Constante rueda de auxilio
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A esta altura de los acontecimientos no resulta tan sencillo, por la cantidad de aportes, cuantificar las acciones que en pos del progreso del hospital municipal «Dr. Emilio Ferreyra» ha tenido a lo largo de los últimos tiempos la cooperadora del establecimiento asistencial.
A esa larga lista de contribuciones se ha sumado recientemente la concreción de la obra de cableado, que permitirá la conectividad informática de 350 puestos de trabajo en el edificio de la avenida 59. Y que la presidenta de la cooperadora, Marta Iriberri, calificó como «la más importante que hemos realizado en años».
La esperada mejora conlleva la posibilidad de que se avance en la digitalización de las historias clínicas de los miles de pacientes que son atendidos, generando una red virtual que puede ser observada cuando los profesionales de la salud lo necesiten. Incluyendo la interconexión en ese sentido con hospitales o clínicas de la red nacional, en el caso de las derivaciones en la atención a pacientes.
Por diversas cuestiones, en especial la irrupción de la pandemia de coronavirus, la cooperadora no pudo continuar en el tiempo las concurridas cenas que se efectuaban en el Centro Vasco y que significaron un interesante flujo de dinero para solventar las distintas necesidades del Ferreyra que se van presentando y que el municipio se ve en aprietos a la hora de solventarlos. Allí es donde aparece esta verdadera rueda de auxilio que es el grupo de vecinos interesados en brindar su tiempo y esfuerzo para conseguir esos fondos.
Las vertientes de ingresos que ha plasmado la cooperadora en los últimos tiempos son la feria de ropa y calzados usados que realiza semanalmente en el local de 57 y 62 y que genera la asistencia de muchos compradores. Tanto para hacerse de prendas en buen estado de uso a precios accesibles como para colaborar con el principal efector de salud que tiene el distrito.
La segunda herramienta es el aporte de los socios de la cooperadora que rozan los 1.400. Un número insignificante si se quiere teniendo en cuenta una población de casi 105.000 habitantes y el alto índice de ciudadanos que acude al Hospital Municipal para atender problemas de salud de todo tipo.
La tercera vía de llegada de recursos, que no es tan frecuente, es la de personas que deciden donar dinero, insumos o alimentos al nosocomio. Haciéndolo, en este caso, en forma anónima.
El pintado de las instalaciones donde funciona la guardia pediátrica del Ferreyra es el nuevo paso que afronta por estos días la cooperadora.
Está claro que en el actual marco económico la cuesta arriba para este grupo de apoyo cada vez es más empinada. El Ferreyra ya es en los hechos un centro de respuesta a nivel regional. Una cuestión que debería considerar el gobierno bonaerense para avanzar en medidas concretas de ayuda, haciéndose cargo de los salarios de los profesionales de carrera hospitalaria.///