego siguió mi tío Miguel Trobo y después arrancamos nosotros”, dijo Emilio, quien lleva adelante la agrupación con su esposa.
El prestigio la precede
Cajaravilla señaló que cuando se hizo cargo de la peña, tras la muerte de su tío Miguel, no tenía intenciones de seguir con la escuela de danzas.
“Queríamos hacer una matera y bailar. Pero cuando quisimos acordar teníamos 60 personas que querían aprender”, dijo Emilio.
Y así fue como la peña comenzó a tomar alumnos y en la actualidad tiene clases para los denominados “Peques”, que son niños de 2 a 6 años, los “Chicos” (7 a 12), adolescentes (13 a 15) y los “Gauchos”, que son las personas mayores de hasta 60 años.
Además, la peña cuenta con otro grupo, el de los “Paisanos”, que está integrado por bailarines que hace años que bailan. Entre ellos se encuentra el propio Emilio, que comenzó a incursionar en la danza a los 7 años y en la actualidad tiene 47.
Hay incluso algunos bailarines que están en la peña desde antes que él.
La peña se reúne todos los viernes, desde las 19, en el Centro Asturiano, en la calle 63 entre 60 y 62.
Cajaravilla destaca la enorme colaboración de la colectividad asturiana al proyecto de la agrupación folclórica.
Debido a la constante llegada de más personas con intenciones de bailar, han tenido que limitar el acceso al grupo de personas mayores. “Ya tenemos 24 parejas”, explicó.
No obstante, continúan aceptando a niños y adolescentes.
“Hace poco comenzó un niño que tiene 2 años. Viene de una familia en la que bailan todos, hasta la bisabuela. Son los Reynoso”, explicó Emilio.
“Somos una peña tradicionalista. Pero siempre vamos a haciendo alguna cosita para ir cambiando el espectáculo todos los años”, indicó.
Y explicó que a pesar de la comodidad con la que se sienten en la sede del Centro Asturiano, uno de los proyectos a futuro de la agrupación es finalmente conseguir un salón propio, algo que nunca tuvo la peña a pesar del medio siglo transcurrido desde su formación.///