Convertir un pasatiempo y la creatividad en una forma de vida
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Mariana Pasquali. Con la pandemia abandonó su comercio en el centro y formó su emprendimiento personal con maquinaria propia
Los meses más duros de las restricciones por la pandemia fueron difíciles para la mayoría de los comerciantes pero, mientras algunos se ahogaban en las pérdidas económicas por la falta de ventas, otros encontraban, sin buscarla, una salida laboral independiente y sin horarios que les haría más felices.
Tal es el caso de Mariana Pasquali, que por más de diez años tuvo su comercio en el centro de la ciudad, con sus idas y vueltas pero que funcionaba. Hasta que un día las autoridades nacionales, provinciales y municipales le dijeron que tenía que cerrar, porque un virus estaba azotando al mundo.
Su forma de ganar dinero para subsistir se había terminado de un día para el otro y los gastos del local seguían corriendo, así que se volvió insostenible y la bajada de persianas un día se volvió definitiva, como ocurrió con tantos otros comercios.
Pero ese no era el final, sino el principio.
Oferta laboral
Viendo que la oferta laboral no sobraba en la ciudad para ser empleada de alguien más, la cosa se había puesto difícil, sobre todo estando sola con dos hijos.
Por eso, empezó a buscar la forma de subsistir de manera independiente, con un proyecto personal.
Hacía tiempo que Mariana venía viendo videos y averiguando precios de máquinas de corte láser, por lo que consiguió en sus padres el apoyo para comprarlas, aunque con todos los temores que traer arrancar desde cero con un emprendimiento. “Al principio me dio mucho miedo, pero acepté, me ayudaron y arranqué”, cuenta.
La flamante máquina le llegó en una caja, y ahí comenzó la primera complicación: el aparato estaba todo desarmado y sin instrucciones.
Viéndolo tiempo después, quizá fue ese el primer puntapié para plantarse sola y encarar el proyecto con todo. Empezó a mirar tutoriales en Internet, aprovechando que le gusta aprender y que es muy observadora, logró armar la máquina y comenzó las primeras pruebas.
Aprendió a diseñar sola, porque si bien no se capacitó al respecto en una institución en particular, es una apasionada de la computación y siempre está dispuesta a aprender algo nuevo.
Paralelamente, con los muebles de su antiguo comercio del centro, rediseñó el espacio y armó su taller en su casa. “No dejé de reutilizar ni una sola madera”, cuenta riendo.
Emprendimiento
“No me puedo quejar de Necochea, siempre me ha ido bien en lo que he emprendido y, en este rubro en particular, lo que me gusta es que no hay competencia. Hay lugares que venden pero no hay donde se pueda pedir y te lo hagan. Esto es todo a demanda”, cuenta Mariana Pasquali, que se siente consolidada en el mundo de la utilización de las máquinas de corte láser para hacer todo tipo de artesanías, juguetes, juegos de mesa, adornos, llaveros, o lo que se le pueda ocurrir al cliente.
Trabajo madrea y otros materiales, diseño en la computadora, corto y grabo. “La gente me tira su idea y yo empiezo a volar con la imaginación, de ahí salen cosas re lindas. Además, me ha permitido conectarme con un montón de gente vinculada al arte de distintas partes del país”, asegura la emprendedora necochense.
Creatividad
“Miro muchas ideas en internet, pero después de todo eso termino haciendo lo que me parece. No me gusta copiar, me gusta crearlo yo. Hago todo yo, diseño, armo, corto… es algo que está bueno porque puedo manejar mis tiempos”, explica Mariana que confiesa que, al tener niños, el horario comercial tradicional le hubiese traído algunas complicaciones.
“Mi idea al principio era hacer juegos didácticos y todo lo que tiene que ver con lo pedagógico, que me encanta”, dijo, para luego manifestar que antes de la pandemia se había decidido a estudiar psicopedagogía y rindió todo un año virtualmente, pero por cuestiones personales debió abandonar.
Sin duda, el caso de Mariana es uno de esos ejemplos de que puede haber adversidades en el camino, incluso una pandemia mundial que te obligue a cerrar las puertas de tu comercio definitivamente, pero siempre queda una puerta abierta, y a veces esas puertas llevan a un lugar más sano, cómodo y feliz. Solamente hay que saber verla y dejar los miedos de lado.///
Retrato.
Una herencia que sale a flote
Mariana Pasquali nació en Necochea, tiene 39 años y dos hijos que viven con ella.
Sus padres eran de Tres Arroyos y tras casarse se mudaron a esta ciudad.
Tanto los dotes de Mariana para trabajar con los distintos elementos y diseñar como el hacer valer su imaginación vienen por ese lado del árbol genealógico.
Es hija de padre carpintero y de madre modista, por lo que el destino la llevaría a encontrar, casi sin querer, un equilibrio entre ambos oficios que vio desde su infancia. “Mis viejos me ayudaron mucho a desarrollar esas fortalezas, esa creatividad y lo que tiene que ver con el arte. Muchas veces lo hice como un hobby, como un cable a tierra, pero hoy en día, después de muchos movimientos que he tenido en mi vida, elijo que sea mi manera de vivir y mi forma de ingreso”, aseguró.///