Controles espasmódicos e insuficientes
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La lamentable secuencia de accidentes de tránsito protagonizados por motociclistas en los últimos días, que incluyó la muerte de un conductor, oficiaron para que el personal de Tránsito del municipio diera alguna respuesta, a través de operativos con secuestros de vehículos, que difundió profusamente el área de Prensa.
Está claro que estos controles deberían ser una obligación diaria y no una reacción espasmódica cuando se multiplican los accidentes y muchos parecen “descubrir” esta anormalidad. De otra manera resultará cada vez más complicado encauzar el caótico tránsito que desde hace largo tiempo hay en la ciudad.
El propio titular de Tránsito, Carlos Díaz, reconoció a Ecos Diarios que “lamentablemente no se maneja muy bien”, algo que resulta más que obvio. No sólo no se conduce responsablemente, sino que se saca a relucir un manual de transgresiones, encabezadas por el exceso de velocidad, utilización indebida del celular mientras se maneja y, en el caso de los motociclistas, el no uso del casco reglamentario.
Ante este abuso de faltas, que terminan siendo la causa de infinidad de colisiones con lesiones de diversas consecuencias humanas y en los vehículos, no se percibe un eficiente trabajo en cuanto a sanciones a las muchas infracciones que se ven a cada minuto en las calles de la ciudad.
¿Es totalmente controlable el desmadre que se observa en el tránsito? Obviamente que no, porque para ello habría que contar con un ejército de inspectores las 24 horas. De todas maneras queda la sensación de que el personal de calle es insuficiente, más allá que el director de Transito haya dicho lo contrario en reciente nota concedida a Ecos Diarios.
Sin embargo el funcionario también dio cuenta que por estos días puede disponer de más inspectores, al no tener que cubrir las salidas de las escuelas por las vacaciones de invierno. Y de esta manera justificó la intensificación en los controles en las últimas jornadas. De acuerdo a esas palabras, tras la reanudación de las clases los operativos perderán potencial.
En cuanto a los controles de los ruidos molestos y peligrosas maniobras que realiza cada fin semana un nutrido grupo de jóvenes motociclistas en la zona de las avenidas que rodean al parque Lillo, Díaz afirmó que “sigue siendo una infracción de tránsito”, lo que es cierto; y agregó que “es una modalidad que tienen los chicos y se repite en toda la Provincia”. Más allá que sea una problemática de muchos, esto no debe ser consuelo; y es algo que hay que solucionar con prevención y sanciones en caso que sea necesario.
Por último el encargado de Tránsito se refirió a la imposibilidad actual de hacer controles de alcoholemia, ya que se está a la espera de la calibración y homologamiento del único alcoholímetro existente, y se aguarda la compra de otros aparatos. Una carencia llamativa teniendo en cuenta la incidencia del consumo de alcohol en accidentes, y no solo en horarios nocturnos.
Los propios ciudadanos tienen su cuota de responsabilidad, fundamentalmente los que hacen caso omiso a las reglas de tránsito. Para ello hay sanciones establecidas, y el municipio debe mostrarse activo y eficaz en ese sentido. Algo que a la vista de muchos no ocurre.///