Construcción tomada. Nadie se hace cargo
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Actualmente viven varias familias en una de las construcciones del complejo y el Estado no ha podido brindar una solución
Desde hace aproximadamente dos años una de las estructuras abandonadas en el Complejo Educativo Jesuita Cardiel fue tomado por una familia y con el paso del tiempo fue creciendo la cantidad de habitantes. Durante todos estos años las autoridades municipales trataron de brindarles una solución frente a la carencia de un techo propio, pero hasta ahora estas personas siguen en la misma situación de vulnerabilidad y tras varias denuncias de las instituciones que funcionan en el predio, será la Justicia la que resuelva finalmente este problema.
Estas familias que habitan llegaron desde Santiago del Estero y acá en Necochea nacieron sus hijos y nietos. Son varias generaciones que vienen arrastrando una dura realidad social, donde no sólo les falta un techo donde vivir sino que además tampoco tienen trabajo.
Hoy en día son cuatro familias donde hay niños desde 2 años en adelante, adolescentes y adultos, contabilizando unas 25 personas que están colgadas de la luz del predio, lo que es un peligro constante. Recientemente se incendió una bomba cloacal al recalentarse y se destruyeron los disyuntores, tableros de electricidad, desde donde están colgados pero podría haber sido una tragedia si se extendía al lugar que está habitado.
Con respecto a los servicios, no tienen gas, utilizan garrafas, hay agua potable pero no tienen cloacas. Sin lugar a duda no es un lugar para habitar y el Estado debe responder frente a esta situación.
Si bien desde la Justicia los iban a desalojar este año, la pandemia hizo que se prohibieran los desalojos y siguen viviendo en las mismas condiciones.
Las familias señalaron que se vinieron desde Santiago del Estero porque no tenían trabajo y los chicos lloraban de hambre. “Pero no hemos tenido suerte, no conseguimos trabajo y desde la Municipalidad no nos ayudaron y aunque se han acercado no nos han brindado ninguna solución”, indicaron.
Al mismo tiempo, recalcaron que necesitan un terreno para poder construir, “hacer algo, aunque sea un ranchito para poder vivir. No nos negamos a salir de acá, todo lo contrario queremos irnos porque cada vez que llueve mucho se suben las aguas servidas de las cloacas y se inunda todo el terreno”, indicaron.
Los más jóvenes hacen alguna changa, juntan cartones y reciben el bolsón de alimentos por parte de los chicos que están escolarizados.
“Ojalá podamos encontrar trabajo para poder cambiar nuestra realidad porque ni siquiera tenemos luz y es muy feo y al mismo tiempo no nos podemos ir porque no tenemos nada, ni una chapa”, detallaron.
Las familias se mostraron muy agradecidas con la comunidad en general porque se acercan y siempre los ayudan con comida y ropa.
Diferencias
Sin embargo, el testimonio de estas familias no coincide con la de las instituciones que están el predio Jesuita Cardiel, las cuales han realizado diferentes denuncias a raíz de la usurpación.
El presidente del Consejo Escolar, Juan de la Calle recordó que hace dos años atrás se les ofreció que puedan hacerse un monotributo social y, de esa manera, se inscribían en el Consejo y los ayudaban con máquinas de cortar pasto e insumos y ellos podían hacer el mantenimiento del predio recibiendo un sueldo.
“Ellos han recibido ayuda por parte nuestra, hemos charlado para ver cómo podemos hacer para que salgan de esta situación, hicimos lo que pudimos, pero si ellos no se dejan ayudar hasta ahí llegamos, no es nuestra responsabilidad ni tenemos las herramientas para proceder”, recalcó.
Asimismo recordó que les habían pedido que colaboren si ven algún movimiento extraño en el predio frente a algún hecho de vandalismo, pero tampoco llegaron a un acuerdo.
Años atrás se había presentado el proyecto para que esta estructura que está tomada sea el futuro edificio para la Escuela Secundaria Nº 17, pero pasaron las gestiones provinciales y no se avanzó al respecto.
Las autoridades sienten que estas familias no quieren solucionar el problema y las familias no se sienten contenidas y la Justicia tendrá que terminar de definir el futuro de estas personas.
De la Calle opinó que “esta situación no puede seguir así, es un predio educativo provincial y no sé qué espera la Justicia para tomar cartas en el asunto, con los años se fue dilatando todo y se va agregando gente al predio”.///