Contra viento y marea, por la comunidad
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El Centro de Jubilados de Quequén continúa con su arduo trabajo en uno de los sectores más poblados de la comunidad y adaptándose a la nueva normalidad
“La situación es cada vez más difícil por una cuestión de costos, pero la comisión sigue adelante”, señaló Daniel Argibay quien trabaja desde hace años en la conducción del Centro de Jubilados de Quequén.
La institución, ubicada en un lugar céntrico de la localidad, tiene una importante cobertura y un gran vínculo con la comunidad.
A pesar de que ya no hay prácticamente restricciones sanitarias como en 2021, muchos jubilados aún no han vuelto a la entidad por una cuestión de cuidado, pero “las actividades han vuelto a la normalidad”, explicó Argibay.
Señaló que el centro está abierto lunes, martes, jueves y viernes, de 9.30 a 12 y que se desarrollan con normalidad los talleres de gimnasia para adultos, yoga, zumba y aerobox.
Por otra parte han vuelto también las fiestas en el salón de la entidad, en la calle 519, lo que le permite al centro contar con un ingreso económico para realizar refacciones y mantenimiento en el edificio.
“Contamos con ese ingreso y con la cuota de 60 socios”, explicó Argibay y señaló que el mantenimiento de la amplia sede se dificulta en estos tiempo de inflación.
No obstante, ello, la comisión directiva continúa con su trabajo para ofrecer servicios y actividades recreativas a sus asociados y vecinos y hoy se realizará la presentación de una obra de teatro en la sede.
“Este fin de semana también va a haber una velada familiar”, explicó.
Nueva gente
Argibay señaló que 2020 fue un año muy difícil para la institución, que debió recurrir a sus ahorros para poder mantener su infraestructura.
Con el retorno a la normalidad, también volvieron los socios, lo que permitió que el centro recuperara su movimiento habitual.
La feria de emprendedores que se realiza miércoles y sábados atrae a buen número de personas hasta las instalaciones del centro.
Con la colaboración del municipio también se contó con un punto de atención para las personas mayores y los vecinos que querían realizar el censo digital.
“También estamos trabajando con el concejal Miguel Arana en un proyecto para llevar un taller de expresión corporal y teatro al centro”, explicó Argibay, que indicó que el contacto con el municipio es permanente y se cuenta con el respaldo de los funcionarios.
En ese sentido, indicó que también se realizarán gestiones ante organismos públicos para poder “volver a contar con el PAMI en Quequén”.
“Estamos luchando para lograr ese objetivo”, indicó Argibay y precisó que también se intenta sumar nueva gente para trabajar en la comisión.
“Necesitamos que se sume nueva gente”, afirmó Daniel, pero señaló que la actual comisión sigue adelante.
Lugar con historia
El centro fue creado en octubre de 1990 y años más tarde llegó a tener 600 asociados. Pero los vaivenes económicos y diversos factores hicieron que para 2002 sólo quedaran 200 socios.
Para 2010 la entidad contaba con apenas 30 socios y las condiciones de la sede de la calle 519 entre 556 y 558 eran críticas.
Sin recursos económicos y ningún tipo de subsidio, el Centro debió hacer frente al difícil momento institucional y edilicio.
En sólo dos años se logró refaccionar el edificio y se pudo hacer nuevos socios. Para 2012 el número socios alcanzó a los 300, lo que demuestra la capacidad de recuperación que siempre han tenido los jubilados quequenenses.
El centro funciona desde su creación en un edificio histórico de Quequén, la sede del Club Taponazo.
Precisamente, el último presidente del club, Arturo González, fue el primer titular del Centro de Jubilados y Pensionados de Quequén y en su momento logró el traspaso del edificio a la nueva entidad.
“Las comisiones anteriores han hecho un gran trabajo. Nos han dejado un lugar extraordinario”, afirmó Argibay.///