Consideran “más que exitosa” la Feria de las Colectividades
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En la última edición, la mayoría de los stands vendieron todo lo que cocinaron antes de que finalice la última jornada del evento
Hoy, habiendo pasado ya unos días, se puede decir con seguridad que fue una decisión acertada. A pesar de los temores del grupo organizador por el desafío que esto representaba, añadir una cuarta fecha a la ya tradicional Feria de las Colectividades fue una medida que sirvió para ratificar que el evento está más que consolidado en la ciudad.
La Feria siempre había durado en sus 16 ediciones previas un total de tres días pero este año se propusieron aumentar la apuesta y sumar uno más.
Para sorpresa de los trabajadores de todos los stands gastronómicos, el día jueves fue uno de los que más se vendió ya que pasó por el lugar una gran cantidad de gente. Esto se dio en gran parte porque es un evento esperado en el que se sabe que hay mucha demanda y se suelen formar largas filas para comer algunos platos. Por eso, más de uno quiso asegurarse una probadita de eso que más le gusta comer en la Feria.
Aunque aún no se realizó la reunión post-feria de la Coordinadora de Colectividades, varios de sus integrantes ya han asegurado que votarán a favor de darle continuidad los próximos años a esta modalidad extendida de cuatro jornadas.
Por otra parte y más allá de las buenas ventas, todas las colectividades consultadas se mostraron conformes con el interés de la gente por saber cómo se preparaban los platos, la historia y la cultura de cada región del mundo representada en la Feria.
La sidra de los asturianos
Matilde Peláez, de la colectividad asturiana, contó que “el cansancio se hizo notar el domingo” porque “para el jueves habíamos generado una expectativa relativa y no creímos que iba a ser lo que fue”. “El primer día nos colmó la gente y nos fuimos quedando sin las cosas que habíamos preparado, fue una cosa rara. Como balance tengo que decir muy positivo porque el domingo ya nos quedamos sin nada. Creo que es una fiesta que está instalada en la gente ya”, aseguró.
Además contó que este año llevaron por primera vez sidra artesanal tirada para vender, que tuvo tanto éxito que para el sábado a la noche ya no tenían más en ninguno de los dos barriles de 50 litros que habían comprado. “Fue novedoso y a mucha gente le llamó la atención porque la sidra es una cosa que acá se toma en las fiestas de fin de año nomás. El domingo muchos querían repetir y ya no había y otros se mostraban interesados por la sidra tirada porque estaban acostumbrados a ver solo la cerveza con esta forma de venta”, explicó.
En este stand trabajaron diez personas durante las cuatro jornadas y, dado que no podían hacer elaboraciones previas, debían cocinar casi todo en el momento.
En cuanto a los destinos de lo recaudado, hay algunas reparaciones que requiere el Centro Asturiano pero no tienen definido aún cuál será la finalidad de ese dinero.
Vascos contentos
Por otro lado, Arantxa Zubillaga, de la colectividad vasca, aseguró que les fue “re bien” con las ventas y que todos terminaron “muy contentos y conformes” porque “la novedad del jueves fue muy positiva porque a pesar del frío la gente salió igual”.
Zubillaga agradeció a la naturaleza que no haya llovido ninguno de los cuatro días, porque eso impulsó las ventas. “La comida alcanzó justo con los cálculos más optimistas que habíamos hecho. Habíamos hecho comida de más porque este fin de semana tenemos la fiesta de San Sebastián y si nos sobraba igual nos servía pero vendimos absolutamente todo”, contó.
El stand vasco que incorporó más cocinas para que la comida salga más rápido se quedó sin productos alimenticios cuando eran las doce de la noche del domingo, mientras que otros días estuvieron hasta más tarde.
La inversión de lo recaudado no está definida aún, tienen ganas de hacer alguna inversión en cuanto a ampliación de las instalaciones gastronómicas del Centro Vasco.
Todos los días terminaron con el stand vacío
Silvia Elías, de la colectividad árabe, catalogó esta edición de la feria como un “éxito total” dado que llegaron a tener más de una cuadra de cola para comprar el shawarma, que es el plato más exitoso de su stand todos los años.
“Arrancábamos a las siete de la tarde y eran las dos y media de la mañana y seguíamos vendiendo. La verdad que nos fue muy bien y la gente estaba contenta con los precios de comidas y bebidas, que eso es importante. Hace años que no veo tanta gente en la Feria”, señaló Elías.
Dado que por falta de colaboradores locales deben traer gente de Buenos Aires con las shawarmeras para cocinar su comida más exitosa, los costos son bastante elevados. Por eso, para la próxima edición, gracias a las buenas ventas de esta última, comprarán dos máquinas de hacer shawarma e instruirán a los más jóvenes de la colectividad para que el año que viene sean ellos quienes realicen el trabajo. “Hasta ahora solo nos encargábamos de la venta porque de la cocina se encargaba esta gente de Buenos Aires porque en la comisión somos la mayoría gente grande para andar trabajando tanto”, explicó Silvia Elías.